MIÉRCOLES 18/09/2019
En tiempo de elecciones: 8 ideas para sobrevivir a la incertidumbre

por  DANIEL COLOMBO

Facilitador y Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional. www.danielcolombo.com

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En tiempo de elecciones: 8 ideas para sobrevivir a la incertidumbre

En una época en que faltan las certezas y sobra la demanda de adaptarse eficientemente a los cambios cada vez más vertiginosos, es un desafío aprender a convivir con las dudas, inquietudes e incluso perplejidades de todo contexto de crisis.

"Perdido, confundido, inseguro, poco claro, perplejo, desorientado, desconcertado", me respondió Juan Martín, 45 años, director ejecutivo de una empresa, cuando le pregunté simplemente cómo estaba...

Esa réplica es cada vez más frecuente en la vida cotidiana de los argentinos, pero especialmente entre profesionales, directivos y colaboradores de todo tipo de organizaciones.

¿Acaso la vida personal y profesional es hoy apenas un puñado de certezas y una incertidumbre permanente? La sensación es que sí: como vivimos en un mundo vertiginoso y en permanente cambio, el desafío de gestionar la incertidumbre se transforma en una carrera permanente, porque ha quedado definitivamente en el pasado la época en que las cosas estaban totalmente estructuradas, había escenarios previsibles y hasta rutinarios.

Así ha surgido otra cultura de la gestión cotidiana: ahora necesitamos aprender a sobrellevar y convivir con la incertidumbre para sobrevivir. El diccionario no ayuda mucho en este caso con sus definiciones: el significado alude a la carencia de certeza, convicción, certidumbre, confianza o seguridad sobre algo, en especial cuando crea alguna inquietud, perplejidad o duda.

Lo que sí sabemos es que la incertidumbre existe desde que el mundo es mundo; y, en su base, se encuentran los planes, guiones y expectativas acerca de cómo deberían ser las cosas, en cualquier contexto.

Como no es posible ni recomendable transitar con la intención de tener todo bajo control -es más, estamos en la era del “no-control”-, el vivir sin certidumbre genera un estado emocional interno de duda y de falta de claridad, que se traduce en ansiedad, preocupación y fantasías negativas sobre el futuro.

Cómo pilotear la incertidumbre

La incertidumbre es un estado interno inherente a la condición humana; y lo que más desconcierta es el sentido errático que pueden tomar las situaciones: puede que sucedan, puede que no. Algunas dependen de nuestro desempeño o están bajo el dominio de la actuación personal; y otras no. Hay situaciones del entorno directo sobre las que podés tener influencia, y otras que escapan a tu alcance.

En el mundo de los nuevos líderes empresariales, aquellos con las habilidades para gestionar la incertidumbre en el mundo cambiante son sumamente apreciados y necesitados. Como el capitán de un barco en medio de una poderosa tormenta, son quienes suelen demostrar una templanza, aplomo, serenidad interna manifiesta también en lo externo, que les permite guiar a los equipos y  ejecutar la toma de decisiones hacia un puerto que para otros era invisible o inviable.

Desde una perspectiva individual, la incertidumbre se plantea en cada paso hacia lo desconocido: la búsqueda de un nuevo empleo o departamento; una pareja; un proyecto, las metas y la carrera profesional. Todo está bajo la óptica de una posible incertidumbre del resultado. Y como todo se transforma permanentemente, este estado “sin certezas” se extiende a cada paso.

Pasar de la sociedad resultadista a habitar el sentido

Durante siglos hemos vivido en una sociedad que estimulaba el éxito y el enfoque en el resultado. Lo que observo trabajando en temas de cultura empresarial desde hace varias décadas, es que, más allá de los logros, ahora hay una tendencia creciente en las personas -que se traslada a muchas empresas- en priorizar la búsqueda de sentido. Es algo más profundo. Por ejemplo, desarrollar el talento es diferente que enfocarse solamente en que se obtengan determinados resultados.

Esta búsqueda de sentido personal y sistémico -porque toda organización es un sistema en sí mismo-, es alentadora para equilibrar las emociones y encontrar propósito y dirección aún en medio del caos y las turbulencias.

8 pasos concretos

Para que la incertidumbre no te paralice, es necesario enfocarse y trabajar internamente en estas habilidades blandas esenciales para atravesar el proceso con menos angustia y preocupación: 

  1. Reemplazá evaluaciones/juicios automáticos por reevaluaciones de adaptabilidad a los cambios. Esta es una herramienta clave para el afrontamiento de la incertidumbre. Como sabés, las personas tendemos a hacer juicios sobre casi todas las cosas, y la mayoría, en automático y sin contar con elementos de análisis suficientes. La sugerencia es que seas consciente de este proceso interno, lo frenes y lo reemplaces por la re-evaluación de cada instancia desde una perspectiva más flexible para ver qué información nueva aparece. 
  2. Despejar los miedos. Gran parte del efecto de ansiedad que producen los entornos de incertidumbre tienen que ver, específicamente, con la imposibilidad de gestionar el miedo, una fantasía proyectada con expectativas que, en la imaginación, se hace aparentemente real. Si lográs gestionar tus miedos en forma asertiva, aprenderás que no ayuda forzar los procesos, y, menos aún, poner tu energía en fantasear escenarios futuros que suelen ser mucho más tremendistas que la realidad. Y si es que se manifiestan, en la mayoría de los casos son muy distintos y menos duros de lo que imaginaste.
  3. Revisá tus creencias limitantes. Observá de dónde proviene la tendencia a hacer más grandes los problemas de lo que realmente son.
  4. Observá el comportamiento de otras personas frente a la misma situación. Contemplá a tu alrededor de una forma neutral y registrá cómo accionan las personas desde el miedo, y cómo tienen confianza en sí mismos y en que son capaces de vivir equilibradamente sin dejarse arrastrar por los momentos de incertidumbre. Hay mucho para aprender.
  5. Basate en información concreta. Si convivís en entornos sin certeza en momentos clave, la sugerencia es que agotes las instancias para acceder distinto tipo de información sólida. No te dejes llevar por rumores o chismes. Preguntá, sé curioso, investigá, consultá con personas experimentadas en procesos parecidos.
  6. Dejá de lado las suposiciones y presunciones. Lo único que lograrás es agigantar tu preocupación y aumentar tu ansiedad.
  7. Evaluá qué depende directamente de vos. Si hay algo que está a tu alcance para mejorar la situación, hacelo. Dedicale energía, atención y prioridad para reconquistar tu equilibrio interno, y ayudar también a tu entorno.
  8. Evitá la sobrereacción emocional, y compénsala con mayor cercanía con los demás. En los momentos de incertidumbre es frecuente ver personas totalmente desbordadas en sus emociones, producto de la tensión reprimida. En estos casos, es conveniente activar internamente algún tipo de compensador emocional, por ejemplo, acercarte más a los demás, compartir lo que sentís con personas de confianza y hasta pedir un abrazo. Todo ayuda a calmar la ansiedad y cualquier otro estado asociado. La intención es no tapar lo que te ocurre, sino canalizarlo hacia emociones positivas y que te permitan mantener un equilibrio apropiado para poder observar con plena consciencia y facultad para decidir.

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