17 de abril

Día Mundial del Malbec: por qué se celebra y 5 tendencias sobre la cepa patria

El sábado es el día de la variedad emblemática argentina, y lo festejamos con un completo panorama de su actualidad.

Desde hace ya varios años que todos los 17 de abril se conmemora en el mundo entero el Día Internacional del Malbec, que homenajea la cepa que llevó a nuestros vinos a las mesas de todo el mundo. Desgraciadamente, y tal como sucedió el año pasado, en este 2021 tampoco habrá reuniones ni degustaciones presenciales, sino solo algunos eventos virtuales.

¿Pero, por qué se celebra en esta fecha? El Malbec llegó a la Argentina de la mano del francés Michel Aimé Pouget, un agrónomo contratado por Domingo Faustino Sarmiento para llevar adelante la dirección de la Quinta Agronómica de Mendoza e incorporar nuevas cepas europeas como medio para mejorar la industria vitivinícola nacional. 

El 17 de abril de 1853 se presentó entonces un proyecto ante la Legislatura de Mendoza para fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura. Por lo tanto, esta fecha no es solo el símbolo de la transformación de la vitivinicultura nacional, sino el punto de partida para el desarrollo de esta cepa que hoy es un emblema de nuestro país.

El Malbec en el mundo

  • Mendoza es, por mucho, la mayor provincia productora de esta cepa, concentrando casi el 86% del volumen que se elabora en suelo patrio. La segunda provincia es San Juan con el 6,6% de la producción, y luego viene Salta con el 3,29%.
  • En 2020 se cosecharon en nuestro país más de 372 millones de kilogramos de uva Malbec, lo que significa un crecimiento de más del 50% en la última década.
  • Casi 129 millones de litros de Malbec se vendieron durante 2020 fronteras afuera, alcanzando una facturación total de u$s 373 millones
  • 119 países recibieron Malbec argentino en 2020, siendo Estados Unidos, Reino Unido y Brasil los principales destinos. Estados Unidos adquirió más de 36,5 millones de litros generando una facturación de u$s 130 millones. Los despachos al Reino Unido, si bien suman mayor cantidad (algo más de 38 millones de litros), representan una facturación mucho menor: u$s 76 millones.


¿Nuevos Malbec?

¿Es el Malbec hoy lo que era antaño? ¿Evolucionó en un sentido uniforme? ¿Hay un nuevo Malbec?. La respuesta es: si y no.

Si bien existen hoy en día Malbec que son una evolución de los grandes ejemplares de la década del '90 (cuando nacieron los primeros Malbec world class), muchos otros ejemplares han tomado una dirección distinta, más cercana a los estilos modernos que hoy se elaboran en Europa. A la hora de identificar ciertas tendencias, estas con las principales:

1. Menos fruta, más austeridad y más textura

 El principal elemento y el más valorado en los considerados grandes Malbec argentinos (por periodistas y/o sommliers) no es más la fruta, sino una expresión más austera y mineral, cuya principal característica es la textura. La clave de estos ejemplares está en el terroir: los suelos más pedregosos, con componentes calcáreos, confieren al vino su característica textura en boca. Notas minerales, a piedra húmeda, a tiza y a tierra son descriptores que muchos Malbec top buscan tener.

2. Hacia una zonificación más precisa

Hoy día ya es imposible hablar del Malbec argentino como uno, simplemente porque a lo largo y a lo ancho del territorio nacional este cepaje se traduce en estilos y tipicidades muy diferentes entre sí según la zona en la que nace su uva. El gran desafío de las bodegas está centrado en la actualidad en buscar las expresiones más puras que esta cepa logra en las distintas zonas en las que se cultiva. Un ejemplo de esta tendencia es que cada vez hay más vinos de finca única (single vineyards) y de parcelas (single lots), ya que los productores y enólogos se concentran en fincas con climas particulares y suelos puntuales para trabajar en una expresión definida del Malbec que refleje el potencial enológico de esa zona.

3. Menos ancho, más verticalidad

En muchos de los vinos más interesantes que surgieron en los últimos años la impronta no está dada por el ancho de boca ni el volumen, sino más bien por la verticalidad del vino. Son ejemplares más austeros, con buena acidez y más tensión, potentes pero eléctricos. Una muestra de ello es que a diferencia del pasado, cuando los vinos de alta gama eran pensados exclusivamente para la guarda, hoy las etiquetas que salen al mercado pueden disfrutarse de inmediato por tener mayor bebibilidad.

4. Madera, solo con mucha precisión

A diferencia de años atrás, cuando se buscaba que la barrica ceda al vino sus notas de torrefacción (café, chocolate), hoy solo se busca un aporte mucho menor en términos de aromas y sabores, y siempre detrás de su expresión frutal. Tal es así, que muchos de los vinos más prestigiosos de la Argentina hoy son criados en barricas de roble grandes -de 500 litros- y usadas anteriormente; solo un pequeño porcentaje del vino lleva madera nueva, o nada. El trabajo de selección de barricas y fudres es primordial.

5. Poca intervención en bodega

Una tendencia que no es exclusiva de los Malbec sino del vino en general: elaborar los ejemplares prestándole más atención a la viña que a la elaboración en bodega. Hoy se busca tener viñedos equilibrados y materia prima de la más alta calidad apoyándose en tratamientos sustentables, para obtener frutos limpios, sanos y en su punto justo de madurez. Una vez en bodega, la premisa es intervenir lo menos posible: fermentar con levaduras indígenas, hacer trabajos de extracción suaves, no exagerar con la crianza en madera, filtrar muy suavemente y tratar de que el vino se exprese por sí mismo.

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