Los "elefantes blancos" del Mundial de Brasil reviven como hospitales y centros de atención

En medio de una crisis social, Brasil invirtió millones de dólares en renovar y construir estadios para su Copa de 2014. Muchos quedaron si usarse, pero ahora podrían servir para ayudar en la crisis del coronavirus.

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Mientras en Brasil, que ya cuenta con 4200 casos y 136 decesos, el presidente Jair Bolsonaro "minimiza" los efectos de la pandemia de coronavirus, los costosos estadios que ese país construyó y renovó para el Mundial de 2014 están encontrando nueva vida como centros de salud para personas infectadas.

Es que los diferentes gobiernos locales han comenzado a firmar acuerdos para usar los predios como hospitales improvisados y centros de vacunación para ayudar a lidiar con un esperado aumento de casos de Covid-19.

Para los brasileños, se trata de una útil transformación de estructuras apodadas algunas como "elefantes blancos", que más tarde se convirtieron en símbolos de corrupción en la mayor economía de la región.

En 2014, la idea de que Brasil gastara u$s 11 mil millones para organizar la Copa del Mundo era muy controvertida, con locales y extranjeros por igual argumentando que una nación que lucha por proporcionar atención sanitaria básica, educación e incluso agua potable, no tiene derecho a desviar recursos para un campeonato de fútbol.

Al comenzar la construcción, el asombroso precio de los estadios alimentó un frenesí de protestas bajo un lema común: "¡Queremos hospitales con los estándares de la FIFA!"

Brasil gastó 1700 millones de reales (u$s 787 millones al tipo de cambio promedio de 2013) para renovar el Estadio Mane Garrincha en Brasilia, a pesar de que la capital no tenía un equipo de fútbol profesional propio. Fue el proyecto de estadio más caro de la historia de Brasil y llevó al entonces gobernador a la cárcel por delitos financieros.

Mayormente sin usar en los años siguientes, excepto por un ocasional concierto de música country, el administrador del Mane Garrincha firmó recientemente un acuerdo para establecer un centro de salud temporal para los infectados.

En otras partes de Brasil, los hinchas y la administración de los estadios están animando a sus gobiernos locales a llegar a acuerdos similares durante el brote, según releva Bloomberg.

Diez estadios, tanto de propiedad privada como pública, han ofrecido su espacio hasta ahora, incluyendo el Maracaná, el Corinthians Arena en Sao Paulo y el estadio de Botafogo en Río de Janeiro.

Además, ya se está trabajando también en otros estadios que no fueron utilizados durante la Copa del Mundo.

En Pacaembu, donde la leyenda del fútbol Pelé jugó cientos de partidos para el Santos, se están instalando 200 camas de hospital.

El 23 de marzo, el Allianz Parque, sede del club de fútbol Palmeiras en Sao Paulo, una fila de personas serpenteó por su exterior como si un partido estuviera a punto de comenzar. Pero no eran aficionados al fútbol, eran brasileños de alto riesgo, separados por tres metros de distancia, que estaban allí para vacunarse contra la gripe.

OTROS ESTADIOS EN EL MUNDO

En Argentina, varios clubes, incluyendo a Boca Juniors, River Plate, San Lorenzo, Racing Club y Rosario Central y Newell's de Rosario, también ofrecieron sus instalaciones en caso de ser necesitadas.

En Uruguay en tanto, el emblemático Centenario de Montevideo abrió sus puertas la semana pasada para albergar a 28 personas sin hogar y con diferentes problemas físicos ante la amenaza del virus. Quienes fueron alojados allí son personas con inmunodeficiencia producto de enfermedades crónicas como la diabetes, el VIH y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

En Perú, tanto Universitario de Deportes y Alianza Lima, entre otros, hicieron lo propio con sus sedes deportivas

En España, el Real Madrid anunció en redes sociales que ofrecía su casa, el Santiago Bernabéu,como centro de acopio para ayudar al sector de la salud. Lo mismo hizo el Barcelona con el Nou Camp.

Mientras que en Inglaterra, el Watford, donde juegan los argentinos Ignacio Pussetto y Roberto Pereyra puso a disposición el Vicarage Road Stadium Watford para el Servicio Nacional de Salud, en particular para el Hospital General de Watford.

Por su parte, el multimillonario ruso Román Abramovich, dueño del Chelsea, ofreció poner al servicio del NHS el hotel de Stamford Bridge.

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