Nicolás Cabré: “Que ciertas personas hablen muy mal de mí, me tranquiliza”

Nicolás Cabré: “Que ciertas personas hablen muy mal de mí, me tranquiliza”

Con 27 años de trayectoria como actor, es uno de los referentes de su generación. Al sold out  y los premios de Sugar, el musical de la avenida Corrientes, este año sumó su regreso al prime time con una serie de la TV Pública que hace foco en el inconsciente colectivo de los argentinos forjado desde los años ‘70. Por qué la paternidad fue el antídoto a su fama de enfant terrible.

El reloj marca las 12 AM de un día soleado. Nos anunciamos en la recepción de la TV Pública Argentina y nos aventuramos a recorrer los interminables pasillos del canal hasta llegar al Estudio 2, donde se están grabando las últimas tres escenas de Cuéntame cómo pasó, la serie producida íntegramente por la señal estatal que, en rigor, es una adaptación del programa que lleva 18 temporadas ininterrumpidas en la pantalla chica española. Se abre una puerta gigante y, casi como un relámpago, aparece el protagonista masculino, Nicolás Cabré, caracterizado como Antonio Martínez, su personaje en la ficción que se despedirá a principios de diciembre. “¿Te parece que hagamos la entrevista ahora?”, consulta con gesto amable.

Camino a su camarín, aprovechamos para comprobar por qué el realismo de los decorados y de la ambientación recibió tan excelentes críticas como las actuaciones. La serie cuenta la historia de una familia de clase media que vive en los suburbios de Buenos Aires en la Argentina de los años ‘74 y ‘83: a través de un vasto archivo histórico audiovisual, recupera el pasado con la dosis exacta de nostalgia y ternura, al mismo tiempo que tiende puentes hacia el presente. Ya en su espacio privado, Cabré se acomoda, se pasa una mano por el cabello y se dispone a conversar. Se lo percibe relajado, reflexivo. Así cierra un año especial: porque el musical Sugar, uno de los grandes éxito de la avenida Corrientes donde comparte cartel con Griselda Siciliani y Federico D’Elía, arrasó en los Premios Ace, entregados al cierre de esta edición: ganaron en sus 9 nominaciones, incluida su candidatura en el rubro Actuación masculina en musical.

¿Cómo fue volver a la TV Pública después de Variaciones Walsh, tu anterior programa?

Para mí es una gran alegría volver a este canal, un lugar donde la pasé muy bien en su momento. Disfruto mucho este lugar: se trabaja muy tranquilo. Me convocó Horacio Levin y acepté porque me entusiasmó el proyecto. Si en otro momento me hubieras preguntado si estaba dispuesto a hacer televisión y teatro al mismo tiempo, te hubiese dicho que no. Pero volver a este canal, donde estoy cómodo y donde se piensa solamente en el trabajo, es una oportunidad que no quería dejar pasar.

¿Cómo construiste el personaje? ¿Qué te generó el vestuario de época? ¿Te trajo algún recuerdo de infancia?

Me dejó muchas cosas... De algunas me fui enterando en el proceso de trabajo, pero otras ya las sabía. Todas las experiencias, por lo general, te dejan más conocimiento; y en este caso pude profundizar en el archivo parte de la historia argentina que, quizás, todos conocemos superficialmente. El proyecto, de alguna manera, me exigió meterme en determinados temas, relaciones y reencuentros maravillosos. En cuanto al vestuario, la referencia más directa que tengo es mi abuelo. Eso de usar camisa con una musculosa debajo me trae recuerdos porque así se vestía él.

La era de la madurez

Cabré comenzó su carrera a los 10 años en la tira de ficción Son de Diez, uno de los programas más populares de la tevé en los ‘90. Por entonces vivía su trabajo como un juego. Luego tuvo su primer papel de teatro en Algo en común, junto a Ricardo Darín. En 27 años de carrera, no cesó de integrar la fórmula del éxito del prime time: Gasoleros, Son amores, Por amor amor a vos, Los únicos. E incluso tuvo el privilegio de compartir las tablas con Alfredo Alcón en El regreso: “Fue lo más maravilloso que me pasó en mi carrera. Cuando nos vimos por primera vez, me abrazó y me dijo: ‘¡No sabés lo contento que estoy de empezar a trabajar con vos!’. Alfredo era un maestro, pero jamás se colgó de eso”, valora con admiración. También su CV en la pantalla grande es una prueba elocuente de su condición de referente entre los actores de su generación, con Yepeto, Papá por un día, Atraco entre lo más destacado. En los últimos años, Cabré se posicionó como una de las figuras de la avenida Corrientes: el año pasado, con la comedia El quilombero, que replicó sus récords de convocatoria en Villa Carlos Paz; un suceso que vivió en paralelo con los ensayos de Sugar, el musical producido por la mismísima Susana Giménez, quien la protagonizara hace 30 años.

¿Cómo vivís el éxito descollante de Sugar?

Este fue un año muy movido pero, indudablemente, es uno de los mejores de mi vida, profesionalmente hablando. Tuve la posibilidad de hacer dos cosas completamente diferentes entre sí, y aprendí mucho. Más allá de los resultados bárbaros, disfruto mucho con el elenco en el teatro. Ya estoy más grande, más maduro, y me permito vivir las cosas de otra manera. Tanto en la tele como en el teatro siento que me cuidan, que disfruto y, si bien estoy cansado, corriendo de un lado para otro, saben que necesito mis tiempos: me ayudan para que a Rufina, mi hija, no se le modifique nada de su agenda y pueda hacer todo lo que tiene que hacer y que, además, pueda acompañarla.

Rufina es tu debilidad. ¿Qué compartís con ella en estos momentos de tanta demanda laboral?

