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Editores indie: guerra de guerrillas para vender libros en Argentina

El dibujante Liniers integra el pelotón de sellos pyme locales que dan pelea ante el avance de los grandes grupos multinacionales. Sus estrategias de resistencia y supervivencia. 

La avanzada tecnológica y el abaratamiento relativo de algunos costos, generaron –especialmente a partir de la crisis de 2001–una proliferación de editoriales pequeñas y medianas que crecieron al margen de los sellos internacionales. Hoy, encaran una competencia desigual frente a los grandes players de la industria, situación que se agrava, además, por un consumo tendiente a la baja. En el marco de la 43º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que se extiende hasta el 15 de mayo, Clase Ejecutiva convocó a tres referentes de la resistencia editorial indie.

"En términos generales, el secreto de la supervivencia reside en poder adaptarse, mantener una estructura mínima, autoexplotarse y tener un poco de suerte”, resume Guido Indij director de los sellos interZona, Asunto Impreso y Factotum. “Los dos grupos más importantes concentran al menos el 45 % del mercado. Si tomamos los siguientes 3 ó 4, llegan al 60 %. Los otros 400 editores y los importadores (incluyendo a los libreros), nos repartimos un menguado 40 %. Eso significa una batalla cotidiana en las mesas y las vidrieras de las librerías ya que, a diferencia de los grandes grupos, no tenemos presupuesto para publicidad gráfica, radial o lunetas de colectivos. Así que dependemos, en gran medida, de la complicidad de los libreros, quienes reconocen la calidad de nuestras propuestas”, plantea Indij.

Leonora Djament, directora editorial de Eterna Cadencia, coincide en que la concentración editorial es enorme y cada vez mayor, al igual que el monopolio de cadenas de librerías y plataformas de venta online, no sólo en el país sino el mundo. Sobrevivimos gracias al empecinamiento, a algunas políticas estatales algo erráticas de apoyo al sector y, fundamentalmente, sosteniendo una empresa dentro de la pequeña y precaria escala que significa toda editorial pyme”.

El historietista Ricaro Siri Liniers, quien lanzó los sellos La Editorial Común y Petit Común, apunta a la economía nacional: "En los últimos dos años, los vaivenes de la economía argentina fueron muy duros para toda la industria. Y, obviamente, también para las editoriales independientes, que muchas veces no tenemos la espalda económica que puede tener una multinacional que está trabajando con la lógica de muchas economías. Nosotros dependemos de que a la Argentina le vaya bien. Cuando le va mal, es cuestión de bajar las velas del barco y aguantar la tormenta”.

Frente a este complejo escenario, las editoriales independientes enfrentan la concentración con diversidad. “Creo que lo que me interesó de la editorial era iluminar algo que, por alguna razón, la Argentina no le estaba prestando atención. Cuando vas a librerías en otros países, te encontrás con cientos de libros de los que, a la Argentina, por ahí llegan uno o dos. Uno de los principales problemas que descubrimos es que los autores firman contratos con España para el mercado hispanoparlante mundial. Entonces, toda América latina se queda sin acceso a Joe Sacco o Chris Ware, por ejemplo, porque se publican en España, mandan 10 ó 20 libros para cada país, y así ya cumplen con su margen de exportación. Esos 10 libros van a 10 comiquerías, los compran carísimos– 5 ó 6 coleccionistas, y no llegan al lector”, explica Liniers.

“Se suele decir, y no con poca razón, que las editoriales pequeñas son las que descubren nuevos autores y luego las editoriales grandes se los llevan para que sigan publicando con ellos. La pequeña editorial como semillero”, describe Djament. En la misma línea, para Indij “los indies son la garantía de la bibliodiversidad: no es lo mismo 500 títulos publicados por Random House Mondadori o Planeta que 500 títulos publicados por 70 u 80 editores con criterios independientes que publican -y cuidan- entre 3 y 20 títulos al año”, argumenta.

En este contexto es difícil aventurar alguna proyección sobre el futuro del mercado editorial. “Todo dependerá del escenario económico y cultural de los próximos años, de las políticas estatales, de las campañas de fomento de la lectura. Pero también es cierto que hay editoriales que han surgido en los últimos tiempos para las que la duración no es necesariamente un objetivo, y esto también hay que tenerlo presente”. Indij coincide: “Estoy mucho más preocupado por el futuro próximo que por el de mediano plazo. Vislumbro que varias librerías cerrarán en los próximos meses y muchos proyectos editoriales ya consolidados caerán después. ¿Cuánto tiempo se puede mantener la garra y el empuje en términos de subsistencia, en una actividad que no es escalable? Por eso, ni siquiera hace falta fundir para abandonar el barco, sino simplemente cansarse o desilusionarse. Con políticas públicas más o menos sensibles al sector, habrá edición independiente dentro de 10, 20 ó 100 años”.

Para Liniers, todo se reduce a algo tan básico como esencial: "La única ventaja que una editorial independiente tiene sobre una multinacional grande es la libertad creativa. Elegimos los libros pensando no solamente en el
negocio sino realmente por un gusto personal. Son obras que nos generan alguna admiración y orgullo publicar. Es la Argentina: hace una década no sabíamos que íbamos a tener un Papa, así que claramente si hay algo que no se puede hacer en este país es mirar hacia futuros lejanos. Lo que quiero es tener más competencia: quiero que haya más editoriales de historietas porque no puedo publicar todos los libros que deberían publicarse. Así que ojalá, dentro de 10 años, tenga una saludable competencia".
 

La versión original de esta nota se publicó en la edición 189 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista Comercial.

Comentarios1
Sanguchito Miga
Sanguchito Miga 01/05/2017 08:17:34

Recomiendo que cambien la tipografía de las notas, se dificulta su lectura.

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