Quiénes son los abogados argentinos que juegan la Lawyers Polo en Marruecos

Quiénes son los abogados argentinos que juegan la Lawyers Polo en Marruecos

El torneo, creado en Buenos Aires hace 10 años, fomenta el networking a caballo. Ya se disputó en Dubái, París, Madrid y Bangkok, entre otros destinos clave del 'deporte de reyes'.

Cuando nos reunimos los abogados en un seminario, termina siendo en el subsuelo de un hotel, sin ventanas, a las 8 de la mañana. Muchos son súper caros, raramente salís de una presentación aprendiendo algo –para mí ha ocurrido muy pocas veces–, hay un café frío, de muy mala calidad, y te encontrás gente con la que no tenés ganas de hablar… Bueno, tal vez lo estoy pintando un poco negro, pero es un poco así”. 

La descripción de Eduardo Bérèterbide –abogado especializado en arbitraje internacional, fichado por la filial francesa de la firma Shearman & Sterling hace 10 años– es implacable. Pero probablemente muchos se puedan sentir identificados con esa descripción desmotivadora. “Ese formato, personalmente, no me va: una, me parece súper aburrido; dos, en una presentación nadie habla de los temas más candentes o más interesantes porque en general eso se consigue si pagás: los abogados no van a decir sus secretos profesionales o sus mejores tácticas abiertamente en una presentación, así que terminan siendo muy generales y vagas. Además, estamos sentados muchas horas frente a una computadora como para luego tener que pagar un pasaje a otra ciudad para estar nuevamente encerrados en una sala escuchando a alguien hablar de un tema que tal vez no nos interesa”, define sin concesiones.

Crédito: Lawyers Polo.

Con el objetivo de conjugar los eventos de networking con un entorno más amigable, Bérèterbide creó en 2008 el primer Lawyers Polo, que contó con sede porteña ya que, hace una década, Buenos Aires era el epicentro de la Conferencia Anual de la International Bar Association, que reúne a abogados de todo el mundo.

“La idea fue hacer un evento que reuniera, por esa única veza, a abogados internacionales y locales para generar vínculos profesionales a través del deporte”. Una suerte de networking sin el PowerPoint y a caballo. El evento fue tan exitoso que tuvo una segunda edición en Madrid (España) al año siguiente, para luego replicarse en Toronto (Canadá), Dubái (Emiratos Árabe Unidos), París (Francia), Bangkok (Tailandia), Sotogrande (España) y este año en Arcila (Marruecos). 

Así, a medida que el torneo se fue consolidando en el calendario social, también fue ganando en complejidad: si bien no es una regla estricta, la mayoría de los jugadores tienen tienen un hándicap de 0 en adelante. Y en cantidad en participantes: “En 2008 conocíamos unos 80 ó 90 abogados que jugaban al polo en todo el mundo, y ahora estamos cerca de los 400 abogados polistas”, comenta Bérèterbide.


“Para el Derecho y el polo se necesitan las mismas virtudes: disciplina, trabajo en equipo, estrategias y un buen planeamiento”, sostiene Bérèterbide, quien está a la cabeza del proyecto desde el primer torneo en 2008.

Si bien un porcentaje importante de quienes aplican para participar en el torneo provienen de los Estados Unidos -donde se disputa una de las tres temporadas más fuertes de polo del  mundo, junto con las de Inglaterra y la Argentina-, el equilibrio también es uno de los criterios a la hora de diseñar y organizar Lawyers Polo. “La idea es tratar de cubrir todo el mundo, por regiones. Este año tenemos 4 jugadores de Norteamérica, dos de Centroamérica, 6 de Sudamérica, 10 de Europa, 4 de África y tres de Asia. Mantenemos una proporción geográfica para hacer el torneo más interesante.”

