MIÉRCOLES 20/11/2019

La práctica hace al maestro

Battro Polo Fields es una firma que se dedica a la construcción y mantenimiento de campos deportivos sobre césped desde hace más de 30 años. La historia detrás de este emprendimiento con sello argentino que busca seguir expandiéndose.

La práctica hace al maestro

El refrán aplica a la perfección para el equipo detrás de Battro Polo Fields, asesores de construcción y mantenimiento de campos deportivos sobre césped; aunque su terreno predilecto son las canchas de polo, esas que los vieron nacer y los llevaron con su expertise a varios países. 

“La empresa nació producto del ingenio y la experiencia, fue prueba y error. Si hubiese querido empezar con golf, habría contado con vasta información, pero sobre polo no había escrito”, rememora Alejandro Battro, el fundador. Y revela: “No sabía cuál era la meta a alcanzar, pero, con ayuda de los polistas que me explicaban qué necesitaban, fuimos avanzando y afinando la manera de trabajar". Con la base de carrera como Ingeniero Agrónomo, se reunió con otros seis amigos y el proyecto terminó de tomar forma. 

“Sentimos que nuestra actividad no se podría definir como un negocio, no lo emprendimos con un fin económico, sino de hacer lo que nos gusta, siendo los pioneros en esta actividad y cumpliendo ya 39 años en ella. Para nosotros, es y será una pasión por el polo y sus canchas", defiende Battro. Y sigue: “Somos amigos que se divierten con lo que hacen, estoy seguro de que no somos muchos en el mundo, eso nos hace únicos". Ese entusiasmo lo heredó a su hijo, quien confirma sus peculiares inicios, con una

fuerte orientación al conocimiento. "No existía bibliografía en la que basarnos, sino que se trata de dedicación exclusiva en investigación de nuevas técnicas, observación y sentido común, así pudimos ir fijando objetivos claros e ir superando los innumerables inconvenientes que fueron apareciendo; y seguramente habrá otros nuevos a superar", se explaya Alejandro (h).

"Siempre se aprende", sentencia. Y completa su padre: "Hemos incursionado, por ejemplo, en el diseño de máquinas. Quizás vemos una máquina típica de campo y pensamos en las posibles reformas que podrían volverla apta para trabajar una cancha. Hablamos con un herrero, la reforma y, si sirve, vamos para adelante”. 

“Nosotros no tenemos ni una pala", bromea. Sin embargo, se trata de "darse maña" y saber escuchar a los clientes para atender sus requerimientos. Esa es la clave que les permitió a los Battro y compañía sacar el pasaporte allá por 1992, cuando comenzó la expansión al exterior con canchas en América latina. Y siguieron poniendo el sello en tierras más lejanas. A nivel local, en fútbol, se metieron en el Superclásico y desfilaron por las mangas de los estadios de River y Boca. 

Para esta familia emprendedora, la "verdadera inversión", fue la elección del grupo de trabajo actual, para el que se tuvo muy en cuenta no solo la capacidad técnica y la calidad profesional, sino también la ética y los valores de vida. "Detrás de estas casi cuatro décadas de trayectoria hay una vocación, para nosotros todos los clubes tienen la misma importancia. Somos como un médico con su voluntad de ayudar, esa es nuestra nafta, no hacemos diferencia entre las más de 700 canchas que asesoramos”, plantea orgulloso el especialista de 71 años. 

Y sabe de la sorpresa que despierta en terceros: "Sea la canchita de la abuela o las de Palermo, nos desempeñamos con la misma pasión. Nunca hubo un sí o un no por razones económicas". "Es una cosa rara", reconoce, al tiempo que, con humor, señala: "Que me pregunten cómo se mantiene cada cancha de los diferentes deportes es lo mismo que de música pregunten la diferencia entre tocar el piano o el violín". Más allá de la gracia, admite: "El desafío no deja de ser cada vez más grande, porque las técnicas se perfeccionan cada vez más". Para ello, están en diálogo constante con los clubes y los polistas, con quienes tienen una relación muy cercana. 

"El desarrollo se fue dando sin necesidad de recurrir a fondos o incentivos de ningún tipo, tampoco buscamos ayuda externa. El del polo es un sector pequeño, por lo que los buenos resultados nos permitieron afianzarnos y diferenciarnos. En otros deportes existen más asesores y empresas grandes que brindan ese servicio. Sí recurrimos a las recomendaciones de los jugadores e instituciones con las que trabajamos, que son un gran apoyo", dice Battro (h). 

En línea, recuerda algunas complicaciones que debieron sortear: “Tanto en la Argentina como afuera, hemos encontrado ante panoramas desconocidos y hasta adversos, desde condiciones climáticas extremas: temperaturas muy frías o altísimo calor, zonas de intensas lluvias tropicales o paisajes desérticos; o bien nos encontramos con situaciones edáficas complicadas, como construir sobre rocas, arena, pantanos, etc. Cruzamos montañas, valles, desiertos y selvas, sin duda se trata de desafíos apasionantes". 

Y son esas pruebas las que les marcan el rumbo: "La intención es continuar investigando, para así poder incorporar nueva tecnología que nos permita ser más eficientes atendiendo las necesidades profesionales y personales de cada uno de los clientes; y quisiéramos también tener un lugar para realizar los diferentes ensayos técnicos. Y, desde ya, seguir creciendo como equipo", resume Alejandro (h) sobre las expectativas para el año próximo. Y cierra su padre con una tríada infalible para quienes quieren emprender: "Ganas de progresar, asumir los errores y tener pasión por lo que hacen". 

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Shopping