Vinos extremos: cómo es cultivar sobre un volcán

Vinos extremos: cómo es cultivar sobre un volcán

Ceniza, piedra pómez, basalto y hasta lava, esta nueva tendencia redefine el concepto de terroir.

Cultivar vid sobre la pendiente ardiente de un volcán que todavía escupe fuego, humo y lava, probablemente sea una de las facetas más extremas de la viticultura. Y el premio por ese riesgo (ya que algunos siembran sobre volcanes activos que podrían entrar en erupción en cualquier momento) es poder producir algunos de los vinos más interesantes del mundo.

John Szabo, defensor acérrimo de esta nueva tendencia, le explicó a Bloomberg que una de las razones de este fenómeno es que la mayoría de las áreas volcánicas son conocidas por preservar variedades de cepas nativas y únicas que pueden ofrecer un diferencial a la hora del sabor, a diferencia de otras cepas más internacionales como chardonnay o cabernet. En lugares como las Islas Canarias, por ejemplo, las capas de ceniza y piedra pómez han logrado salvar al listan negro, una variedad local de uva, de plagas como al filoxera que hizo estragos en la mayoría de los viñedos europeos en el siglo XIX.

Aunque los vinos varían de acuerdo a las diferencias de terreno –ya sea que predomine la lava, piedra pómez, ceniza, basalto, entre otras–, todos comparten aromas complejos, niveles altos de acidez y sabores más salados. Además, por su porosidad, este tipo de superficie almacena más agua, lo que contribuye a la frescura típica de estos vinos.  

Esta nueva tendencia está cobrando cada vez más fuerza luego de la primera Conferencia Internacional de Vino Volcánico –desarrollada el pasado 20 de marzo en Nueva York–, y otros dos eventos con la misma temática en la feria francesa Vinisud y la alemana ProWein.

El mapa de los vinos volcánicos:


Santorini, Grecia
Este refugio turístico en el Mar Egeo produce algunos de los mejores ejemplos de esta nueva tendencia: las vides son plantadas en campos donde dominan la piedra pómez, ceniza y piedra volcánica.

Monte Etna, Sicilia (Italia)
Con 3.322 metros de altura el Etna es el mayor volcán activo de Europa, un valor agregado para los fanáticos de estos vinos. Su terreno está conformado por basalto, piedra pómez y ceniza negra. Somlo, Hungría
Aunque los volcanes húngaros ya no están activos, las erupciones violentas que experimentó esta región hace mil años dejaron depósitos espectaculares de basalto por todo el territorio. Conocido como ‘el sombrero olvidado de Dios’, Somlo es famoso por sus blancos. Las Azores, Portugal
Este archipiélago volcánico se ubica unos 1.500 kilómetros al oeste de la capital portuguesa. La mayoría de los viñedos estás establecidos en Pico, una isla donde las vides crecen en pequeños corrales hechos de basalto . Islas Canarias, España
Algunas vides se plantan sobre las grietas de lava y otras en pequeños cráteres de basalto en el Monte Teide (Tenrife) que, con 3.718 metros es el más alto de la región. Campania, Italia
Escenario del célebre Monte Vesubio que destruyó a Pomepya en el año 79 d.C., su última erupción fue en 1944. Sus cenizas y piedra pómez le dan forma a la zona de Irpinia que, además, sufrió un fuerte terremoto en 1980. Soave, Italia
Este enclave, famoso por su variedad Garganega que se planta sobre antiguos terrenos volcánicos, produce blancos ricos en minerales. Lake County, California
El Monte Konocti, que la última vez que entró en erupción fue hace 11 mil años, desparramó residuos de obsidiana y basalto en esta región al norte de Mendocino.