Lothar Matthäus: “Jugar hoy contra messi es tan dificil como yo frente a Maradona”

Fue uno de los mejores futbolistas del mundo en la década del ‘80. Considerado “el crack de los cinco mundiales”, el excapitán de la Selección alemana se reinventó como analista mediático dado su deslucido desempeño como director técnico. 

Lothar Matthäus: “Jugar hoy contra messi es tan dificil como yo frente a Maradona”

En 1982, un joven futbolista oriundo de Baviera se embarcó rumbo a España para disputar su primera Copa Mundial. Era el inicio de una carrera que sería más que prolífica: Lothar Matthäus jugó cinco Copas Mundiales –récord al día de hoy, compartido con el arquero mexicano Antonio Carbajal– y disputó 25 partidos, cifra que nadie pudo igualar. De esos cotejos, dos fueron en instancias finales. Y ambos contra la Argentina.

Claro, estuvo en la gran consagración de Diego Maradona en México ‘86, pero cuatro años más tarde se pudo tomar revancha en Italia. De hecho, fue una de las figuras de ese Mundial: con la 10 de Alemania Federal en la espalda, convirtió cuatro goles, llevó la cinta de capitán y hasta fue el encargado de levantar la copa en el Olímpico de Roma. Su identificación con la selección de su país se completa con las cuatro Eurocopas que disputó, entre 1980 y 2000, y con los 150 partidos internacionales que jugó. Sí, también es récord –a nivel nacional– su cantidad de presencias.

En cuanto a los clubes, su carrera se inició en Borussia Mönchengladbach en 1979. Pero cinco años más tarde llegaría a su gran amor, el Bayern Munich. Allí jugó 12 años, entre 1984 y 1988 y entre 1992 y 2000, y ganó 19 títulos. En el medio tuvo un paso por el Inter de Milán, donde fue compañero de Ramón Díaz y rival de Maradona, quien brillaba en el Napoli. Como entrenador, en cambio, su recorrido tuvo altibajos, y hasta ahora le costó destacarse. Dirigió las selecciones de Hungría y Bulgaria, más clubes de Austria, Serbia, Israel y hasta el Atlético Paranaense de Brasil. Incluso, en 2009 se especuló con su llegada a la dirección técnica de Racing, pero de forma inesperada se frustró esa posibilidad. En su paso reciente por Buenos Aires, Matthäus se encontró con un antiguo rival, Oscar Ruggeri, en un centro comercial. Convocados por la marca de relojes deportivos de alta gama TAG Heuer, firmaron pelotas para los hinchas que se acercaban atraidos por la presencia de los dos cracks en el marco de la Bundesliga Legends Tour 2016.

Traductora de por medio, el exdefensor de la Selección Argentina lo invitó a cenar, pero el alemán dijo que tenía la agenda comprometida. El Cabezón recordó que en la final del ‘86 le costó enfrentarse a un delantero alto que ingresó en el segundo tiempo: “Era un tanque, no lo movías con nada”. Matthäus entendió a quién se refería: Dieter Hoeness, el artillero de 188 centímetros. Mientras dejaban los autógrafos en los balones, Ruggeri buscaba la chicana: “Tiene que firmar antes él, que fue el que perdió la final primero”. Los espectadores se reían, pero el alemán no parecía demasiado afectado y continuaba su labor.

Planeta fútbol
En medio de una globalización que parece jaqueada en todos lados, Die Mannschaft se presenta como una selección multicultural, con jugadores de origen turco, polaco, español, tunecino y ghanés, por ejemplo. Matthäus contó cómo lo viven puertas adentro: “El fútbol conecta a todos. Somos un país abierto, hay muchos extranjeros que viven allí. Y, de la misma forma, hay mucha influencia en nuestro deporte de ellos, como Jerome Boateng o Sami Khedira. A mí me gusta este fenómeno”. En esta línea, rescató la reconstrucción que ha tenido el fútbol germánico, incluso en cuanto al juego.

