Nicole Garcia: “El deseo en las mujeres incomoda”

La directora francesa es una de las protagonistas de Les Avant-Premières, el festival de cine galo que se exhibe hasta el 12 de abril en Cinemark Palermo.

Nicole Garcia: “El deseo en las mujeres incomoda”

“Sos una actriz reconocida, ¿vas a tomar ese riesgo?”, le preguntó su manager a Nicole Garcia hace 30 años. Con una veintena de películas y un Premio César como Mejor Actriz Secundaria por su personaje en Le cavaleur, no necesitaba salir de la zona de confort para ganarse su propio lugar dentro del cine francés. “Pero yo, que soy una persona que duda muchísimo, justo ahí no tenía dudas. La puesta en escena era como algo nuevo y atractivo que me daba la libertad de escribir mis personajes. Como actriz, una vive con el sexo y con la edad que tiene; pero al escribir mis personajes podía ser vieja, podía ser joven, podía ser lo que quisiera”, comenta Garcia, quien llegó a Buenos Aires para participar de la novena temporada del ciclo Les Avant-Premières.

Aunque su visita sea en rol de directora, en su híper gestualidad y coqueta preocupación por la estética, aparece una y otra vez la actriz. Su última película, Mal de pierres o Un momento de amor (el título que recibió en la Argentina, aunque Garcia parece no estar demasiado contenta al respecto: “Me hace pensar un poco en una novela, me parece muy sencillo para reflejar la complejidad de la historia”) fue protagonizada por Marion Cotillard y compitió por la Palma de Oro en el último Festival de Cannes.   

¿Cómo surgió la idea de la película Un momento de amor?

Es un libro (Mal di pietre, escrito por la italiana Milena Agus) que leí en un avión de París a Marsella, me lo recomendó un amigo. Apenas llegué a destino, llamé a mi productor para saber si los derechos estaban libres, porque realmente me atrapó. La adaptación del libro me llevó muchísimo tiempo, así que tuve que dejarla de costado por un tiempo. Pero tenía esa obsesión y lo volví a trabajar hasta que me vino esa idea de hacerlo: alejándome, pero sin traicionar al libro.

Dijo que Gabrielle (NdeR: el personaje de Cotillard) era la quintaesencia de todas las mujeres que inventó, ¿por qué?

Es verdad. Creo que todas mis heroínas quieren algo que se les niega y están animadas por ese deseo contrariado, ya sea por otros o por ellas mismas, y yo tengo el tiempo de la película para sacarlas de esas contradicciones. Todas mis heroínas quieren algo, pero sobre todo Gabrielle: tiene esa tristeza, esa melancolía, que tal vez como yo y como mis otros personajes, fueron salvados por ese impulso de vida que tienen. Creo que a todos mis personajes femeninos los hago caminar como en el borde de una montaña, y los mantengo siempre en ese equilibrio: siempre está ese miedo de que caigan y yo las mantengo en el filo. Y Gabrielle tiene esa fuerza de vida, esa búsqueda del deseo, del amor... Ella está buscando un amor que es a la vez sexual y sagrado, que es algo muy propio de las mujeres, creo. 

La película está ambientada en la década del '50, ¿cuáles cree que serían los obstáculos que debería enfrentar Gabrielle hoy?

Creo que hay algo que es eterno, que es el rechazo de la madre, y es lo que explica su falta de amor tan absoluto: está buscando algo que no le dieron. Creo que hoy sigue existiendo el escándalo por el deseo femenino, que no es tan fuerte para los hombres, pero que en las mujeres es algo que incomoda. De ahí la rebeldía de Gabrielle, que abre un combate para el futuro, sin tener una actitud feminista, sin reconocerse como tal, sin saber que lo es. No hay algo feminista en su actitud, pero creo que las primeras feministas no lo sabían tampoco.

¿Y hay un mensaje feminista en el filme?

No en esta película. Lo que sí creo  es que hay una identificación posible tanto de las mujeres como de los hombres con el personaje de Gabrielle: lo extraño de ella es que le da miedo a todo el mundo, salvo a estos dos hombres que conocieron la guerra y la muerte y no se sienten asustados por ella.

Cuando comenzó a dirigir sus películas, en los ´90, ¿experimentó algún prejuicio por venir de la actuación?

Haber sido actriz antes de directora creo que fue la suerte más grande de mi vida, porque los actores saben que sé cómo mirarlos, cómo servirlos de la mejor manera posible en la pantalla. Aunque también fue un riesgo grande  para mi narcisismo, porque pasé de ser mirada a mirar. Y, como nunca entré a ninguna escuela técnica, estaba ese freno por ahí, pero la excelencia del guión que yo buscaba me dio esa legitimidad, y gracias a eso pude trabajar con actores como Catherine Deneuve, Daniel Auteuil, Jean Dujardin y Marion Cotillard.

¿Planea actuar en alguna de sus películas?

Me gustaría probar, hay grandes ejemplos como Orson Welles, Charles Chaplin, Clint Eastwood... Y en Francia, ahora hay un movimiento de actores/cineastas que también protagonizan sus películas. Cuando empecé escribía personajes de mi edad, pero se los daba a actrices contemporáneas: cuando Deneuve recibió el premio a Mejor Actriz en el Festival de Venecia por Place Vendome, me agradecía por haberle dado ese rol que podría haber actuado yo misma. Para mí no es la misma energía: cuando soy actriz, me encierro en mi imaginario y cuando soy cineasta, tengo que abrirme mucho, mirar cada detalle del studio y tener una visión mucho más amplia. Tengo la sensación de que me molestaría a mí misma, pero me tienta.

Lo mejor del cine francés

La novena edición del ciclo Les Avant-Premières se presenta hasta el próximo 12 de abril en Cinemark Palermo. Además de un Un momento de amor, este año  el festival incluye en su programación películas aclamadas como Frantz (François Ozon), Sage femme (Martin Provost), El hijo (Philippe Lioret) y Ouvert la nuit (Edouard Baer). Cuenta, como cada año, con el apoyo de la Embajada de Francia en la Argentina.