Importados, ¿un año para acelerar?

El segmento de los autos importados (que ya implica un 66% de las ventas del sector), atraviesa uno de sus mejores momentos gracias a las reducciones impositivas y la crisis en Brasil.

Importados, ¿un año para acelerar?

En lo que va de 2017 se patentaron un total de 295.422 autos. Las estadísticas muestran un 32 por ciento de crecimiento con respecto al mismo período del año anterior. Y también marcan que el 66 % de las ventas corresponden a importados. Ese segmento es, como el conjunto agroexportador, uno de los más beneficiados porque tuvieron bajas de impuestos: el campo, con las retenciones; y las automotrices, con el cambio en las tasas de los modelos de alta gama.

En enero de 2016, a poco de asumido el gobierno de Mauricio Macri, se dieron dos factores que, de manera combinada, beneficiaron a los motores premium: la devaluación de diciembre de 2015 y la modificación de las escalas y las alícuotas del impuesto interno, que generaban incrementos en los precios de más del 100 %. Eso generó un abaratamiento inmediato de los importados que, sumado al ajuste del tipo de cambio y a la flexibilización de las importaciones, permitió que ese segmento se transformara en uno de los más competitivos. De ventas paralizadas a batir récords de pedidos, las automotrices lanzaron promociones muy agresivas bajando sus precios de lista hasta en u$s 40 mil y generando una distorsión muy grande entre nacionales e importados, ya que éstos últimos pasaron de ser un 75 % más caros en 2015 a estar a sólo un 10 % ó 20% de diferencia.

Pero el modelo económico tiene su costo... La decisión de combatir la suba de precios a través de las metas de inflación impuestas por el Banco Central dentro de su política monetaria requiere, entre otras cosas, utilizar al dólar como un ancla inflacionaria. Sumado al ingreso de verdes provenientes del endeudamiento, el blanqueo, las liquidaciones del agro y las altas tasas de interés, el tipo de cambio se mantiene bajo, estable y con tendencia a apreciarse. Esto significa que, con los pesos, se pueden comprar mayor cantidad de bienes en dólares. Por ello, con una divisa estadounidense que no supera los $ 16, las decisiones de consumo vinculadas a esa moneda están a la orden del día. Y no sólo para la compra de autos importados sino también para los viajes al exterior o para dolarizar ahorros comprando bienes dolarizados.

Quinta a fondo

Desde el año pasado, las automotrices vienen aplicando políticas de precios agresivas, con importantes descuentos en la adquisición de modelos cero kilómetro. En lo que va de 2017, la tendencia se radicalizó en el segmento de los importados. De allí que, aún en una economía con inflación, varias marcas decidieron implementar bajas de entre el 10 % y el 35 %. Así, Subaru, Smart, Hyundai, Mercedes-Benz, Toyota, Suzuki y Jeep tomaron la iniciativa y van ganando mercado. Por ejemplo, y de acuerdo a la tabla de valores publicada mensualmente por la Cámara de Comercio Automotor (CCA), la que más descenso mostró fue Subaru: uno de sus modelos pasó de costar u$s 81 mil en enero a u$s 52 mil, es decir, la variación fue de u$s 29 mil (35,8 %). También Toyota hizo modificaciones en sus listas de precios: la estrategia de la marca japonesa se centró en uno de sus utilitarios deportivos más populares, que pasó de u$s 59.700 a comienzos de año a u$s 48.800 al cierre de esta edición, una diferencia de u$s 10.900 (18,26 %). Otra que aplicó cambios significativos fue Smart, con reducciones del 11 %: un modelo que vendía a u$s 26.400, desde marzo cuesta u$s 23.500.

Este boom de descuentos se explica, en gran parte, por la crisis brasileña: allá sobran autos de alta gama y la Argentina es una buena alternativa para colocarlos. Por tanto, la flexibilización para importar unidades y la crisis en el país vecino explican la actual situación, a tal punto que, en la lista de los modelos más patentados, los cinco primeros son importados y fabricados en Brasil. Cabe señalar que allá se redujeron en 30 % las compras de unidades fabricadas aquí, lo cual se traduce en que el mercado vernáculo está inundado por vehículos de ese origen a precios más baratos que los producidos localmente. Además, la baja en los importados –y especialmente los de origen verdeamarelo– está presionando especialmente al mercado del usado, en donde es difícil encontrar una referencia de precio ya que muchos propietarios se resisten a vender por debajo del precio de adquisición.

Ahora, si bien acceder a un auto importado resulta muy tentador, no todo es color de rosa porque, una vez que sale de la concesionaria, es el que más pierde su valor de reventa en el tiempo. Para hablar de valores de mercado, mientras un 0km de gama media pierde entre 12 % y 17 % luego de un año de patentado, un importado lo hace a una mayor velocidad y pierde entre 20 % y 40 % según el modelo. Otra de las contras son los altos costos de mantenimiento, desde el seguro y el service oficial hasta la eventualidad de tener que enfrentar cualquier arreglo no cubierto, dado que la mano de obra y los repuestos son muy caros. Y, por último, no hay que dejar de considerar los impuestos asociados, como Bienes Personales. Por eso, vale la pena tener presente que un vehículo no es una inversión financiera sino lo contrario, porque sufre una depreciación con el paso del tiempo.