Elecciones e inversiones: cuáles son los sectores donde crecen los brotes verdes

por  MARIANO OTÁLORA

Director de la Escuela Argentina de Finanzas  Personales www.salirdelcolchon.com.ar

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Elecciones e inversiones: cuáles son los sectores donde crecen los brotes verdes

La recuperación de la economía, con la construcción –apuntalada por la obra pública y los créditos hipotecarios– la industria automotriz y el agro a la cabeza; y el resultado positivo de las PASO le aportan confianza al Gobierno de cara a las próximas elecciones.

Luego de los resultados de las PASO, cambió el mapa inversor. A tal punto que es posible proyectar un escenario de mayor tranquilidad financiera de cara a las elecciones de octubre, sumado a que la recuperación de la economía es evidente y los brotes verdes ya asoman en muchos sectores. Pero todavía falta para la recuperación sostenida, y seguramente todavía no están firmes las bases para encarar un crecimiento en el tiempo superior al 3%.

Si bien 2017 muestra un alza estadística, no es por mérito propio sino por los malos resultados de 2016. Entonces, en 2018, de mantenerse el atraso cambiario, el desajuste y el cambio de precios relativos, más los problemas estructurales (como la energía), no permitirán que el crecimiento sea mayor. Si bien “crecer es crecer”, se necesitan muchos cambios de fondo para que esa tendencia sea sustentable y permita reducir el déficit y las inequidades sociales. El gobierno de Mauricio Macri tiene varios desafíos por delante, siendo el más importante bajar la presión tributaria sin afectar la recaudación.

And the winner is...

El sector de la construcción lidera la recuperación gracias a un fuerte avance de la obra pública pero también de la obra privada de la mano de la alta demanda de créditos hipotecarios UVA y PROCREAR, así como de los permisos para nuevas edificaciones. Otros dos sectores que se suman al podio de los ganadores son la industria automotriz y el agro. En cuanto a la industria, la mitad de los sectores no logró reconquistar el terreno perdido en 2016, aunque la buena noticia es que se moderó la caída en conjunto y los empresarios empiezan a mostrarse más optimistas con el rumbo económico. El consumo minorista, por su parte, si bien aminoró su derrumbe, todavía no logra afianzarse.

Todo indica que la tasa de interés en pesos se debería mover por encima de la inflación y el dólar. Con una inflación bajando —con proyecciones, para los próximos 12 meses, del 17 % al

18 %—, se confirma que la mejor de las opciones para invertir es captar la tasa de interés que ofrecen las Lebac de vencimiento más largo para buscar un rendimiento real de entre el 8 % y el 10 %. Luego de octubre —siempre y cuando la inflación siga con un horizonte descendente—, el Banco Central comenzará a bajar las tasas. Comparando dólar, tasas e inflación, todo apuntaría a que el dólar se debería mover por debajo de la tasa de interés de las Lebac y de la inflación.

En la confirmación de un escenario electoral favorable para Cambiemos, los instrumentos ganadores serán: las Lebac, los títulos largos en dólares (que pueden captar una suba de entre el 7 % y el 11 %, como por ejemplo el Bono Centenario) y, obviamente, las acciones (en especial el sector financiero y energético, así como aquellas que coticen como ADR). ¿Mi consejo? Componer una cartera equilibrada entre 50 % pesos (Lebac), 25 % en títulos largos en dólares y un 25 % en acciones (Banco Macro, Pampa Energía, Transener, Edenor, Siderar y Telecom) sería la opción ideal para encarar el último trimestre del año.

Hacer buena letra

Según un informe de la consultora Econviews, la primera calificación de deuda soberana de la Historia se realizó en 1918, cuando el Bono Soberano 1920 de la Argentina fue calificado con una A por Standard & Poor’s. Hasta que llegó la Gran Depresión de los años ‘30, el país perdió la calificación de Investment Grade... Y nunca más pudo recuperarla. Actualmente, dentro de la normalización de las variables económicas y debido a la necesidad de recurrir al endeudamiento externo, se está buscando mejorar esa calificación para captar dinero más barato y obtener un flujo de inversión más importante. Es un camino largo pero necesario de encarar cuanto antes porque un resultado favorable permitirá construir una economía más sólida, previsible, con reglas de juego más claras y un crecimiento sostenido que permitiría reducir las desigualdades sociales.

En la región, hay 5 países que integran esa categoría: Perú, México, Colombia, Uruguay y Chile (Brasil perdió la membresía en 2015). Hoy, la Argentina tiene una calificación B y se espera que el año próximo ascienda a B+, pero todavía le faltarían cuatro escalones para alcanzar la máxima calificación “BBB- o más”. A septiembre, Chile es el país con el menor riesgo país de la región (128 puntos básicos), seguido por Perú (149), México (241), Colombia (191), Uruguay (178), Paraguay (211), Brasil (259), Bolivia (222). El país recién aparece en el anteúltimo lugar, con 397, y cierra el ranking la Venezuela  de Maduro (3.105). La experiencia de Colombia o Brasil es que la Inversión Extranjera Directa (IED) se duplicó en el corto plazo y que toda la economía mejoró sustancialmente con intereses para créditos más baratos, ya que el costo del dinero cae, el país y las empresas se endeudan a mejor plazo y tasas, aumentan la producción, la recaudación y el empleo.