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Escaparle al riesgo, la clave para sobrevivir este 2018

Escaparle al riesgo, la clave para sobrevivir este 2018

Mapa de estrategias para inversionistas en un año en el que no se esperan grandes anuncios desde el Gobierno, que ya entró en modo campaña 2019.

Pareciera que el Gobierno ya ingresó en la fase modo electoral: no asume grandes riesgos, no hay grandes reformas ni importantes anuncios y, ante la duda de hacer y equivocarse, prefieren seguir el ritmo de las encuestas que, por ahora, acompañan a la gestión, aunque no se sabe si es por mérito propio o en contraposición ante lo que ofrecen otras fuerzas que no entusiasman al votante. Como sea, no conviene esperar grandes resultados ni cambios de corto plazo: los sectores que muestran la mayor dinámica de crecimiento continuarán así (construcción, obra pública y servicios), y los que más están sufriendo (industria y comercio) tendrán que conformarse y seguir haciendo malabares en el corto plazo, además de rezar para que Brasil incremente la demanda de productos argentinos. Mientras la administración de Mauricio Macri demore en realizar las reformas estructurales que se necesitan, será difícil que ingresen las esperadas inversiones. Los números, en general, respaldan al Presidente, pero lo que se está haciendo no alcanza: falta profundidad y sacrificio a la gestión. Ojalá no haya que pagar, más adelante, el costo de un gobierno que juega al límite y especula.

Bolsa y mercados

La volatilidad y la selectividad llegaron para quedarse. Desde febrero, las Bolsas del mundo vienen haciendo correcciones porque son muy sensibles a cualquier información política o económica: si no es la suba de tasas por parte de la FED es Donald Trump con la guerra comercial contra China… Siempre aparece algo que intenta frenar la fiesta de los mercados luego de tantos años de subas.

Tal vez uno de los factores que siguen demorando una corrección mayor es que los balances de las empresas siguen llegando con datos favorables en general, y eso sigue presionando a las Bolsas, que resisten sin rebotes fuertes, por ahora.

El Merval no fue la excepción: en marzo terminó con una caída de casi el 6 % y demuestra que hay que tener una cartera muy selectiva, tomar ganancias, indicar stop loss y saber retirarse a tiempo. En renta fija, la Lebac continúa como el mejor instrumento de corto plazo para encarar los próximos 45-60 días, y el Par en pesos implica lo propio para los más arriesgados. Una opción para no subestimar es el plazo fijo que ajusta por UVA: el plazo mínimo es de 180 días y algunos bancos pagan casi el 5 % más inflación, nada mal para un producto como el plazo fijo. Vale considerar que, a nivel mundial, obtener una tasa real del 5 % no es para nada despreciable...

La estrategia a seguir es de cierta cautela: no arriesgar de más, defender el capital y resguardarlo de cualquier aumento del tipo de cambio y de la volatilidad mundial. Me inclino por una cartera 70 % en pesos y 30 % en dólares para este semestre, para luego ir reduciendo progresivamente la exposición en pesos y llegar a fin de año con una cartera compuesta 60 % en dólares y 40 % en pesos. Al margen de estas consideraciones, la cautela es la base de la estrategia. Una alternativa como los fondos comunes de inversión siempre resulta interesante para tener un capital invertido, administrado profesionalmente y con liquidez, tanto para la opción de pesos como la de dólares y la de acciones.

Propiedades en alza

Los inmuebles usados, de la mano de la demanda generada por los créditos UVA, están subiendo a un ritmo acelerado. Según el sitio Reporte Inmobiliario, la categoría registra un alza superior al 10 % anual, justificado exclusivamente en una demanda que no cede a pesar de los malos datos de inflación y al aumento de las tasas de interés de los créditos UVA desde fines del año pasado, siendo el precio del usado el que empuja el valor de los departamentos a estrenar. En algunas zonas se encuentran propiedades nuevas a valores similares que las usadas, en donde los desarrolladores no aumentaron sus precios en relación a la curva que impone el ya estrenado. Los inmuebles no están baratos pero, mientras los créditos UVA sigan batiendo récords, las propiedades continuarán justificando su suba. Muchas familias están desesperadas por sacar un crédito UVA, como si alguien estuviera regalando algo u ofreciendo una oferta limitada. La recomendación es no correr: al no ser créditos políticos o subsidiados, continuarán existiendo y, en la medida que la economía mejore, se podrán conseguir alternativas más ventajosas.

El único crédito que hoy se encuentra subsidiado y resulta más atractivo que un UVA es el que ofrece el Banco Nación, con una tasa del 17 % fija a tres años que, a partir del mes 37, ajustará por la tasa Badlar más el 2,5 %. Así, a partir del tercer año debería ser más barato que un UVA ya que la inflación se ubicó en los últimos años levemente por encima de la tasa Badlar. La mala noticia de esta línea crediticia es que requiere justificar ingresos importantes comparativamente con los UVA, y que el Nación no permite comprar propiedades que tengan un valor superior a los u$s 200 mil.