Quién es la empresaria de telcos que ahora diseña zapatos de lujo hechos en Milán

Quién es la empresaria de telcos que ahora diseña zapatos de lujo hechos en Milán

Es abogada, licenciada en Ciencia Política, directora de Telteco y sommelier. Casada con Adrián Werthein, lanzó una marca súper exclusiva que sólo se consigue en Milán, Moscú y Londres.

Fabiana Ricagno ya había cumplido –con creces– todos los mandatos que la sociedad le exige a sus mujeres: es madre de tres; abuela; profesional por partida doble (socia y fundadora del estudio Bigliardi y Ricagno, ya era una abogada experimentada cuando optó por Ciencia Política como segunda carrera); es empresaria (directora de Telteco, una compañía vinculada al despliegue de telecomunicaciones para el desarrollo de telefonía celular); y profesora en la Universidad de Buenos Aires, algo que, según cuenta, la salvó, porque sino “siempre estás con gente que sabés lo que piensa, que repite los mismos argumentos, que dice las mismas cosas, y entonces perdés perspectiva. Me apasiona salir de mi mundo, dejar de cocinarme en mi propia salsa”. 

Sin embargo, todavía le quedaba cumplir un objetivo, algo que venía de un lugar tan profundo y tan lejano en el tiempo –algo que se había gestado en una época pre mandatos–, que había quedado en estado de latencia por todas sus ocupaciones y que –incluso a pesar de su descreimiento inicial– terminaría convirtiéndose en un nuevo emprendimiento: fabricar zapatos.

Ricagno no compra zapatos, los colecciona: aunque sean viejos, aunque estén fuera de moda, aunque no sean de su número, aunque estén en otros países. Colecciona zapatos como otros coleccionan estampillas, obras de arte o juguetes. Tal vez los más valiosos sean los zapatos de Rafilú que heredó de su mamá, Ángela Cernadas, y que todavía usa porque no perdieron vigencia.

“Ricagno tiene que ver con todo el apoyo que se puede recibir en momentos de la vida cuando una piensa que todavía –y por mucho tiempo más– puede llegar a hacer cosas absolutamente insólitas que no tengan nada que ver con la profesión tradicional que se eligió, por vocación o por necesidad. Y hay un momento en que una tiene ganas de cumplir montones de cosas que tiene pendientes en esta vida. Y tuve la sensación de que había llegado ese momento”, cuenta.

Es que su coleccionismo había derivado en un ojo clínico que aplicaba ocasionalmente cuando pensaba zapatos para ella o sus amigas, quienes más de una vez acudieron a Fabiana como salvavidas de último momento cuando no encontraban un modelo que les gustara en los locales tradicionales. De alguna forma, ya había zapatos Ricagno circulando incluso antes de que existiera la marca. Para que eso sucediera todavía faltaba la Cumbre del G20.

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Our heels were made for walking.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ #WalkWithAnAccent⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ #GambaPump

Una publicación compartida por RICAGNO (@ricagno_) el

 

 

A los pies del G20

Recién empezaba 2018 cuando Ricagno viajó a Davos para el desayuno de Women 20, uno de los 7 grupos de afinidad que escoltaron la Cumbre del G20 en la Argentina. Las mujeres estaban en la agenda global y Ricagno se había cansado de poner a sus colegas “como floreros” en las mesas del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP) –que nuclea a representantes del célebre Grupo de los 6: la Unión Industrial (UIA), la Sociedad Rural (SRA), la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) y la de Comercio y Servicio (CAC), la Bolsa de Comercio y la Asociación de Bancos Privados de Capitales  Argentino (Adeba)–, donde se desempeñaba como Directora de la comisión de Comunicaciones. “Ahí apareció un nicho. Era mi responsabilidad ver qué podíamos hacer para que, ya que no autorizaban en ese momento a las mujeres a formar parte de las comisiones, las empresarias que eran recontra potentes sintieran que tenían un espacio de reconocimiento en esas instituciones”, explica.

La respuesta que buscaba Ricagno vino –una vez más– del mundo de la moda, aunque sea de nombre. “La iniciativa Pollera Pantalón surgió como consecuencia de un bache, un agujero, que era y es verdaderamente escandaloso: la ausencia total de representación de mujeres que tienen a su cargo mega empresas metalmecánicas, laboratorios, ganadería, agricultura, agroalimentos, diseño, fabricación de colectivos. Esas mujeres directamente no tienen representación en las cámaras empresarias a las que pertenecen, salvo situaciones excepcionales que son emblemáticas. Y no es algo solapado: es un no rotundo”, dispara. Así, con una agenda de género y cargada de reuniones B2B y encuentros con funcionarios británicos, un grupo de mujeres –la mayoría empresarias y emprendedoras– viajó a Londres. Luego llegarían dos capítulos más de la iniciativa: Israel y, más recientemente, Armenia. 

“En paralelo a eso pensé que si yo en realidad quería ser como decía que habría que ser, me iba a lanzar como todas estas mujeres que se han lanzado a cosas enormes y han trabajado toda su vida en áreas duras que son netamente masculinas. Entonces, si quería sentirme parte de esas mujeres a las que les estaba proponiendo esa opción, me tenía que lanzar a hacer esto que me encanta”.

