Los 7 ejercicios para tener más inteligencia emocional en la oficina

por  DANIEL COLOMBO

Facilitador y Master Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos de trabajo. www.danielcolombo.com

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Los 7 ejercicios para tener más inteligencia emocional en la oficina

Es una de las habilidades indispensables en el entorno corporativo. Permite gestionar las emociones en función de objetivos, relaciones y metas.

La inteligencia emocional es una de las habilidades indispensables en el mundo relacional de las personas, ya que permite conectar mejor con quienes somos y convivir eficazmente con el entorno en todo tipo de situaciones. Se trata de la capacidad (innata, adquirida o desarrollada en base a la ejercitación) de elegir las mejores opciones para encontrar soluciones a los dilemas de la vida en cualquier ámbito a partir de conjugar distintos tipos de inteligencias humanas.

La palabra inteligencia remite muchas veces a la capacidad de entender y elaborar información para utilizarla de una manera adecuada. Al convivir con el término emocional se agrega el sentir, ese fenómeno psico-fisiológico de las personas que nos permite adaptarnos a los cambios, e integrar lo emotivo y sensible que todos tenemos. 

El impulsor del concepto es el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, quien hace énfasis en la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos para tener mayor habilidad en las cinco capacidades básicas de la inteligencia emocional: descubrir emociones en uno y en los demás, reconocerlas, manejarlas, crear un motivador propio y gestionar las relaciones.

Para ubicarla en lo fisiológico, la inteligencia emocional se localiza en el tronco encefálico, que es la parte del cerebro que regula las funciones vitales básicas. Allí, el centro emocional neocórtex, la amígdala cerebral y el hipocampo son esenciales, junto con la amígdala, que es la encargada de segregar noradrenalina para estimular los sentidos.

Beneficios

Para Coleman, la inteligencia emocional permite:

•             Que quienes nos rodean se sientan a gusto con nosotros.

•             Que en nuestra presencia no experimenten sensaciones negativas.

•             Que confíen en nosotros cuando necesiten algún consejo, guía u orientación ya sea personal o profesional.

A su vez, la persona con inteligencia emocional desarrollada:

•             Puede reconocer y gestionar convenientemente emociones del tipo negativo. 

•             Poseer una mayor capacidad de empatizar con los demás.

•             Aprovechar las críticas como algo positivo; analizar, procesar esta información, y transformarla en aprendizaje.

•             Poseer una cualidad mayor para conectar con la felicidad, saber encauzar las emociones de impacto negativo. Esto permite afrontar los problemas y no quedar atrapado en ellos.

7 ejercicios prácticos

Si se desea desarrollar la inteligencia emocional, se deberá empezar practicando estos ejercicios en forma continuada. Probablemente algunos serán más sencillos que otros; sin embargo, el resultado se obtendrá en el tiempo y persistiendo en la ejercitación.

1. Reconocer las emociones

En vez de reaccionar en automático como lo hace la gran mayoría de las personas, este desafío invita a observarlas ni bien se detecta internamente que están llegando; entender cómo influyen y cuál podría ser el resultado posterior si uno se dejara llevar por ellas de inmediato, tal cual se presentan. Objetivo: detectar a tiempo las emociones y evitar que controlen tus actos aquellas que no sean apropiadas para los objetivos, relaciones, metas.

2. Evitar hacer un juicio inmediato sobre cómo uno se siente

Frases como “jamás en la vida me sentí tan mal”, “estoy tan enojado que sería capaz de hacer cualquier locura”, “me quiero morir” son sentencias que crean un estado de conciencia especial y que no favorecen en términos de inteligencia emocional. Las emociones están diseñadas para dar información. Objetivo: entenderlas permite ser más astuto para evitar reacciones desproporcionadas entre lo que uno siente, los recursos que tiene y lo que realmente pasa.

3. Evita clasificar las cosas como 'buenas' o 'malas'

Más del 90% de las personas viven enfocadas en el registro de las cosas 'malas' de la vida, por lo que las 'buenas' quedan totalmente disminuidas. Si uno se entrena, podrá adquirir la destreza de poner en la balanza también las cosas por las que puede estar agradecido aquí y ahora. Objetivo: lograr equilibrio emocional.

4. Expande tu diccionario emocional

Las emociones básicas son entre seis, y generan todas las demás: alegría, tristeza, enfado, miedo, angustia, sorpresa. Cuando se expande el mapa emocional se aprende a discernir, por ejemplo, la euforia de la felicidad, la nostalgia de la tristeza, la frustración de la decepción, y todas las que vienen por añadidura. Objetivo: convertirse en un observador de la sutileza del propio mundo emocional, lo que permitirá dibujar mejor el mapa interno para ser más asertivo en cada momento.

5. Reconocer cómo te comunicás: más del 90% es no verbal

En la comunicación interpersonal las palabras ocupan menos de un 10% del total; el otro 90% son los gestos y el tono de voz. Reconociendo estos últimos se podrán destrabar muchos aspectos anudados. Si cuando se quiere expresar una idea, se hace con los brazos cruzados: descruzarlos. Si no se mira a los ojos a los demás, hacer el esfuerzo consciente de establecer contacto visual. Si el tono de voz no tiene matices y es casi el de un robot, empezar por enfatizar las frases en una forma de acompañar las emociones. Objetivo: enriquecer el proceso de comunicación con otros para empatizar mejor.

6. Gestiona los pensamientos

Otro comportamiento frecuente es dejar salir los pensamientos sin ningún tipo de filtro. Si bien no se puede controlar lo que uno piensa, sí se los puede conducir en maneras más asertivas que vayan en consonancia con tus objetivos para ese momento. Los pensamientos crean estados de conciencia, y esos estados de conciencia son los que se manifiestan en la realidad; de allí la importancia de aprender a gestionarlos. Un ejemplo: si se está ofuscado,  los pensamientos que se expresen oralmente serán en consonancia: por eso es preciso tranquilizarse, hacer una pausa, y volver cuando se haya recobrado el equilibrio interno. Objetivo: quedarse con los pensamientos más apropiados para lo que se quiera lograr y dejar pasar aquellos que desvíen o distraigan de la meta.

7. Apoderarse de la comunicación

Las personas con inteligencia emocional no utilizan frases como “siempre hacés lo mismo” o “sos el responsable de que me sienta mal”. Más bien, se hacen cargo de la parte que les toca. Esto incluye el comunicarse asertivamente con los demás, expresando todo en primera persona: “Lo que yo quiero decirte desde mi perspectiva es…”, “¿Qué tal si proponemos tres formas distintas de resolver este conflicto entre ambos?”. Objetivo: abrir nuevas posibilidades de interacción donde antes había una puerta infranqueable, para reconducir las formas primitivas de comunicación hacia dinámicas de apertura más saludables para todos. 

La invitación es a convertir estos ejercicios en un hábito práctico, que se desarrollen durante todo el día. Es necesario aprender a desaprender los años en que quizás se vivió desligado del mundo emocional. Lograrlo se conquista paso a paso.