Cría, un arte que roza lo artesanal

Las grandes sumas con las que son valuados los caballos de polo se explican a raíz del complejo trabajo de preparación que hay detrás. Cuántos ejemplares se crían por año, qué porcentaje se vende en el exterior, a qué precio y cómo garantizar la excelencia.

Cría, un arte que roza lo artesanal

Algunos meses atrás, la Asociación Argentina de Criadores de Caballo de Polo (Aaccp) publicaba en las redes sociales las características que debe tener un ejemplar estándar de la raza Polo Argentino. La morfología de esta clase de animales es producto de años de trabajo y su preparación exige de un profesionalismo que atraviesa cada uno de los procesos que intervienen en la cría. Desde principios de este año, la cría de caballos de raza paga Ganancias e IVA. Aunque pueden llegar a venderse a u$s 100.000, desde 1967 habían estado exentos de estos impuestos.

Desde la Aaccp sostienen que la Argentina es una marca registrada en todo lo referente al polo, entendiendo que en cada recóndito del planeta en donde se juega este deporte se encuentran jugadores, petiseros, caballos e industria local. "Cuando hace casi 150 años desembarcó con los ingleses el polo en la Argentina, tuvo una gran difusión a nivel rural en todo el país, mejorándose rápidamente sus caballos, en su origen criollos, mestizándose con caballos pura sangre de origen inglés. A principios del siglo 20, los caballos Polo Pony de Argentina ya se vendían en los Estados Unidos y el Reino Unido”, explica Guillermo Bill Buchanan,  veterinario y miembro de la Asociación. 

En la Argentina, se registran 5000 crías por año, cantidad a la que deben sumarse los 2500 potrillos, aproximadamente, que se crían al año pero no son registrados. Desde que comienza la crianza, pasan no menos de siete años hasta que el caballo está listo para su ofrecimiento. Sin embargo, hay un alto porcentaje de animales que quedan en el camino. “Si consideramos lo exportado anualmente como venta, se exportan de 800 a 1000 caballos jugadores por año. Sin embargo, no todos los casos de exportación deben ser considerados como venta ya que muchos jugadores exportan para su uso", aclaran desde la Aaccp.

La crianza en etapas

Casi el total de los caballos de polo que compiten en los abiertos  más importantes son producto de la transferencia embrionaria equina, gracias a la cual, a partir de una madre (donante) se pueden obtener múltiples hijos por año. Marcelo Bianchi, socio de Los Machitos Polo, explica que el proceso de la cría se desarrolla en varias etapas. A los 11 meses de gestación nace el potrillo y, luego de dos años de vida, es domado. 

Bianchi destaca que “el proceso de doma suele llevar algo más de medio año y que es el proceso básico para poder montar y realizar cualquier disciplina con un equino”. Para ello, el criador de polo contrata domadores específicos para polo. El proceso de doma puede durar un par de meses más. Luego de los tres años de vida, el caballo está en condiciones de comenzar el proceso de aprendizaje de polo, conocido como "hechura". Por lo general, son los siguientes dos años de vida del animal. 

“Cumpliendo los seis años, el caballo comienza a jugar torneos de polo livianos para que, llegado a los siete, empiece a competir en el polo más fuerte", agrega el socio de Los Machitos. De todas formas, si bien existen excepciones, los caballos suelen alcanzar su plenitud deportiva luego de los nueve o diez años de edad y juegan al polo, en promedio, hasta los 16 o 17 años.

Lo primero también es la salud

Las etapas del proceso de crianza van cambiando. Sin embargo, hay algo que persiste desde el nacimiento del potrillo hasta que el caballo juega su último partido: el cuidado de la salud. Kawell es el primer hospital integral de alta complejidad con rehabilitación equina de América latina. Alejandro Guglielminetti, su director Médico, explica que "los caballos de polo ingresan para el diagnóstico de dolencias del aparato locomotor, pérdida de estado físico o aptitud deportiva, odontología y cirugías". 

Desde la clínica continúan invirtiendo para ampliar sus servicios. "Las últimas incorporaciones están relacionadas al reequipamiento en áreas de diagnóstico radiológico, la inauguración del servicio de resonancia magnética y de un laboratorio de análisis clínicos que permiten tener un panorama completo del paciente en media hora. A su vez, se amplió el servicio de neonatología”, dice.

Por otro lado, el hospital cuenta con programas de pretraining para todos los niveles. El más exigente es el de caballos de polo de alto rendimiento. Estos programas permiten no sólo poner en estado los caballos, también atenderlos en caso de que padezcan lesiones que arrastren de temporadas anteriores. "Los programas de entrenamiento arrancan con la evaluación clínica del caballo.

Se realizan análisis de sangre, midiendo parámetros que ayudan a definir la evolución del training y, una vez que está chequeado, se le elabora un plan personalizado que incluye cinta de trabajo bajo el agua, natación, caminador con manejo de las distintas cadencias, pistas de propiocepción, cámara hiperbárica para realizar terapias con oxigeno a presión y equipamiento para trata lesiones en particular: láser, ultrasonido, electro-estimulación, masoterapia, entre otras", desarrolla Guglielminetti. En este sentido, Buchanan subraya el trabajo que hay detrás: desde herreros, veterinarios, petiseros, talabarteros y laboratorios de medicamentos, entre otros.

Quiénes crían, quiénes venden

Bianchi sugiere que no hay espacio a que se pueda hacer negocio criando caballos únicamente para venderlos. "La cría de los caballos de polo está asociada directamente a la competencia en sí, es decir, para jugar al polo necesitás caballos. Hay dos opciones: o lo comprás o lo criás. Criarlos requiere de más de ocho años y una enorme inversión con mucho riesgo, inversamente proporcional al conocimiento y experiencia que se tenga en la selección del padre y en cada una de las etapas que hacen a la preparación del caballo", asegura el socio de Los Machitos. 

Por lo general, los jugadores compran las mejores yeguas, las juegan y, a su vez, van criando con ellas. Desde la Aaccp explican que son los profesionales que juegan en el exterior quienes cuentan con más probabilidades de venta ya que conservan una estrecha relación son su patrones, que confían en ellos.