El proyecto se venía incubando hacía varios meses en su mente, cuando su marido, Adrián Werthein, la alentó a que se diera una oportunidad. Ahora, además, tenía un grupo de colegas que la potenciaban. El momento había llegado, los mandatos ya estaban cumplidos: nacía Ricagno.

 

 

 

Made in Milano

Pero antes de lanzarse a su nuevo emprendimiento, Fabiana tenía que seguir un principio familiar que dice que para saber mandar primero hay que saber hacer. Así llegó a Central Saint Martins de Londres para aprender cómo se produce un zapato, desde el boceto inicial hasta la estructura del taco. “Me daba un poco de susto. Había hecho una segunda carrera a los 50, pero pensaba qué tenía que ver yo con el mundo del diseño y de la moda” recuerda.

Finalmente, volvió a la Argentina para comenzar a producir sus zapatos, pero se encontró con un obstáculo: los zapateros, especialmente los artesanos, venían de años difíciles, y la falta de estructura se hacía sentir. “Reconozco que hay fabricantes que le pusieron una enorme buena voluntad, tiempo y esfuerzo, pero fueron ellos mismos los que me dijeron que no lo podían hacer, al menos por ahora. Lo que más hubiera querido es fabricar zapatos con el sello de la Argentina: quiero que estos zapatos se vendan en el mundo y creo que lo podemos hacer. Se sumó que, desde el punto de vista de la ecuación económico–financiera, además, es un mercado tan pequeño para colocar este tipo de productos, que no daba el número. No lo hacía viable”.

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

High heels that dare you to stand yourself out with them ⚡�� #Ricagno #YiraPump ��#UnlockTHEM at ricagno.com

Una publicación compartida por RICAGNO (@ricagno_) el

 

 

 

Entonces, Ricagno tomó su carpeta de bocetos y volvió a Europa para buscar fabricantes. “Hicimos un recorrido grande por Italia, golpeando puertas, y finalmente encontramos al fabricante en Vigevano: se dedica a producir para las grandes marcas el tipo de zapato que yo quería, porque no todos hacen todo y por eso me hizo pasar por un montón de pruebas”, detalla. Ahora viaja cuatro veces al año hasta la fábrica para presentar en persona los diseños –que ella misma dibuja y pinta– al dueño de la fábrica y al estilista, los encargados de dar los toques finales al producto.

Fabricados en Milán, pero con ADN argentino. Mejor dicho, porteño. Porque desde el nombre de la empresa hasta el de los modelos, todo está pensado en código lunfardo: Naifa, Ninon, Yira, Malena, Gamba, Hansen, Ñata, Pira, Tinta…

Ella misma se define “bien porteña”, como digna heredera de otro porteño de ley, su padre Hilario 'Cholo' Ricagno. Y no por casualidad Ricagno eligió como embajadora de su marca a Sofía Chufy Sánchez de Betak, la socialité e influencer expatriada en Nueva York que triunfa haciendo bandera de su ‘argentinidad’.

 

 

 

 

 

Para concretar su objetivo de crear una marca global, Ricagno y equipo decidieron armar la empresa en Italia y tener una base de operaciones en Milán. Los costos, impuestos de importación y regulación del mercado hacían difícil coordinar la operación desde la Argentina. “Tomamos la decisión de establecer una compañía en Italia porque si no era muy complicado. Sumado a que, producto de los tratados internacionales en materia comercial firmados por unidades económicas continentales, si una sociedad anónima argentina quiere comprar en Italia, por ejemplo, papel chino para envolver los zapatos, el precio es distinto porque el convenio es con la Unión Europea. Si la contraparte es una sociedad anónima argentina, el precio es otro”, describe. “Lanzar una marca internacional requiere de una cantidad de recursos económicos y financieros gigantescos: la parte impositiva, la radicación, el marketing, la comercialización. Entonces decidimos que, para que esto tuviera racionalidad, teníamos que entrar a un mercado, consolidar; después otro mercado, consolidar… Porque es un proyecto de largo aliento para transformar esto no en una mega marca global sino para ser fuertes en un producto de nicho”.

Por ahora, los próximos pasos son Milán, Moscú y, más adelante, Londres. “Vamos a lanzar la marca en grandes tiendas departamentales y tenemos acuerdos con multimarcas de e-commerce europeos. Estamos apuntando, en lo que queda de 2019, a consolidar el mercado ruso. En Moscú hay un gran número de personas con un altísimo poder adquisitivo que consume high end. Es un público que, aunque parezcan new comers a la vida del lujo, post caída de la Unión Soviética se han sofisticado de una manera tal que lo que están buscando no son las cosas en serie de las grandes marcas sino nichos de propuestas distintas”, asegura.

 

 

 

 

 

Si bien, por ahora, el emprendimiento no va a tener un pie a tierra comercial en la Argentina, Ricagno reservó recientemente el elegante Palacio Devoto -construido en 1937 por Alejandro Bustillo- para presentar por primera vez su colección a sus compatriotas. “Creo que es para una mujer que mira la vida desde tacos altos, que camina con acento y que sabe lo que quiere. Que se para con actitud y no está buscando que le den un espacio, sino que se lo hace sola. Las mujeres que andan por la vida haciéndose un lugar, luchando en tantísimos rubros, son infinitas. Y verdaderamente son inspiradoras silenciosas. Cuando diseño mis zapatos, le hablo a mujeres así”, cierra.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar