San Pablo, la interminable

La mayor ciudad del Brasil ofrece sofisticada arquitectura, excelentes museos y una interesante diversidad cultural que se mezcla en sus agitadas calles. Aquí, los lugares imperdibles.

San Pablo, la interminable

Con la imponencia de la mayor ciudad del Brasil y de toda Sudamérica, San Pablo centraliza el ajetreado ritmo de negocios entre sus calles y edificios interminables. Allí están establecidas las empresas y las entidades financieras más importantes del gran país vecino, pero también su atractivo para los ejecutivos del mundo es el de una urbe interminable, con la diversidad que le ha dado la inmigración desde distintos puntos del globo y las ventajas de una altamente calificada infraestructura de servicios.

No pueden dejar de destacarse los restaurantes, la agitada vida nocturna y los circuitos artísticos de esta ciudad, entre otros detalles que suelen atrapar a los visitantes que llegan a trabajar o asistir a ferias, y acaban rindiéndose a sus encantos. Aunque el tiempo sea escaso, hay sitios que son imperdibles en la urbe paulista.

- Avenida Paulista: es uno de los primeros paseos de quienes viajan por negocios a San Pablo. Es imposible no pasear y disfrutar de sus tiendas y las librerías más grandes de la ciudad. Es literalmente una llanura de edificios cuya mera contemplación es capaz de producir mareos.

- Museo de Arte de San Pablo: el MASP es interminable; es uno de los más importantes espacios culturales del país y una de las colecciones más destacadas de América Latina. Entre la firmas más conocidas están Picasso, Monet, Rafael, Bellini y Tintoretto.

- Los parques: para compensar tanto cemento, cerca del museo se desparraman una buena cantidad de espacios arbolados. El más céntrico es el Trianon Park, y hacia el sur se despereza el Parque Ibirapuera, de más un millón y medio de metros cuadrados.

- El sector antiguo: si se busca encontar el espíritu verdaderamente brasilero, debe dirigirse al sector viejo de San Pablo. El Teatro Municipal, frente a la Plaza Azevedo, es el que suele inaugurar la recorrida. Muy cerca de allí puede descubrirse lo más nuevo y sofisticado en lo que a diseño respecta, en las torres que rodean el Parque Anhangabaú, al final de la populosa Av. São Joao; las únicas edificaciones que escapan al estilo colonial que impera en este sector.

- Ipiranga y Sao Joao: el cruce de las avenidas Ipiranga y Sao Joao, corazón del antiguo epicentro de San Pablo, es uno de los más intensos de la ciudad. Mitificado en las letras de Caetano Veloso, representa el núcleo político y comercial, el de las grandes edificaciones coloniales, las casas de teatro y los cafés históricos. Es el sitio de confluencia del mundanaje paulista portador de tanto encanto.

- Dom Restaurante: sin dudas, es el mejor restaurante de Brasil y uno de los más prestigiosos de América Latina. Productos brasileños con técnicas internacionales son la clave, además del talento sin igual de su chef, Alex Atala, un cocinero de película.

- Hotel Unique: ícono del lujo paulista y un clásico de la ciudad, este hotel no deja de estar siempre entre los elegidos de la farándula vernácula e internacional. Excelente servicio, gastronomía de primer nivel y un completo spa conforman una oferta que no decae a pesar de los años.

- Mercado municipal: es un edificio de 1930 con vitreaux que cuenta con alrededor de 300 puestos que venden de todo, desde frutas y verduras hasta quesos, especias, pescados y mariscos y vinos. Abre todos los días hasta las 6 de la tarde.

- Vila Madalena: se trata del barrio más bohemio y chic de San Pablo, situado en el distrito de Pinheiros. Hay ferias artesanales, librerías, exposiciones artísticas y musicales, pero ha ganado mayor fama por su agitada vida nocturna, sus bares y discos.

- Historia viva: para conocer más sobre la historia de la ciudad hay que visitar la Catedral Metropolitana de Sé y el Monasterio San Bento, cuyos primeros cimientos datan del siglo XVI. Son, sin duda, las construcciones religiosas que merecen mayor atención de la ciudad.

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