Liderazgo a distancia exitoso: cómo ser un líder efectivo y asertivo en el home office y lecciones de teletrabajo a largo plazo con inteligencia emocional

En 2020 cambió para siempre el paradigma de la presencialidad laboral. Incluso en su formato híbrido, pide un liderazgo asertivo y no sólo efectivo. Cuáles son los requisitos para que el trabajo a distancia sea exitoso en el largo plazo

Más allá de la pandemia de coronavirus, 2020 será recordado como el año en que el liderazgo a distancia se instaló como un desafío a largo plazo para las empresas, cuyos referentes de áreas y grupos debieron adaptar y adoptar innovadoras estrategias para inspirar, motivar e impulsar el potencial de cada colaborador.

 

 

 

Y si bien existen regulaciones legislativas pendientes y particularidades de cada industria y cultura empresarial que exigirán ajustes, es un hecho que el trabajo remoto llegó para quedarse. Distintos relevamientos indican que es una tendencia en alza su incorporación en modalidad total o híbrida, combinando presencialidad y home office.

   

Ese cambio de paradigma se vincula con la reorganización de los equipos de trabajo en grupos más pequeños, ultra especializados, que trabajen como células autogestionadas.

De allí que el éxito del liderazgo no presencial sea tan distinto del que se ejerce cara a cara. ¿Cuáles son sus requisitos indispensables? 

 

  • Confiar más en cada empleado.
  • Aprender a delegar en forma efectiva.
  • Generar sentido de la responsabilidad individual.
  • Motivar la cultura intraemprendedora dentro del sector al que cada uno pertenece.
  • Definir procesos online que lleven a los resultados offline.
  • Crear espacios de cercanía a distancia que ayuden a superar la ausencia de socialización indispensable para el espíritu de grupo.
  • Comunicar, comunicar y comunicar: reforzar todos los canales disponibles, permanentemente. El líder que no lo asuma y aplique, fracasará indefectiblemente en esta era de inteligencia emocional.
 

 

  Las 5 claves del liderazgo a distancia exitoso  

1 - Desafiar con objetivos retadores que impulsen al equipo al siguiente nivel 

Muchas organizaciones vienen de etapas de obsolescencia respecto al liderazgo y los procesos internos. El nuevo entorno virtual, con la tecnología como herramienta transversal e insustituible, invita a crear estrategias que no sólo permitan que el grupo se supere, sino que cada integrante crezca. El líder sabe ver ese potencial oculto y ayuda a expandirlo.

   

2 - Aplicar el feedback constante  

Insisto en el valor de comunicar, que hoy es más esencial que nunca, ya que lo que antes se transmitía e interpretaba a través del lenguaje corporal y paraverbal, e incluso en la trama de códigos y comportamientos de lo no dicho, necesita ser reemplazado por una actitud proactiva, abierta y directa. Una forma de lograrlo es fomentar los canales de retroalimentación en doble sentido: se da feedback y también se lo recibe.

   

Sí: los nuevos líderes necesitan aprender a escuchar, de modo activo y atento, lo que tenga para decirle su equipo. En ese sentido, una herramienta valiosa -inscripta en el creciente universo de las cada vez más cotizadas competencias blandas- es el feedforward. Por más confusas que estén las cosas en el presente, es esa visión compartida de futuro la que generará la ilusión, la motivación y la pasión por seguir adelante más allá de las dificultades.

   

3 - Tomar a tiempo los problemas

Estamos pasando de una época de gestión de crisis aleatorias a una etapa de crisis permanentes de distinto impacto. Esto cambia el paradigma, porque antes las empresas se preparaban para contingencias más o menos previsibles que, de ahora en más, deben concebirse estratégicamente como recurrentes.

   

A distancia, es más difícil darse cuenta de la emocionalidad que cada proceso, dinámica y meta genera en el otro. Más aún en entornos Vica (volátiles, inciertos, complejos y ambiguos).

El líder asertivo sabe cubrir esa brecha para reunir, alentar e intercambiar, tanto en forma grupal como individual. En definitiva, todo lo que quizás lo incomodaba y evitaba en el formato presencial, ahora lo tiene que asumir con compromiso y entrega auténticos: se trata de estar totalmente presente -es decir, disponible- para el otro

En consecuencia, aquel líder que se dedique sólo a hacer gestión y micro-management quedará enterrado bajo la cantidad de asuntos periféricos que se despiertan cuando hay una deficiente cultura del trabajo, y que se acentúan con el home office: problemas de comunicación dentro del equipo, destrucción de códigos que implantados, falta de lealtad, malas interpretaciones y prejuicios que llevan a decisiones equivocadas. Y la lista sigue...

Por eso es indispensable que sepa detectar a tiempo los conflictos, para reconducir, guiar, alentar la búsqueda de soluciones y generar entornos de aprendizaje colaborativo.

   

4- La congruencia personal y profesional, a prueba 24x7

El nuevo líder necesita validar con hechos lo que piensa, siente y dice, porque los equipos están pendientes de esa coherencia actitudinal con mucha más exigencia que antes, al punto de ser implacables. Los referentes excepcionales que requiere el teletrabajo deben ser impecables e íntegros.

   

5 - Automotivación generada a partir del autoconocimiento

La forma de generar impacto e influencia positiva en los equipos se basa en un profundo autodesarrollo de habilidades blandas y competencias que complementan los conocimientos técnicos. Los anabolizadores intrínsecos cobran importancia decisiva para ser un dínamo que no sólo se abastezca de la energía necesaria para surfear las olas de la transformación, sino que pueda expandirla.

Algunos aspectos que antes eran considerados superfluos, como las conversaciones informales, el tiempo de ocio compartido, el orgullo de pertenecer, la alegría de hacer realidad los ideales, sueños y propósitos, el reconocer los esfuerzos y los méritos de las personas (y no únicamente sus resultados) son motivadores de tiempo completo.

Para esto, es fundamental crear entornos psicológicamente seguros. ¿Qué los define? La confianza, la valoración, la inclusión, la aceptación del potencial individual para, luego, ponerlo al servicio del equipo. Este sentido de trascendencia es el que aporta, como diferencial, el líder que también es coach y mentor: una persona profunda, que agrega valor humano y no sólo laboral, que es estimado por las personas además de admirado por los equipos. 

Así, desde esta concepción del nuevo liderazgo virtual, y aplicando estos cinco requisitos decisivos, es inevitable fundar un estilo de conducción que no por más amable, respetuoso, integrador y fiable sea menos exitoso y rentable.

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