MIÉRCOLES 13/11/2019
Meta o dólar: el riesgo es quedar en el camino

Meta o dólar: el riesgo es quedar en el camino

La actualización de las metas de inflación en diciembre de 2017, marcaron un antes y un después en la política económica de Cambiemos. Cuál es el Lado B de las metas y, sobre todo, cuál es el costo de mantenerlas.

La conferencia de prensa de fines de diciembre pasado brindada por Peña, Dujovne, Caputo y Sturzenegger marcó un antes y después en el modelo económico de Cambiemos y dejó en evidencia las necesidades que tiene el Gobierno (y la macro) de cara a las elecciones presidenciales de 2019. En un contexto en el cual se están tocando precios relativos y con un tipo de cambio atrasado (a pesar de la devaluación de 2015), la efectividad de las metas de inflación combatiéndola exclusivamente con la tasa de interés se había puesto en duda de la mano de los resultados y de la opinión de economistas internacionales, locales y opositores. El esfuerzo de subir la tasa resulta una gestión débil para bajarla, costosa para la economía y para la credibilidad de la gestión del Gobierno, que hace mucho esfuerzo a un alto costo y con bajos resultados.

Las metas tienen su lado B, en especial cuando se analiza en qué contexto se pusieron en práctica. En medio de la devaluación que puso fin al cepo, un traslado a precios, una caída de salario real y posteriormente la quita de subsidios, el Banco Central se queda sin muchas herramientas para contener la inflación, como demuestran los casos de otros países que enfrentaron procesos similares en la región.

Al no poder utilizar el dólar y las tarifas como ancla, la desaceleración de la inflación es más lenta y más costosa; y en lugar de bajar la inflación permite contenerla pero no genera que se puedan bajar los precios a una mayor velocidad. En otras palabras: el costo de bajar la inflación es muy alto para la economía en el corto plazo.

Esa conferencia de prensa del 28D dejó en evidencia que el Gobierno necesitaba flexibilizar las metas, no porque no quisiera bajar la inflación, sino porque necesita mejorar la competitividad perdida y estimular la producción y las exportaciones. Es decir: no le quedó otra alternativa y, como no se pueden ganar todas al mismo tiempo, apeló a buscar un equilibrio. El atraso cambiario que se venía gestando, sumado a una meta de inflación tan exigente, hubiese generado una mayor apreciación cambiaria, impactado en la actividad y en el déficit de las cuentas externas. Las metas de inflación se pueden modificar, incluso ablandar, pero siguen estando, que es lo importante. No creo que el Banco Central pierda credibilidad porque las cambie. En todo caso, lo que pierde es efectividad: no es lo mejor, pero peor es sostener un modelo que lleve a mayores costos de corto y mediano plazo. La realidad es que el sector exportador estaba muy complicado y debería acompañar mínimamente el ritmo de las importaciones. Como siempre termina pasando en la Argentina, la corrección del tipo de cambio es lo que permite mejorar la competitividad a corto plazo. Es lo más rápido, aunque muchas veces no resulta lo más eficiente porque esa competitividad ganada se va evaporando con los meses, en donde lo ganado con el movimiento del dólar, la inflación y los costos en dólares se encargan del resto.

Sobre ruedas

Las ventas de autos en la Argentina tienen una ponderación muy importante para la industria, cercana al 20 %. Por ello, es un sector representativo de la dinámica industrial y del empleo. La buena noticia es que viene aumentando tanto la producción como las exportaciones, principalmente a Brasil. El promedio histórico señala que el país vecino demandaba arriba del 75 % de la producción local, pero en los últimos dos años estuvo muy por debajo. Mientras que en 2013 compraba 371.961 unidades, representando el 85,8 % de la producción, en el período 2015-2017 las compras estuvieron casi a la mitad de esa cifra. Una mejora del tipo de cambio, sumada a la recuperación de la economía de Brasil, entusiasma, en tanto las ventas se acercan a las 200 mil unidades.

De todas maneras, no hay que apresurarse pensando que se viene la gran recuperación de las exportaciones. Brasil sin dudas empuja, pero hay algo que el tipo de cambio no puede resolver: recuperar mercados que se fueron perdiendo en los últimos años. Todavía se está por debajo de los volúmenes de 2014 ó 2011 (antes del cepo cambiario). Vale recordar que entre 2011 y 2015 cerraron una gran cantidad de empresas exportadoras producto de los problemas para importar insumos, las restricciones cambiarias, el aumento de los costos en dólares y la apreciación cambiaria.

Acciones ganadoras
Tanto el sistema financiero como las empresas de energía, a pesar de las importantes subas que tuvieron en los últimos años, siguen mostrando atractivo. Los bancos siguen creciendo en préstamos al sector privado y en depósitos; además serán beneficiados por la reforma impositiva con una baja en el Impuesto a las Ganancias. Macro, Galicia, Francés y Supervielle son los que pueden captar nuevos targets al alza. Por el lado de las energéticas, los aumentos de tarifas siguen mejorando los balances de las compañías como Edenor, Transener, Transportadora de Gas del Norte y del Sur y Pampa Energía.

Comentarios3
Johny Cruz
Johny Cruz 26/03/2018 02:09:40

Mariano Otálora, ahora escribe gacetillas oficiales en El Cronista.

Roberto Farias
Roberto Farias 26/03/2018 12:55:30

LA NOTA NO TIENE NINGÚN CONTENIDO, SI NO LA HUBIERAN ESCRITO SERÍA IGUAL

Gerardo Martinez
Gerardo Martinez 26/03/2018 12:48:39

Que nota pobre! Mitad hablando sobre tema metas, la otra sobre la industria automotriz y el final recomendando acciones. Mezcla temas y no se sale de lugares comunes. Hacia falta esta nota?

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