MIÉRCOLES 18/09/2019
Minimalismo digital: cómo ordenar y reducir nuestra actividad online para vivir mejor

Minimalismo digital: cómo ordenar y reducir nuestra actividad online para vivir mejor

Que el uso de la tecnología para trabajar, comunicarnos y básicamente vivir todos los días esté tan naturalizado, no ayuda. Los psicólogos hasta acuñaron un nuevo término para quienes solo le prestan atención continuamente a su teléfono, “phubbing” (de snubbing, desairar).

Manos sudorosas, taquicardia, impaciencia o simplemente no saber qué hacer con ese rato disponible, si te suenan estos síntomas es porque probablemente experimentaste algo de esto, en particular, en los últimos meses con las sucesivas “caídas“ de redes sociales como Instagram o hasta WhatsUp. Sin embargo, la dependencia a las redes sociales no es la única señal de que la tecnología ha moldeado nuestros hábitos y colonizado nuestros estados mentales, y no de la mejor manera. Hace unos meses el periodista Kevin Roose escribió en una editorial para el NYT titulada “Cómo dejé mi teléfono y arreglé mi cerebro“, sobre la dificultad para muchos usuarios que crecieron o pasan gran parte de su vida adulta con el celular, dejar el teléfono a un lado. “Mis síntomas eran los típicos: incapaz de leer libros, mirar films largos o tener conversaciones sin interrupciones. La redes me enojaban o generaban ansiedad e incluso los espacios digitales que en algún momento encontraba placenteros (podcasts, grupos de texto, etc) no estaban ayudando“.

Si creés que Roose exagera, hay que decir que los especialistas están encontrando cada vez más casos como éstos, y que el uso de la tecnología para trabajar, comunicarnos y básicamente vivir todos los días esté tan naturalizado, no ayuda. Los psicólogos hasta han acuñado un nuevo término para aquellos que dejan de lado a una persona por prestarle atención continuamente a su teléfono, “phubbing” (de snubbing, desairar),y diversos estudios han mostrado que recaer en esta conducta reduce la satisfacción en las relaciones y genera sentimientos de depresión y aislamiento.

Rose recurrió entonces a Catherine Price autora de “How to Break Up With Your Phone”, una guía de un mes para romper con los hábitos nocivos y tener una relación más sana con la tecnología. Porque entendamosnos, el enfoque de varios de los métodos que se van a describir aquí no tienen que ver con dejar la tecnología -después de todo, vivimos en un contexto donde sería imposible- o alegatos ludidas y condenatorios respecto de los dispositivos.  Así una metamórfosis progresiva y casi silenciosa se sucede hacia medios menos contaminados (email, plataformas más privadas como Slack), florecen microbooms como la vuelta del newsletter o la renuncia a las redes sociales por temporadas, junto con “detox digitales“ o nuevos enfoques a lo Marie Kondo, pero del mundo virtual. Inclusive la tendencia desde lo corporativo de ir hacia lo privado (el énfasis de Zuckerberg en los mensajes privados de FB e IG) pareciera promover la tendencia de bajar un cambio, dedicar menos recursos online y reducir con el objetivo de menos tiempo dedicado a trabajar, mostrar y ser en las redes, es más tiempo para una vida plena y sana.

¿Por qué tenemos que dejar el teléfono, para empezar a reparar nuestras cabezas?

Estatus de la relación: nos estamos tomando un tiempo

Una de las primeras cosas que Price, una periodista de ciencia especializada explica cuando detalla su enfoque práctico, es que no se trata de tirar a la basura el teléfono sino desarrollar estrategias para recuperar el control sobre tu tiempo y atención, y aprender a usarlo “con intención“. Esto es ser más conscientes de cuándo y cómo lo usamos, por lo que una de las primeras recomendaciones es ponerle una gomita o algún elemento físico para registrar cada vez que lo estamos agarrando. Mientras que muchos proponen enfoques más drásticos como comprar celulares que permitan instalar menos aplicaciones, pasar las pantallas a escala de grises (es sabido que los colores juegan un rol crucial en la adicción a las pantallas), borrar todo el social media de los dispositivos móviles, inclusive tomase “sabáticos digitales“ de un día, Price propone ayudarnos a pensar por qué agarramos los celulares en primera instancia y qué otras cosas podríamos estar haciendo.

Basándose en trabajos previos como The Shallows de Nicholas Carr yThe Distracted Mind de Larry Rosen y Adam Gazzaley, porque según la autora no existen todavía demasiados estudios concluyentes en cuanto al impacto de la tecnología en nuestras cabezas, Price explica que cambiar hábitos es un proceso que lleva tiempo y desmitifica la idea de que es posible hacer multitasking por mucho tiempo sin consecuencias cognitivas o que dañen tu productividad real. Algunas cosas de las que recomienda pueden lograr en un día o menos, pero otras como reconectarte con las cosas que te gustaban y hacías antes de tener un teléfono, requieren paciencia y constancia.