Hacemos todo lo que podemos. Y la disfruto mucho. ¡Soy el hombre más feliz del mundo! Ella es lo único que me interesa realmente. Compartimos muchas cosas: natación, juegos, música. Ella también me acompaña: disfruta mucho venir al canal o a los camarines del teatro, pide por favor y dice gracias, es una nena híper sociable y súper feliz. No puedo pedir nada más: ella puso en mí sonrisas que antes no tenía. Mi separación de su mamá (NdE: Eugenia China Suárez) no fue conflictiva: siempre supimos que la prioridad era nuestra hija. En su momento hubo cosas que no funcionaron, pero eso nada tiene que ver con lo que somos, con lo que nos queremos y lo que nos importa: Rufi, sabe que sus padres se quieren y se respetan. Nuestra vida es la nena y lo demás es lo demás.

Durante mucho tiempo, tuviste fama de entrevistado difícil. ¿Te reconciliaste con el lado oscuro de la fama?

Siempre fui muy claro: no soy falso y ya se conoce con qué tipo de periodistas me gusta hablar. Hay columnistas de algunos programas a los que les conviene que les contestes mal y hacen o dicen cosas que saben que me molestan. Pero ya estoy más grande y, de verdad, hay cosas que ahora no me ocupan lugar en la cabeza: no me interesa que piensen que soy amargo o malhumorado. Crecí y entendí que pude haber tomado decisiones equivocadas: podría haber defendido lo que pensaba de otra manera. Por suerte, estoy más tranquilo. Y también creo que ese grupo de periodistas desistió porque ya saben que hay ciertas cosas que no contesto. En su momento era negocio decir las cosas que se decían de mí, aunque eso jamás me modificó. Por mí, ¡pueden decir lo que quieran! Las cosas que no me gustan no me van a gustar nunca. Y que determinado tipo de personas hablen muy mal de mí, me tranquiliza, sinceramente.

¿En serio estás más allá de las críticas?

Sí, porque no tengo nada que ver. Si personas que ni siquiera nombro ni registro hablasen bien de mí me asustaría, porque pensaría que todo lo que me enseñó de la vida mi papá no lo entendí nunca. Sé que no siempre tuve razón, pero también sé que cambié mucho desde entonces.

Hablemos de tu viejo, una figura muy importante para vos...

Con él compartí de todo. Tuve la suerte de tener una familia maravillosa. Mi mamá vive y la disfruto. Empecé a trabajar a los 10 años y no sabía muy bien qué se hacía con la plata que ganaba. Un día, mi papá me dijo: “Vamos a ver un departamento para que compres”. Ahí me di cuenta que todo el dinero que mis padres recibían por mi trabajo, lo venían guardando. Mi papá fue, es y será mi ídolo. Ojalá yo sea un 2 por ciento de lo que fue él conmigo. También aprendí que el trabajo es trabajo: disfruto de lo que hago, pero tengo claro que lo que importa son los afectos, porque lo otro va y viene. Pasa todo muy rápido... Su mayor legado: estar atento para que no estar más pendiente de si cambio el auto de que si mi hija ya cumplió 20 años.

En 27 años de trayectoria, es llamativa la cantidad de éxitos en tevé, teatro y cine que protagonizaste. ¿Tenés olfato para el showbizz?

Trabajo y cobro por eso. No comulgo con los que hablan del amor al arte: en 27 años de carrera, nunca conocí a alguien que trabajara gratis. Ahora, nunca hice nada “por la plata”. Y tengo la suerte de que mi representante siempre se ocupó de hacerme crecer profesionalmente: nunca hicimos algo porque nos convenía más en cuanto a lo económico, sino que elegimos con quién trabajar para aprender. No soy una persona que tenga muchos gastos o pretensiones, no vivo pendiente de la tecnología y no necesito de muchas cosas... Los éxitos me ayudan a tener las cosas que hacen feliz a mi hija, pero no soy un tipo materialista. 

¿Tenés amigos en el medio?

Mis amigos son los de la infancia. Ahí incluyo a mi hermano, con quien nos llevamos un año y 8 meses de diferencia. Obvio que he tenido la posibilidad de conocer grandes personas en mi trabajo, pero amigos son los de siempre.

¿Cómo viene tu agenda laboral 2018?

Terminamos Sugar el 10 de diciembre, pero retomamos en febrero. Estoy pensando en descansar, irme de vacaciones, estar tranquilo... No soy de esas personas que ya están pensando qué hacer el año próximo. En mi caso, prefiero ir viendo. Comparado con Rufina, nada me mueve demasiado la aguja. Es que dentro de un año ella empezará la doble escolaridad, así que me queda poco tiempo para seguir haciendo la siesta juntos. No quiero que, en un abrir y cerrar de ojos, ella tenga 15 y no la haya disfrutado.

Comentarios7
charlyborja2 Borja
charlyborja2 Borja 01/12/2017 05:57:36

Uno de los muchos actores a los que no se les entiende nada lo que hablan, con micrófono incluido, nefasto.

Alberto Luis Pailhe
Alberto Luis Pailhe 29/11/2017 03:45:25
fernando gonzalez
fernando gonzalez 24/11/2017 04:29:57

Quien es??

Pedro Iacobucci
Pedro Iacobucci 24/11/2017 08:35:33

Una actor que se llama Cabré cuyo único papel es hacer de él mismo.

Pata Sucia
Pata Sucia 24/11/2017 03:26:44

27 años de trayectoria pffff este muerto q se cree gran actor...

CesarLti
CesarLti 24/11/2017 01:21:18

Jajaja que bajo esta cayendo Cabré ya solo le falta decir "tu envidia me fortalece"

Pedro Iacobucci
Pedro Iacobucci 24/11/2017 12:56:28

Más somos quienes ni siquiera hablamos de vos...

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