Viviana Saccone:

Viviana Saccone: "Con el dinero tengo una relación de respeto mutuo"

Encabeza el elenco de una de las obras de teatro más exitosas del verano, que plantea los dilemas morales vinculados al dinero. En pareja con un actor 25 años más joven, reflexiona sobre el peso de los prejuicios en las decisiones de vida de las mujeres. 

Es una de las protagonistas de El test, una comedia inteligente para pensar, reflexionar y divertirse a partir de una pregunta que va al hueso: ¿Preferís u$s 100 mil ahora o u$s 1 millón dentro de 10 años? Disyuntiva compleja que se debate entre el presente y el futuro en una obra que está llena de trampas y moviliza al público con un final inesperado.

Radiante, espléndida, con luz propia, de esas personas que por donde pasan dejan huella, Viviana Saccone llega al teatro con la misma energía de todos los días. Baja ligerito las escaleras del pasillo lateral izquierdo que desemboca en el escenario, con la misma seguridad con que responde el cuestionario de Clase Ejecutiva. “Me siento muy feliz haciendo esta obra que plantea lo que le pasa a un grupo de amigos que, a partir un juego, empieza a barajar las posibles respuestas a un test de personalidad. Lo interesante es observar si lo que decís y lo que pensás van de la mano, si sos coherente. En un principio es un juego, pero de pronto se convierte en una posibilidad concreta, real. Y todo lo que empieza a pasar en la obra es como una mamushka: una cosa va destapando la otra y provocando una nueva situación. Lo maravilloso es que, hasta el último segundo, el público se sorprende”, subraya la actriz, quien acredita una larga trayectoria con papeles elogiados en televisión, teatro y cine.

“El dinero no hace la felicidad, pero calma los nervios”, señala un dicho popular. En la obra se expone lo mejor y lo peor del ser humano cuando de plata se trata…
Sí, empieza a mostrar, llevada a un extremo, la condición humana, donde somos todos vulnerables, tenemos ciertas miserias y somos buenos o malos dependiendo de la situación, porque quizás no siempre podemos cumplir con todo eso que predicamos. ¡La complejidad del ser humano es asombrosa! Nunca me pasó que la platea comente tanto lo que va pasando. Claro que tiene que ver con la puesta del director Daniel Veronese: la gente siente que está espiando la terraza donde hay un grupo de amigos charlando. Pero creo que todo se explica en una frase que me encanta: “Lo que uno dice del otro habla más de uno que del otro”. Creo que tenemos una negación muy grande a querer mirarnos. Pero cuando te empezás a mirar y reparás en todo lo que tenés para modificar, para crecer y seguir evolucionando en lo que creas mejor para tu vida, no te queda tiempo para estar mirando, juzgando y hablando del otro.

¿De qué modo te relacionás con el dinero en la vida?
Tuve varias etapas… Vengo de una familia de clase media, trabajadora y, cuando empecé a trabajar y ganar mi propio dinero, que por cierto me resultaba mucho, me pesaba: fui extremadamente desprendida. Con el tiempo entendí que el dinero también significa la materialización de mi esfuerzo, de mi sacrificio: ahí empecé a cuidarlo un poco más. Hoy llegué a un equilibrio bastante saludable: me gusta ganar un dinero que me permita vivir bien, tener mi casa, darme ciertos gustos, poder viajar, cubrir las necesidades de mis hijos, pero no es la zanahoria detrás de la que voy corriendo. El oficio del actor me enseñó eso, porque tenés momentos de gloria, de sala llena, y otros de sala al 20% que te hace ajustar el cinturón. Es por eso que con el dinero tengo una relación de respeto mutuo.

¿Cómo les inculcás el valor de la plata a tus hijas adolescentes?
Tengo una hija de 14 (Alegra) y otra que tiene 12 (Serena). Y si bien son edades complejas, charlamos todo: saben que me gusta darles lo que necesitan, y algunas veces lo que quieren aunque no lo necesiten, pero en su justa medida. Las ayudo a que aprendan a valorar el esfuerzo que significa trabajar para ganarse el dinero. Inclusive, cuidar el trabajo de Érica, la señora que trabaja en casa, a quien adoro, porque a mí también me implica un esfuerzo pagarle a una persona que me ayude con la casa.

Venís de un año intenso, en que al teatro se sumó la tira Golpe al corazón, que se emitió por la pantalla de Telefé en el prime time. ¿Qué disfrutás hacer en tus momentos de ocio?
Me da placer quedarme en mi casa porque mi trabajo me exige estar mucho afuera. Me gusta mucho leer y escribir, dos cosas en las que ocupo mucho de mi tiempo libre. También disfruto cocinar cosas simples o inventar recetas: según dicen, me sale rico.

En épocas donde fluye y abunda el amor líquido, apostaste a una relación con un colega 25 años menor (NdR: Santiago García Rosa, excompañero en la obra La cabra). ¿Por qué creés que despertó tanta polémica?
En un mundo en donde el feminismo empieza a hacerse oír, no debería ser tema de debate... El otro día leía la historia de Agatha Cristhie, quien se casó con un hombre 20 años menor que ella. Siempre sucedió: lo que pasa es que el macho es quien impuso ciertas reglas y no se cuestionaba tener relaciones con mujeres más jóvenes. Ahora bien, me hago cargo de mis prejuicios y mis miedos: Santiago me persiguió durante 7 meses, en los que pensé que estaba loco… Hasta que me lo permití. He tenido relaciones con hombres de 50 años que eran imbéciles (risas). Santiago es un hombre de verdad, plantado, que me hace sentir plena, me hace feliz, compartimos muchas cosas de la vida. Y el hecho de tener la misma profesión nos da como un mundo de crecimiento mutuo. La vida es hoy y, mientras estemos felices y nos ayudemos a que la vida sea más linda, seguiremos juntos. Para nosotros, no es una preocupación el futuro de nuestra relación porque la vida es hoy.

“Soy feliz porque lo decido” es la afirmación que elegiste como tuit fijado en tu cuenta social. ¿Te costó aprenderlo?
Me hace muy bien entender la vida desde ese concepto, me quita muchísima presión. Fue un trabajo que me llevó mucho tiempo, de empezar a replantearme en qué cosas creo, por qué hago lo que hago, en qué me quiero convertir, cuál es la historia que quiero escribir, cómo quiero pasar mi día hoy.

¿Viviste algún episodio de inseguridad?
Sí, tuve una experiencia horrible, hace años: se metieron dos tipos en mi auto, me hicieron ir en el asiento de atrás y agarraron la autopista, era de noche, estaban armados… Ese día, por única vez, sentí que era el último de mi vida. Pero recuerdo que estaba en un estado de paz, porque mi mayor angustia tiene que ver con perder a mis seres queridos, no con mi propia muerte. Sólo esperaba no sufrir. Me preocupan la inseguridad y la falta de justicia, porque se encadenan.

¿Cuál es tu postura sobre el debate abierto por la despenalización del aborto?
Estoy a favor del aborto legal porque, lamentablemente, se hacen abortos de manera clandestina, en circunstancias muy peligrosas para las mujeres más vulnerables. Si se despenaliza no significa que todas vamos a salir corriendo a abortar, sino que es dar un marco de contención legal. Y también es importante que haya educación sexual para prevenir. Por eso aclaro y afirmo que estoy a favor de la vida, siempre.

¿Con qué Argentina soñás?
Creo que estaría genial que pudiéramos dialogar mejor, entender que del disenso sale algo nuevo que puede ser muy constructivo, en lugar de seguir en una batalla, unos contra otros, que nos tira para abajo. Todavía se lucha más por el poder que por la construcción.

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