Cuatro coleccionables para invertir sin riesgo

Cuatro coleccionables para invertir sin riesgo

Vinos, antiques, relojes y estampillas son los artículos más demandados. Consejos para diversificar la cartera, con estilo.

Desde luego, no hay reglas estrictas sobre lo que se puede o no considerar un objeto atesorable, pero no todo ítem posible de compilar puede mantener o incrementar su valor con el paso de los años. De allí que se pueda definir la inversión en coleccionables como la compra de activos físicos que incrementan su valor con el paso del tiempo por ser raros, únicos y deseados.

Demoliendo mitos

Si bien en este segmento es muy difícil determinar la rentabilidad futura, sobre todo cuando las pasadas no suelen influir, en términos generales se lo considera como una inversión de alto riesgo ya que no hay garantías en cuanto a su cotización presente y futura, no cuentan con liquidez y tampoco garantizan ningún tipo de renta. Así, quien tiene urgencia en vender difícilmente puede defender la cuantía de sus objetos. Hay numerosas colecciones que valen mucho dinero, pero la contracara es que, para reunir un acervo importante se necesita tiempo; y para que los ítems que la integran aumenten su cotización se requiere un plazo incierto. De todas maneras, es una opción muy interesante para diversificarse, siempre con un adecuado asesoramiento.

La gran ventaja, básicamente, es que la mayoría de los activos coleccionables acompañan el incremento de valor con los niveles de inflación; de hecho, muchos inversores los consideran como una protección razonable frente a ella. Ahora bien, en crisis o momentos de incertidumbre, las colecciones suelen depreciarse por encima de otros bienes del mercado: al no existir montos de referencia, se suelen negociar con quitas muy importantes.

Obviamente, hay categorías que resisten mucho más: las recesiones no han tenido un impacto radical en el precio general de venta de obras de arte clásicas debido a que la cantidad de compradores, en relación con la existencia limitada de piezas valiosas, ha superado al número de vendedores.

De todo, como en botica

Vinos: De acuerdo a los informes del Liv-ex Fine Wines, índice que mide la evolución de los precios de los vinos más exclusivos del mundo, una caja de 6 botellas de algún Premier Grand Cru Classé de Burdeos o un Grand Cru de Borgoña asegura una renta promedio del 20 por ciento interanual en dólares. Y, si se trata de una buena cosecha o de una etiqueta escasa, la rentabilidad se dispara de acuerdo a la demanda muy por arriba de esos números. Algo parecido sucede con algunos ejemplares locales: gracias a la calidad y reputación que ciertos vinos han alcanzado en los últimos tiempos, muchos coleccionistas —dentro y fuera de la Argentina— están dispuestos a pagar por esa excepcionalidad. Como condimento adicional, esos precios se actualizan de acuerdo a la inflación local, un detalle que resguarda siempre el capital inicial. Pero, ¿en qué vinos conviene invertir? Hay un sólo requisito: aquellos que soporten la guarda.

Antiques: Existe una creciente tendencia a conservar y poner en valor artículos antiguos, una afición que puede transformarse en una inversión y que, además, no genera la tensión de la urgencia por la venta ya que, mientras se tiene su propiedad, se disfruta del bien. Además, los clásicos no se deprecian con el tiempo, son muy buscados y generan buenos rendimientos.

Estampillas: El rubro vivió su último boom a finales de los ‘80, pero sigue siendo una opción válida gracias a la aparición de una nueva ola de entusiastas, especialmente en Asia. Los expertos aconsejan centrarse en una categoría en particular para hacerse fuerte en ella, ya sea por país, región o tema. Un tip: una subcategoría muy demandada son los sellos con errores, como el Inverted Jenny, que lleva un avión en posición invertida.

Relojes: Son casi una moneda internacional en sí mismos. Más allá de las marcas, la mirada de los inversores se centra en los modelos con altos grados de complicaciones técnicas. Asimismo, cuanto más se acerque la posesión al original —con todos los elementos disponibles en su lanzamiento, incluidas las cajas, el embalaje y la papelería original—, mejor se cotizará.