‘Puma’ Goity: “Tener continuidad en la Argentina es difícil”

Reestrenó 'Casados sin hijos', una de las 10 comedias más vistas de 2016. Su regreso al prime time de Telefe y “el privilegio” de ser uno de los actores más convocantes y convocados.

‘Puma’ Goity: “Tener continuidad en la Argentina es difícil”

Unos mates en Playa Paraná, a 1.300 kilómetros de la vorágine porteña en la que pasó los últimos meses. En Puerto Madryn, frente al azul intenso del océano Atlántico, Gabriel Puma Goity pasó los primeros días del año. Atrás quedó una temporada de éxitos. Por delante, otra asoma: la segunda temporada de Psiconautas (se emite  en América latina por TBS); la miniserie Si, sólo si (TV Pública); su vuelta como el Capitán Garfio en Peter Pan, todos podemos volar, el musical infantil que tendrá segunda vuelta en las próximas vacaciones de invierno, de nuevo en el Gran Rex. Además, empezó con la reposición de Casados sin hijos, somos childfree, la obra que protagoniza junto a Eugenia Tobal en Paseo La Plaza y que se convirtió en una de las 10 obras más vistas del año pasado. Y confirmó su regreso al prime time de Telefe en la tira Fanny, la fan. Pero el ritmo agitado de trabajo no lo agota. De hecho, Goity asegura que su entrega y amor por lo que hace están intactos: “Lo tomo como un verdadero premio. Si me convocan para hacer teatro en el Paseo La Plaza y en el Gran Rex, ¿cómo me lo voy a perder? No puedo estar cansado. Es pasión pura, mi vocación, mi carrera, mi trabajo. Muy pocos pueden tener esta experiencia. Y yo no puedo entenderla de otra manera. Tengo el privilegio de ser actor”.

Muchas veces a un proyecto le va bien pero, por cuestiones de agenda del elenco, la producción o hasta el teatro, no puede repetirse. ¿Disfruta revivir algo que ya hizo?

Sí, es verdad, son muchas variables. Sobre todo en nuestro país, donde es bastante difícil sostener los proyectos, tener continuidad. Pero está buenísimo volver con algo que nos dio tantas satisfacciones.

Texto de Matías del Federico, dirección de Mauricio Dayub y Marcos Carnevale, dupla con Eugenia Tobal. ¿Childfree le resultó atractiva por sus compañeros, además de por el tema?

Fueron varias cuestiones. Lo primero y fundamental es que quería hacer la obra de un autor nacional: Matías es brillante, ya lo habíamos visto con Bajo terapia. Segundo, buscaba que tuviera un tema, más allá de que fuera una comedia. Todos los carteles de las obras prometen que “te vas a divertir, te vas a reír”. Pero quiero que haya un tema interesante detrás, algo que se destaque. Todos se desesperan por asegurar y que quede claro que te vas a reír. Además de eso, acá también te vas a emocionar. Y de eso no hay mucho.

¿Por qué le interesaba actuar un texto argentino?

Todos los materiales que me venían llegando eran de autores extranjeros. Obras que las terminamos adaptando pero, en definitiva, están alejadas. ¿Viste que en la Argentina hay muchas modas? Así como el parripollo y el pádel, en el teatro argentino se pusieron de moda los autores españoles y franceses. Pero tenemos grandes dramaturgos argentinos, gente que necesita mostrarse. También me pasó que estuve haciendo temporada con Luis Brandoni, fanático del teatro nacional, quien me decía: “Usted tiene que hacer teatro argentino. Termínela con los otros” (risas). De alguna manera lo venía masticando y, gracias a Dios, lo pude hacer.

¿El humor también puede hacer reflexionar?

Si te fijás, no hago comedias blancas. No soy de hacer solamente un entretenimiento: me gusta hacer teatro del que la gente se vaya reflexionando, que no se olvide al primer bocado de pizza después de la función. Que haya una reflexión, una bajada de línea, un pensamiento, que genere polémica. El teatro fue siempre eso. Cuando camino del camarín hasta el estacionamiento escucho a la gente que está debatiendo lo que vio. Eso es lo que me gusta generar cuando me subo al escenario.

Childfree
Goity y Tobal protagonizan el suceso de la cartelera porteña de verano, por segunda temporada en La Plaza

A esta altura de su carrera, ¿el fracaso es una variable que ya no contempla?

La verdad, no lo evalúo. Hago todo con pasión. Lo que tiene nuestro trabajo es que, cuando se pierde, se pierde rápido. Si una obra o un programa no anda bien, se baja enseguida. En esta profesión no hay mucho tiempo para el duelo. Sabemos que es parte de esta carrera tan difícil. Pero bueno, si algo no anda, no va, seguimos con la próxima. Tengo ese deseo constante de hacer, de ir para adelante. Me preocuparía el día que no tenga esas ganas de hoy.

¿Diría que se trata de conservar la humildad del debutante?

No me parece que esté bueno sabérselas todas. Siempre hay mucho para aprender. El público que te va a ver hoy no te vio antes. Así que la trayectoria no sirve de nada. No me agarro de las glorias pasadas. No corre lo que hiciste antes: es aquí y ahora. Uso eso a mi favor para estar atento.

¿Cuál es la clave para que una obra, película o tira funcionen?

No lo sé. Pero cuando la gente se junta con corazón y con entrega, es difícil pifiarle. El país tiene que acompañar; si no, a veces uno siente que hace un excelente helado pero está en la Antártida. Se trata de entregar todo, no sentarse en los laureles y siempre estar en camino a la excelencia.

La versión original de esta entrevista fue publicada en la edición 186 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista

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