En este sentido –y, probablemente, a diferencia de lo que se podría suponer teniendo en cuenta el proceso de devaluación que atraviesa el país desde 2015– la presencia de los applicators locales ha crecido ampliamente en los últimos años, según Bérèterbide: “Hace 5 años había muy pocos compatriotas que me solicitaran jugar, pero en los últimos 3 torneos aumentó mucho la cantidad. Este año hay 5 abogados argentinos entre los 32 jugadores en total”.

El costo básico de participación arranca en los u$s 7.500 por cinco noches por participante, según indica el sitio https://polo.vacations/listings/lawyers-polo-cup-2018-/, e incluye luxury acommodation en el club, caballos, cenas de gala y cócteles after polo, además de régimen de full board food y traslados in/out al aeropuerto.

Crédito: Lawyers Polo.

A contramano de los típicos formatos de actividades de relacionamiento, la propuesta de Lawyers Polo reúne a colegas, funcionarios y empresarios, entre otros participantes que comparten la pasión por  el ‘deporte de reyes’, en el marco de un torneo amateur que se extiende durante una semana.

La edición 2018 de Lawyers Polo (que se disputa entre el 24 y el 29 de septiembre en PGH La Palmaraie, el club de polo de Patrick Guerrand-Hermès, exdirector y tataranieto del fundador de la mítica casa de lujo) cuenta con 8 equipos. Es la primera vez que se consigue ese volumen, fuera de la temporada inaugural en la Argentina. Dicho fixture implica la participación de 32 jugadores, a los que se suman sus respectivas parejas, amigos y asistentes. En total, la comitiva se estima en alrededor de 120 personas.

Eso implica, además, un extra fundamental a la hora de generar vínculos: la convivencia.  “Es una diferencia, porque podés tomar un café con una persona en el lobby de un hotel 10 minutos y tal vez no la conociste nada, o te llevaste una gran sorpresa luego. El hecho de convivir durante una semana te lleva a conocer más profundamente a tus colegas. Además, es un deporte de riesgo que requiere inteligencia para jugar y mucho control de uno mismo para que sea seguro, elementos que permiten conocer muy bien al otro también dentro de la cancha. Además, fomentamos que en los almuerzos y las cenas haya conversaciones interesantes: elegimos lugares agradables, tranquilos, donde se pueda hablar de cultura, de arte, de Historia o de política. Fomentamos los espacios de discusiones profundas, lo que no siempre se logra encontrándose dos horas en un seminario en Nueva York”.

Sin embargo, lo mejor queda reservado para el final, donde se espera una asistencia de alrededor de 800 personas. Entre los invitados se encuentran el Rey de Marruecos, Mohamed VI, y funcionarios del gobierno marroquí, 25 embajadores y abogados de Tánger, Rabat y Casablanca.

En cuanto a los costos asociados con un evento de esta escala, para Bérèterbide “si hay alguien que juega al polo en su ciudad de origen y quiere participar, el tema económico no es el principal problema. Lawyers Polo no tiene fines de lucro: la finalidad es conocer gente, tanto para hacer amigos como para detectar eventuales posibilidades de tener una relación profesional o hacer algún negocio. Si aumentáramos los costos de participar, proporcionalmente tendríamos una barrera para aceptar con mayor libertad a la gente que quisiéramos. Y, en general, en el polo juega el que puede y no el que quiere en determinados torneos”.

Y, como en cualquier competencia deportiva, los espónsores son un auxilio fundamental a la hora de solventar los gastos que implican la organización del torneo: estudios jurídicos, bancos y marcas de lujo son aliados clave que le permiten a la organización mantener fees accesibles “para tener la libertad de aceptar a gente que realmente nos guste. Los pilares del torneo son gran calidad humana -o sea, buena gente-, profesional -abogados destacados en su área- y deportiva -para que el nivel de polo sea muy bueno-. Nos gusta que juegue la gente que tiene disciplina deportiva y no solamente los que puedan pagar ell fee”, concluye Bérèterbide.