Los Macron: la pareja más sexy

Los Macron: la pareja más sexy

Emmanuel Macron es el presidente más joven en la historia de Francia (39). Y Brigitte (64), su esposa, es la Primera Dama más feminista en su vestir. En la cuna de la alta moda, él elige una casa sastrera sin tradición y ella mantiene su predilección por las minifaldas made in the ‘60s.

"Si hubiera sido 20 años mayor que mi esposa, nadie habría pensado por un segundo que no podíamos estar legítimamente juntos. Esto dice mucho sobre la misoginia en Francia”, ha comentado Emmanuel Macron, presidente de Francia, ante las observaciones —e incluso polémicas— recurrentes sobre la diferencia de edad con su compañera de vida. Y todo porque ella tiene 64 años y él, 39. A pesar de su rol, no es la única frivolidad que el primer mandatario galo debe responder con relación a su cohabitante en el Palacio del Elíseo: también el aspecto y las elecciones indumentarias de Brigitte Macron son trending topic. Porque, además de la edad, su cabellera rubia con el brushing siempre al día, su eterno bronceado y sus piernas permanentemente al descubierto —es fanática de las minifaldas— revolucionan a medios y redes sociales.

Chupines de cuero, jeans, blazers y chaquetas ofician de uniforme, junto con poleras, vestidos cortos y sin mangas, zapatos en punta y con tacos altos. He allí el repertorio indumentario que le permite a BM lucir como la mujer que es: una que, evidentemente, no necesita de la aprobación de nadie para amar a un hombre más joven y hacer de la jovialidad su estilo, incluso en su rol como Primera Dama. “Hay momentos en la vida en que tomas decisiones vitales. Y para mí, esto lo fue. Así que, 20 años de diferencia... Es mucho, por supuesto. Desayunamos yo con mis arrugas, él con su frescura, pero es así. Si no hubiera hecho esa elección, habría perdido mi vida”, declaró cuando protagonizó la portada de la revista Elle France, en agosto pasado.

Allons enfants de la Patrie...
En mayo, Emmanuel Macron se convirtió en el 25º presidente de la República de Francia, y el más joven en la historia de ese país. En 2004 se graduó en la Ecole Nationale d’Administration y comenzó a foguearse como asesor en finanzas en el sector privado. Lanzó su carrera como funcionario público ejerciendo como Secretario General Adjunto de la Presidencia, cargo que abandonó al ser nombrado ministro de Economía, Industria y Digital del expresidente Francoise Hollande. Ese recorrido de actividades profesionales sintonizan con su estilo de vestir monotemático: trajes entallados comprados en los percheros de Jonas et Cie por 370 euros. A veces negros, pero sobre todo azules, su look repetitivo es señal de modestia casi modelo. Y, justamente, Macron es dueño de proporciones física envidiables: según Jean-Claude y Laurent, los propietarios de su sastrería de cabecera —una empresa familiar lanzada en 1996—, son mínimos los ajustes de calce que requieren las piezas elegidas por el mandatario francés. “Él tiene una preferencia por los azules, una paleta que se ajusta a su función. No hay nada demasiado extravagante en sus trajes, aunque sí puede cambiar el número de bolsillos. Además, le gustan las corbatas delgadas pero no finitas. Aparte de eso, es consistente en lo que busca”, revelaron recientemente los sastres, padre e hijo, quienes gestionan una etiqueta sin trayectoria ni historia en el contexto de la alta costura y tradición textil francesa. Acaso su lema —magnificar la silueta del hombre con elegancia— explique cómo lograron fidelizar al presidente.

...le jour de gloire est arrivé!
La historia es conocida por todos: Brigitte y Emmanuel se conocieron cuando ella era la profesora de teatro de él en el colegio secundario. Se enamoraron, pero la diferencia de 24 años los distanció hasta que, en 2006, ella se divorció y en 2007 formalizaron su relación con una boda con toda la pompa. Apodada Jane Fonda por su estilo similar al ícono estadounidense del cine y la vida saludable, Madame Macron también proporcionó material para otro debate de la época: el empoderamiento de las mujeres de más de 60 años. En ella se refresca el término WHIP (Woman Hot and Intelligent In Her Prime), que reemplaza a los nefastos cougar (mujer a la caza de hombres jóvenes) y MILF (Mother/Mom/Mama I’d Like to Fuck). Así, su llegada a la primera línea del poder mundial es un guiño de representatividad a una generación que atraviesa uno (más) de sus mejores momentos vitales al mismo tiempo que contribuye a eliminar, poco a poco, la preeminencia de los estereotipos de juventud eterna como sinónimode felicidad y valía.

El debate, por supuesto, permanecerá encendido mientras los Macron estén en el ojo público. Por lo pronto, en la cuna de la alta costura hay un Presidente que no se viste a medida ni en las maisons tradiciones, y una Primera Dama que revoluciona los paradigmas y manuales del protocolo indumentario. Otro ejemplo de que la moda refleja lo que sucede en la sociedad.

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