Pechito López : “No me gusta dormirme en los laureles”

El piloto cordobés, triple campeón de la WTCC, ahora también compite en la Fórmula E y en el Campeonato Mundial de Resistencia, que lo llevará a las legendarias 24 Horas de Le Mans. 

Pechito López : “No me gusta dormirme en los laureles”

De viajes en busca de sueños está repleta la historia del piloto nacido hace 34 años en Río Tercero, Córdoba. Cuando sólo tenía 14 viajó para correr en karting en Europa. Montó su vida en Italia, alejado de su familia y sus amigos. Esa etapa tuvo una sucesión de ilusiones, triunfos y también tristezas, ya que cerró con el no de la Fórmula 1 cuando parecía que estaba todo dado para que fuera un sí. Pero volvió a empezar. Regresó a la Argentina, levantó trofeos y le encontró –de nuevo– el sabor especial a su oficio.

Los primeros meses del 2017 los pasó como un chico que se cambia de escuela y debe encontrar su propio lugar. Así dice José María Pechito López que es incorporarse a un nuevo equipo, auto y categoría. Porque después de consagrarse campeón por tres años consecutivos en el WTCC (Campeonato Mundial de Turismos), eligió nuevos desafíos: se sumó al DS Virgin Race para correr en la Fórmula E y ahora se sienta en la butaca del Toyota TS050 en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), en el que cumplirá su viejo anhelo de correr las 24 Horas de Le Mans en junio.

Fuiste tres veces campeón en la WTCC pero elegiste irte de la categoría. ¿Fue difícil?

No fue fácil, pero no dudé. Es parte de lo que disfruto: buscar desafíos. No me gusta dormirme en los laureles y ando buscando “problemas nuevos”. Este año mi carrera dio un tumbo hacia algo mejor: voy a correr Le Mans, algo que busqué toda mi vida. Es un sueño hecho realidad. Tenía muy buenas ofertas de otros equipos, en lo deportivo y en lo económico, para seguir en WTCC. Podría haber buscado más campeonatos, más protagonismo. Pero tenía claro lo que quería. Competir en Le Mans no se da todos los días. Llegar ahí es algo muy parecido a la Fórmula 1, inclusive no sé si no es un poco más difícil. Hoy, con un presupuesto alto, con un espónsor, uno puede aspirar a conseguir la butaca de un equipo del fondo de la Fórmula 1; en Le Mans, en cambio, te seleccionan. Tuve que pasar diferentes pruebas y medirme con muchos pilotos en las pruebas para llegar ahí.

¿Cómo enfrentás el hecho de arrancar de cero?

Requiere un proceso. No me cuesta porque lo tuve duro en mi carrera. Eso te enseña un montón de cosas: que no sos único y que no siempre sos el mejor en lo que hacés. Quizás es más difícil que el público se acostumbre al principio, sobre todo cuando venís de años en los que ganaste mucho: creen que sos invencible, y no es así. Cuando salté de un auto de la Argentina a la WTCC casi no tuve período de adaptación, eran my parecidos. En cambio, manejar un Fórmula es volver 10 años para atrás. Y en Le Mans voy a manejar un prototipo que no manejé nunca.

Es mi burbuja: cuando me subo al auto, me pongo el casco y bajo la visera, estoy en el lugar que más amo en el mundo. Ahí realmente aparece José María, no Pechito: el que siente que puede lograr cosas, buscar un objetivo, disfrutar. En el día a día soy más introvertido. Pero en el auto soy aguerrido y voy por todo.

¿Cómo seguiste adelante cuando se frustró tu sueño de ser piloto de F1?

Fue duro. Volví a la Argentina cuando tenía 23 años, después de pasar 9 en Europa. Allá no era más que un piloto amateur, así que no tenía nada. Acá le tenía que pedir plata a mi viejo para moverme; tenía calle porque viajé por el mundo, pero no compartí tiempo con mis amigos ni había tenido una novia oficial... Llegué y me golpeó la vida. No resultó fácil, para nada. Me llevó un tiempo. Obviamente fue difícil aceptarlo porque estaba tan cerca que hasta yo pensé que se daba, pero se cayó a último momento. Últimamente se había vuelto difícil correr porque había muchas presiones: sabía que tenía que conseguir resultados pero no estaba en los equipos para lograrlo. Lo quería disfrutar, pero era un peso. Cuando volví al país, ese peso fue aún mayor, y las ganas de seguir corriendo eran muy pocas. Ahí fue que me rescataron.

¿Qué quiere decir que “te rescataron”?

Siempre me voy a acordar: me invitaron a tomar un café, medio como una trampa. Estaba mi cuñado Patricio, mi hermano Gaspar y Víctor Rosso (NdE: Expiloto, fue el primer campeón de la Fórmula Renault Argentina en 1980 y, por esa época, era Director General del equipo Honda Racing de TC2000), que tiene un poder de convencimiento impresionante: me dijo que tenía que seguir corriendo y que él me iba a hacer disfrutar de nuevo el automovilismo. Y así, en un papelito, se terminó de armar un auto blanco, un hondita con algunos espónsores que tenía yo, más un poco de ayuda de mi viejo. En 2007 corrí algunas carreras y ahí agarré mecha de nuevo.

La versión original de esta nota fue publicada en la edición 190 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista Comercial.

Comentarios1
Marc Raiz
Marc Raiz 28/05/2017 12:35:21

Tuve la oportunidad de conocer a Pechito en un comedor/parrilla en Rio Tercero, humilde, sencillo, como los grandes, espero que cumpla todos sus sueños se lo merece es una gran persona.-

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