Elsa Punset: “Abundancia no es tener mucho, sino suficiente”

La filósofa española, experta en inteligencia emocional, escribió un manual con 250 rutinas exprés para lidiar con el estrés en tiempos de redes sociales y vínculos virtuales.

Elsa Punset: “Abundancia no es tener mucho, sino suficiente”

“Es el resultado de haberme propuesto hacer fácil lo difícil”, explica Elsa Punset acerca de El libro de las pequeñas revoluciones (Planeta). De técnicas de yoga y meditación a los resultados de estudios experimentales en Psicología de Harvard y Stanford, pasando por la metodología empresarial japonesa kaizen, el focusing y la aromaterapia, la filósofa española creó una suerte de enciclopedia de 250 rutinas exprés para lidiar con los desafíos del trabajo, gestionar las emociones negativas y cultivar la interioridad día a día.

¿Por qué cree que, más allá de los manuales de management y coaching, la inteligencia emocional sigue siendo una deuda pendiente en el ámbito laboral?

El gran psiquiatra suizo Carl Jung tiene una famosa frase en la que dice algo así como que el racionalismo excesivo y el absolutismo político han tenido un efecto tremendo de empobrecimiento en el ser humano. Efectivamente, nuestra interpretación de la psique desde un punto de vista tan racionalista no nos ha ayudado, porque hemos perdido una mirada más completa de nuestra personalidad. Las generaciones a las que les han dicho “no puedes cambiar, tu forma de ser es innata, es genética” son las que ahora más se resisten a cambiar, porque desde que nacieron han escuchado algo diferente.

¿Qué rol juega el optimismo en el liderazgo?

Es clave, sin dudas. En todos los experimentos salta que el optimismo es un rasgo distintivo de la personas felices, porque es la capacidad que tienen para creer que serán capaces de lidiar con lo que les toque. En definitiva, es tener esperanza. El otro factor determinante son las relaciones interpersonales. En el estudio de Harvard que lleva 75 años examinando la felicidad —el más prolongado que existe en la materia—, el elemento predominante para predecir, en un sujeto de 50 años, cómo será a los 80, es qué clase de relaciones tiene con los demás. Dependiendo de esos resultados, se puede predecir cómo será su longevidad, su salud física y mental, su memoria y su bienestar emocional. El ser comparativos es un mecanismo evolutivo que tiene que ver con fijarse qué hacen los demás para no quedarnos atrás. El problema es que hoy nos comparamos con quienes son muy diferentes a nosotros. Además, tenemos infinitas fuentes de comparación y, para nuestros cerebros altamente adictivos, que tienden a nunca estar en paz consigo mismos, a siempre querer más, la comparación extrema termina siendo agotadora. ¿Dónde ponemos el límite? En el libro, hay una rutina que habla de reconocerse como maximizador u optimizador para evitar la trampa de la comparación negativa. El maximizador siempre quiere más, pero nunca está satisfecho; en cambio, el optimizador sabe cuándo es suficiente. Frente a la tendencia de compararnos todo el rato, creo que la decisión inteligente es recordar que la abundancia no es tener mucho, sino tener suficiente.

El curso más popular y longevo en la historia de Harvard se titula Psicología positiva y su profesor, el israelita Tal Ben-Shahar, enseña a estudiantes de MBA técnicas de autoestima, resiliencia y mindfulness. ¿Se puede aprender a ser feliz?

Vivimos en un mundo totalmente nuevo. Hasta hace muy poco tiempo, no había tantas posibilidades de elegir: no te movías de tu clase social ni de tu matrimonio ni de tu profesión u oficio. Era un mundo muy jerarquizado. Ahora podemos elegir y, por si fuera poco, ¡también tenemos una vida cada vez más larga! De repente nos damos cuenta de que no sólo hemos nacido para trabajar, sacar adelante a los hijos y morir, sino que además podemos disfrutar de la vida. A los millennials no se les está enseñando inteligencia emocional en los colegios, así que me parece lógico que ese curso siga vigente. Sin embargo, evito la palabra felicidad porque es tan sólo una percepción subjetiva de la vida. Sólo tú puedes decir si eres feliz. Hecha esta aclaración, desde luego que las personas pueden aprender a vivir de manera tal que se sientan cada vez mejor consigo mismas. Una buena vida estará llena de momentos de pérdida, tristeza, fracaso, pero quien se siente bien consigo mismo es capaz de asumirlo y, aún así, definirse como feliz.

La versión original de esta entrevista fue publicada en Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista.

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