Alix de Ligne, la princesa belga con corazón carioca

Ingeniera especializada en gemología, su talento y sangre azul le valieron ser fichada por la primera marca de lujo auténticamente brasileña.

A sus 32 años, Alix de Ligne -ingeniera especializada en gemología- es una princesa del siglo XXI.

A sus 32 años, Alix de Ligne -ingeniera especializada en gemología- es una princesa del siglo XXI.

Érase una vez, una niña de sangre azul que sentía fascinación por las joyas que formaban parte del tesoro familiar. Su padre viajaba por el mundo y volvía, siempre, con alguna piedra, a cual más preciosa y exótica, para sumar a la colección. Magia. Pura magia es lo que sentía la princesa belga Alix de Ligne, bisnieta de la duquesa Carlota de Luxemburgo, cuyo reinado se extendió durante 44 años, entre 1919 y 1964.

Nacida en Bruselas en 1984, la infancia de Alix Marie Isabelle Aldegonde Eléonore transcurrió entre su Bélgica natal y Brasil, cuna de su madre. Tras graduarse como ingeniera en la Solvay Business School of Economics de su ciudad de origen y participar de un programa de intercambio de 6 meses en Japón, el broche de oro con que cerró su MBA fue una tesis sobre inversión en diamantes. Con un pie dentro de la industria —debutó en el área de marketing de una compañía internacional del segmento—, decidió especializarse en el Gemological Institute of America, en Nueva York. Su talento y estirpe le valieron ser fichada por Cartier, en cuya maison parisina sumó horas de vuelo hasta que, en 2011, el llamado de la sangre fue más fuerte y aceptó la posición de Marketing Coordination Manager en los cariocas cuarteles centrales de H.Stern, la primera marca de lujo auténticamente brasileña.

En ese rol visitó, por primera vez en sus 32 años, la flagship store de la brand en Buenos Aires, emplazada en la esquina del Plaza Hotel, en coincidencia con dos lanzamientos históricos. Por un lado, se presentó oficialmente en el país el libro de lujo, editado por Assouline —máxima autoridad mundial en productos editoriales premium— que celebra “los 70 años de tradición e innovación” de la empresa fundada por Hans Stern, consagrado como “el rey de las piedras de colores” por la revista Time. Allí se da cuenta no sólo de las colecciones diseñadas y manufacturadas 100 por ciento en el país vecino por la única joyería que permanece en manos familiares sino, también, de las colaboraciones creativas con referentes del arte, la cultura y la arquitectura verdeamarela, como el célebre urbanista Óscar Niemeyer, los diseñadores Hermanos Campana y el cuerpo de baile Grupo Corpo, además de celebridades globales como el director de cine Tim Burton y la fashion designer Diane von Furstenberg.

Sólo para coleccionistas. El libro editado por Assouline, máxima autoridad mundial en productos editoriales Premium, que celebra “los 70 años de tradición e innovación” del emporio joyero fundado por Hans Stern en Río de Janeiro.
Sólo para coleccionistas. El libro editado por Assouline, máxima autoridad mundial en productos editoriales premium, que celebra “los 70 años de tradición e innovación” del emporio joyero fundado por Hans Stern en Río de Janeiro.

Por otro lado, Alix de Ligne acompañó el desembarco de Génesis, la serie que reinterpreta la estrella, acaso el mayor ícono de la casa cuyo nombre alude precisamente, en alemán, al “astro o cuerpo celeste capaz de producir su propia luz y energía”. Según la princesa, se trata de “una representación artística de la temática celeste a través de colgantes, aros y anillos que evocan constelaciones, cometas, eclipses y satélites”. En el marco de un exclusivo desayuno, De Ligne destacó el anillo Perlas del Génesis, de oro 18 quilates, cuyo diseño evoca el movimiento orbital y donde las perlas cumplen el rol de los astros esféricos.

En formato “ver para creer, probar para recomendar”, esta editora tuvo la oportunidad única de sentir, sobre la piel, el peso real y simbólico de Galilei, una esfera facetada donde estrellas y órbitas, diamantes y oro, evocan la perfección del Universo. Y, la joya de la corona: el anillo Sirius. Bautizado en honor a la estrella más brillante, reúne los hitos de la colección: oro noble (tono champagne resultado de una fórmula secreta), diamantes cognac (color tan precioso y cotizado como el blanco, pero que admite degradé) y un look&feel rockero que es vanguardia en el segmento.

La versión original de esta columna fue publicada en la edición 186 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista

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