Hace un par de décadas, se caracterizaba por la potencia física y el empuje, mientras que actualmente resulta más dinámico y vistoso. “La base de la refundación fueron los clubes. Hemos logrado tener muchos jugadores jóvenes y talentosos, y nos enfocamos en brindarles acompañamiento en aquello que va más allá del deporte. Que no se distraigan con los autos y las joyas, porque todo lo que pasa a su alrededor influye en el rendimiento que tienen dentro de la cancha”, aseguró. 

Además de las finales disputadas contra Maradona, Matthäus tuvo la posibilidad de enfrentarlo en el Calcio italiano. En ese momento, era la liga más importante del mundo, y los Napoli vs. Inter los verían también en veredas opuestas. Ante la consulta de si cree que hubiera sido más difícil vérselas con Lio Messi, el alemán sostuvo que “no se pueden comparar, son estilos de juego diferentes. Creo que cuando alguien tiene que jugar hoy contra Messi, tiene una dificultad similar a la que tenía yo en aquel momento frente a Maradona”. 

Su paso como entrenador del Atlético Paranaense, en Brasil, fue una experiencia por lo menos llamativa. No es frecuente que técnicos alemanes dirijan en Sudamérica, y mucho menos con los pergaminos que acumuló Matthäus. Aunque sus mayores aciertos habían sido del lado de adentro del campo. Confesó que, de su experiencia en ese país, sus recuerdos son positivos: “Me gustaba la forma en la que sonreían todo el tiempo. A veces, en Alemania, la gente se olvida de hacerlo. Prefiero la cultura sudamericana o del sur de Europa: son más abiertos y más felices, como los italianos”. En cuanto al juego puntualmente, definió que, si bien existe un gran talento en estas latitudes, cree que los europeos tienen algunos diferenciales: “Ambos pueden aprender del otro. De los alemanes, por ejemplo, se puede tomar la disciplina, el estar concentrados durante los 90 minutos, el confiar en un buen resultado y nunca abandonar. El espíritu de equipo del Viejo Continente es, en general, mucho más fuerte que el de los sudamericanos”. 

Sobre su vida actual, reveló que disfruta de su trabajo porque pudo asumir que está para otra cosa: “El tiempo pasa para todos. Tuve una gran etapa como futbolista, pero no puedo jugar para siempre. Ahora estoy disfrutando: como periodista de televisión y diarios, sigo participando del negocio del fútbol en medios de todo el mundo”. 

Para finalizar la charla, analizó a la Selección nacional. Después de la victoria albiceleste en México ‘86, la historia se dio vuelta: en cuatro mundiales, Alemania eliminó a la Argentina, incluidas las finales del ‘90 y 2014. “El equipo de 1986 fue uno de los mejores de la historia. Ahora tienen uno de los mejores equipos de la actualidad, especialmente cuando juega Messi. Él hace la diferencia en el más alto nivel: pueden ganar un partido, pero no pueden ganar un torneo sin él”, aseveró. 

Luego llegaría el momento de la competencia contra Ruggeri. Mientras el alemán se lo tomaba con calma, para el argentino era una suerte de revancha. Ante la mirada de un centenar de curiosos que se acercaron, tenían que embocar una pelota en un círculo que estaba a unos metros. El que más metía en un minuto, ganaba. Primero fue el turno de Matthäus: colocó 7. Ruggeri tomó el balón, con mucha concentración, y comenzó a disparar. Cuando habían pasado 30 segundos, El Cabezón ya había acertado 8 veces. La sonrisa no se le borró de la cara durante varios minutos.

Romper el molde
Como futbolista, Matthäus fue un polifuncional: se desempeñó en posiciones muy diferentes. Por eso, siempre fue difícil trazar analogías con otros jugadores. Consultado sobre “cuál es el Matthäus de la actualidad”, respondió, entre risas: “Nadie es tan bueno como yo”. Pero enseguida dio un nombre propio: “Arturo Vidal, el chileno. Es un jugador box to box, como yo. Trabaja muy fuerte en la defensa y, a la vez, tiene un gran aporte ofensivo”.

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