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Por qué es negocio ordenar el placard

Por qué es negocio ordenar el placard

Brenda Haines logró transformar su pasión por el orden en un emprendimiento que incluye desde una línea de productos y servicios para la organización, hasta una certificación en la Escuela Argentina de Negocios.  

“Ordenar es un proceso interno –explica Brenda Haines, la mujer al frente de @tuespacioorganizado, la cuenta de Instagram que ya asciende a los 100.000 seguidores–. Es como cuando empezás el gimnasio, o una dieta o lo que sea: lo que más cuesta es empezar, pero una vez que empezaste te entusiasma. Y, sobre todo te entusiasma, porque todo lo que sigue estando desordenado empieza a desentonar entonces eso te motiva a terminar un cajón y seguir por el desordenado, que ahora te molesta porque lo ves. Porque tenés con qué comparar”. Desde hace un tiempo –especialmente a partir de la pionera japonesa Marie Kondo y su método para crear espacios organizados–, el orden salió de la esfera íntima para convertirse en un fenómeno en plena expansión, un nicho tan demandado como inexplorado hasta hace pocos años.  

Desde su web, Haines combina su pasión por el orden con una plataforma de servicios que van desde organizar vestidores, cocinas, baños o lavaderos hasta asesoramiento para mudanzas y armado de vidrieras. En poco más de un año y medio, logró construir un emprendimiento  que integra una línea de productos (desde la famosa tablita para doblar la ropa, hasta perchas, contenedores y cubos para organizar las valijas); su primer libro Tu espacio organizado. Enamorate de tu casa, enamorate de tu vida (Planeta); workshops alrededor del país y una certificación de Organizador Profesional en la Escuela Argentina de Negocios.

¿Cuándo empezaste a ver que el orden, que era una inquietud personal, podía transformarse en un emprendimiento? 
Siempre me gustó mucho la cuestión estética. Me dediqué siempre al armado de vidrieras en locales comerciales  textiles, entonces me la pasé acomodando los percheros, la ropa, doblando prolijo con la tablita, por color, por modelo, por talle, y ordenando los depósitos también de todos estos negocios. Después de 15 años dedicándome a esto, tenía la fantasía de que mi sueño más grande era tener mi propio negocio: abrí un local, no me fue como esperaba y lo cerré al poco tiempo. Ahí me bajoneé mal, no quería volver a las vidrieras, ya sentía que era una etapa cumplida en mi vida, cumplía 40 años y me parecía que ya era hora de hacer otra cosa. Y una mañana me levanté, me senté en la compu y dije: "A ver, ¿qué es lo que más me gusta hacer en la vida?" Yo creo que, más allá de que uno puede ir cambiando, tiene que todo el tiempo reinventarse y renovarse. Y lo que a mí me gusta hacer es ordenar, como ordenaba los negocios, como armaba las vidrieras... Empecé a escribir primero un blog y después se convirtió en una página web en la que empecé a ofrecerlo como un servicio. Empecé haciendo la oficina de mi marido, las casas de mis amigas, y de a poco el boca en boca fue trayendo clientes. Inmediatamente me volqué a las redes sociales, a compartir todo lo que hacía con imágenes con textos, mostrando el paso a paso de cómo ir transformando cada espacio, hasta llegar acá. 
 
¿Qué llevaste a tu emprendimiento de tu experiencia trabajando en locales comerciales?
Absolutamente todo y siempre hago esta comparación entre el depósito y el negocio. El depósito, por un lado, me dio esto de ensuciarme las manos para  acomodar, porque uno tiene que encontrar las cosas rápido. Que es lo que yo digo también: el orden nos ahorra tiempo, esto de lo necesito ya y yo ya sé dónde está, voy lo busco y listo.  Y, al mismo tiempo, acomodar divino el local y hacerlo comercial, marketinero. Esta combinación entre lo sucio del depósito y lo divino del negocio es también, de alguna manera, la combinación de cada uno de nosotros.  

¿Cuál es el feedback que recibís de tus clientes cuando terminas de ordenar?
Ordenar te cambia los hábitos. Por ejemplo, ordenás el placard y te empezás a vestir diferente, es así y me lo dicen siempre. Porque cuando abrís la puerta de tu placard y lo encontrás como si fuera el perchero de un negocio, te motiva a arreglarte más, a vestirte mejor,  y salís mejor predispuesto para encarar el día que si agarrás lo primero que encontrás, lo que dejaste ayer sobre la silla... El orden te cambia el humor. Poder ver todo a la vez y poder elegir, esto de dejar de arreglarnos con lo primero que encontramos y poder elegir lo que realmente tenemos ganas.  