¿Algunos consejos puntuales que describe en su libro? Reflexionar sobre nuestros usos y hábitos: ¿qué emociones sentimos cuando agarramos nuestros teléfonos?, y ¿cómo nos sentimos luego?, ¿con quien estás, qué estás haciendo y en qué lugar cuando haces eso?, Price propone que te hagas estas preguntas puntuales y otras más profundas. Tener objetos que nos recuerden cada vez que agarramos el celular para pausar y pensar. También sirve las pantallas de bloqueo y los reminders digitales o alarmas. Cambiar el lugar donde cargás el celular, especialmente si es en tu cuarto, es fundamental, sobre todo para no interrumpir el sueño o que sea la primera cosa que agarres a la mañana. Para esto puede ser importante volver al analógico y confiable reloj despertador. Tener zonas horarias y físicas para poder estar sin celular.

Minimalismo digital, la nueva trend online

Otro recurso o estrategia que se ha puesto en boga en el último tiempo es el minimalismo digital, algo así como una versión virtual de “The Life-Changing Magic of Tidying Up”, el hit de Marie Kondo. Así el escritor Cal Newport explica en su libro Digital Minimalism: Choosing a Focused Life in a Noisy World cómo transformar tu mundo digital de algo que te distrae de las cosas importantes a algo que sea una fuente verdadera de significado y satisfacción. Newport al igual que Price habla del uso intencional de la tecnología como base de su filosofía. “Es una filosofía que te ayuda a preguntarte si las herramientas de comunicación (y los comportamiento alrededor de ellas) le agregan valor a tu vida, y está motivada por la creencia de que limpiar de forma intencional y agresiva todo lo que genere ruido virtual en nuestras vidas y optimiza las herramientas que importan, puede mejorar significativamente tu vida“.

El plan de Newport también se compone de una metodología de limpieza (decluttering) de 30 días, y va recorriendo distintos puntos que abarcan más que tu celular (focalizando también en tu espacio de trabajo virtual como tu escritorio, los archivos de tu compu, email y tu navegador, entre otras cosas). Asimismo Newport se concentra en conceptos claves que luego te van a ayudar a mantener luego este estilo de vida: la idea de que la soledad es clave, el lado no social de las redes, la importancia de volverse un maestro en el propio ocio y la resistencia de la atención.

Al igual que Kondo examinando tus prendas del placard y viendo qué sirve, qué no, qué te da placer y qué no, se recomienda empezar primero por tu computadora -algo así como un placard virtual-, sacando todos los programas que ya no uses, eligiendo un wallpaper que no te distraiga y dejando el escritorio despejado y ordenado, instalar los updates necesarios, etc. Luego la idea es seguir por su archivos con una metodología similar: borrar lo incensario, uplodear lo que menos uses a la nube, y un detalle importante: al final del día borrá los archivos de Downloads, vaciá la papelera y apagá la computadora (no la dejes suspendida). Con respecto al infierno que represente el mail (chequeamos hasta 45 veces al día el correo), se recomienda apagar tus notificaciones, desuscribirse de todo lo que no leemos, no chequear el mail antes de las 11am para poder hacer otro tipo de tareas que requieran mayor profundidad, evitar enviar emails superfluos y sobre todo proponerse un determinado tiempo para revisar el correo y una vez finalizado el tiempo, cerrarlo y dejarlo.

En cuanto a la web y nuestros hábitos de navegación: llevar registro de cuánto tiempo navegamos, unfollow y unfriend a todo lo que no te aporte más, evaluar borrar las redes sociales que menos usamos o deshabilitar temporalmente cuentas, y usar programas como SelfControl, Cold Turkey StayFocusd y LeechBlock para evitar la pérdida de tiempo cuando trabajás.

Puede que algunas cosas de estas te suenen familiares, pero ante todo lo que este profesor de tecnología explica es que hay que entender que el minimalismo digital es un proceso, así que no esperes resultados de un día al otro, sino que compromete a trabajar para cambiar tus hábitos, de a un día a la vez. Y quizás, como Roose describe en la editorial citada al comienzo, el mundo orffiline vuelva paulatinamente a despertar más interés y alegría que el mundo dentro de la pantallita.

El uso de smartphones se duplicó en los últimos 3 años

  • 1 de cada 2 minutos que pasamos online bajo el rótulo de actividades ociosas incluye redes -sociales, videos, música o juegos
  • 1 de cada 5 minutos que pasamos online es en redes sociales
  • En promedio pasamos casi 3hs con nuestro celular

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