De guantes de box a cabinas para jets: cómo es el taller secreto de Hermès

De guantes de box a cabinas para jets: cómo es el taller secreto de Hermès

La tradicional maison francesa es más que las codiciadas carteras Brikin y Kelly. En un atelier secreto en París fabrican producen desde cañas de pescar hasta el interior de aviones privados

En un suburbio en las afueras de París, detrás de una puerta de metal cerrada, dos guardias de seguridad y un par de puertas con tarjetas magnéticas, hay una habitación blanca. Adentro, alrededor de una docena de artesanos trabajan, una elite tan demandada que le prohibieron a la agencia Bloomberg tomar fotos de sus caras o publicar sus nombres.

Se trata del taller ‘a medida’ de Hermès, un parque de diversiones de lujo para las fantasías más excéntricas de los multimillonarios: interiores de autos en piel de cabra, cañas de pescar, bolsos de polo, tablas de surf, skates, exclusivas manijas para puertas y hasta un metegol. Todo con el sello sutil –en el taller se usan todos los colores menos su naranja emblemático– de la maison francesa.

Crédito: Hermès

Pero a este atelier no llega cualquier cliente de Hermès. Aquellos que se pueden dar el lujo de tener, por ejemplo, unos guantes de boxeo de u$s 44.100 son referidos por los managers de las tiendas. Una vez en el taller, se analizan los requisitos del cliente: desde producir una mesa de ping pong hasta customizar el interior de un jet privado, a veces el cielo no es el límite. El atelier se toma un mes para realizar un presupuesto tentativo y dos meses para diseñar la propuesta creativa, luego se fija el precio final, con énfasis en 'final' porque, una vez que se fijó el monto, ya no hay lugar para negociación.  

“Estos objetos no son más caros, son más costosos”, distingue Axel de Beaufort, director de Diseño del atelier. Cuando se está dispuesto a  gastar u$s11.800 en una caña para pesca con mosca la diferencia semántica parece poco relevante. Pero para la marca se trata casi de una declaración de principios. Mientras que la palabra ‘caro’ sólo remite al precio del objeto, ‘costoso’ implica el trabajo que demanda el producto: las horas, la cantidad de personas y la planificación que implica diseñarlo. “Un proyecto único necesita a un diseñador abocado a eso, equipos de desarrollo, artesanos. No es simplemente: ‘Hey hagamos esto’”, explica De Beaufort.

Crédito: Hermès.

Porque, a contramano de lo que se podría pensar, De Beaufort dice que: “Esta es una casa de artesanía. Por supuesto, la marca es una parte de lo que los clientes obtienen, pero no es solamente para demostrar que tienen un producto de Hermès. Vienen porque quieren algo hecho en Francia, a mano y a medida, para ellos”. Sin embargo, De Beaurfort cuenta que “a veces la gente llega aquí por la razón equivocada. La gente quiere presumir con la marca. Cuando eso sucede, y una persona dice ‘quiero cualquier cosa que tengan con la letra H’ nosotros solemos responder que podemos hacer algo por ellos, pero no eso”.

Ya sea caro o costoso, en este “pequeño departamento dentro de  Hermès que provee  un servicio muy importante” como lo describe De Beaurfort, se pueden encontrar bicicletas a medida por u$s 13.200, canastas de picnic de u$s 14.700 o de pesca a u$s 14.900. Lo único que no hay son las célebres carteras de Hermès, como Birkin y Kelly: “Ese no es mi negocio”, aclara De Beaufort.  

Crédito: Hermès. 

La razón de ser de la división de negocios que dirige De Beaufort -que fue creada apenas una década atrás, aunque el primer producto que elaboró Hermès en 1837 fue un arnés para caballos a medida- es la personalización. El atelier maneja alrededor de 300 proyectos al año, desde un pequeño contenedor de cuero que un hombre comisionó para que su mujer pudiera llevar la manzana de todos los días hasta proyectos a largo plazo, como los interiores de autos vintage –para los asientos de un Vorsin del '35 incluso diseñaron un patrón específico inspirado en la moda de la época–  o la cabina completa de un jet privado. En esos casos, por ejemplo, si el avión es nuevo pueden incluso trabajar directamente con la fábrica. “El costo de un avión privado es tan alto que (equiparlo en Hermès) no genera un impacto tan grande”, apunta Beaufort. De hecho, admite que un trabajo personalizado de Hermès para este tipo de aeronaves –un Gulfstream G650 está en el orden de los u$s 66.000.000– puede aumentar su valor a la hora de venderlas.

 

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