¿Cómo es tu relación con las redes sociales?
Las redes sociales no dejan de sorprenderme cada día: la devolución de la gente, te preguntan absolutamente todo, quieren saber, te muestran cómo lo hacen, te mandan fotos del antes y el después, me consultan un montón de cosas todos los días. De hecho, he traspaso la pantalla con muchos seguidores que me he hecho amiga, con lo que hablo a diario por privado o por otros medios. Sí, las redes son impresionantes, es el minuto a minuto, lo que ponés instantáneamente... es impresionante.  

¿Por dónde se debe empezar a poner orden?
Por el placard, indefectiblemente.  Porque vestirnos nos tenemos que vestir todas las mañanas y eso nos predispone a empezar bien el día, a encontrar lo que queremos, vestirnos como queremos. Es muy común que cuando organizo un placard me encuentro con que hay de todo adentro: hay ropa, hay cosas de perfumería, regalos, bolsas metidas por abajo, libros, carpetas, apuntes... Es como que todo lo metemos adentro del placard. Entonces lo primero que yo siempre aconsejo es: saquemos todo lo que no corresponde del placard, quedémonos con lo que sí corresponde y arranquemos a partir de ahí. Es impresionante cómo te cambia la visual, cómo te relaja ver que hay ropa nada más. Todo el resto llevar cada cosa al lugar que pertenece. El principio básico es devolver cada cosa a su lugar.  Es tan simple, es una cuestión de cambio de hábitos diarios

Si le tuvieras que explicar a la gente cuál es la importancia del orden y por qué no hay que minimizarlo, ¿qué dirías?
Porque nos hace bien internamente. Ordenar lo externo nos ordena, sin darnos cuenta, lo interno: la cabeza, los gustos, la parte sentimental. Terminamos de ordenar un espacio y es como que aclaramos un montón de cuestiones. Nos damos cuenta de que hay cosas que ya no nos gustan más, no las queremos más, y otras que sí y de repente vamos en busca de eso. Ordenar sobre todo el lugar en el que vivimos. Yo digo que nuestra casa nos tiene que representar y siempre le pregunto eso a la gente en los workshops: ¿Tu casa te representa? ¿Te dan ganas de invitar gente a tu casa o siempre tenés una excusa para que nadie vaya? Cuando terminás de ordenar tu casa tenés ganas de invitar a amigos, tenés ganas de mostrarla... Queremos mostrarnos cuando todo está ordenado ¿no? Y cuando todo está desordenado queremos escondernos.  Y yo siempre digo esto de no nos escondamos de nuestras propias cosas. 

¿Dirías que el desorden es un síntoma?
Absolutamente. De hecho, cuando nos ponemos a ordenar un espacio nos reencontramos siempre con un montón de cosas que creíamos perdidas, olvidadas, que guardamos sin saber que guardamos, y después pasan los años y no sabemos ni lo que tenemos. Es un factor común en casi todos, esto de mucho miedo a desprendernos de las cosas por si algún día las podemos llegar a necesitar. ¿Qué es lo peor que te podría pasar si el día de mañana necesitás alguna de estas cosas y no las tenés?¿Qué tan grave puede ser?¿Es de vida o muerte el regalar una prenda? O este miedo que le tenemos al pasado y al futuro, que son dos momentos de la vida que no podemos controlar. Vivamos el presente y seamos felices.

3 tips para empezar a ordenar:

1. Llegás a tu casa y te sacás la cartera, las llaves, la billetera del bolsillo ¿Dónde los dejás? ¿Tenés lugar donde dejarlo es la primera superficie horizontal que encontrás? Hay que empezar a pensar en esas cosas inmediatas que nos vamos sacando de los bolsillos cuando llegamos a casa o dónde apoyamos la cartera, que tengan un lugar. Es empezar a darle un lugar a cada cosa, eso es fundamental.
2. Sugiero empezar a acomodar el placard y hacer descarte de todo lo que no usamos, esto de poder abrir un cajón y ver todo lo que hay en el cajón a la vez. No tener que estar levantando una cosa para sacar lo de abajo, poder ver todo al mismo tiempo. 
3. Devolver cada cosa a su lugar. Yo siempre digo que nos lleva el mismo tiempo dejarlo ahí que guardarlo en el cajón, es lo mismo.