MIÉRCOLES 12/12/2018
Mercedes Morán:

Mercedes Morán: "No soy optimista respecto de tener en la Argentina una justicia verdadera"

La actriz cree que el accionar de los jueces hoy es "funcional al Gobierno" y da su particular visión sobre las causas por corrupción que pesan sobre el kirchnerismo:  "Me aleja tanto de una gestión el robo de un bolso con dinero como la evasión de impuestos". 

No hay detrás suyo una construcción artística, una alfombra roja que la depositara en los escenarios teatrales ni en los estudios de grabación, sino una verdadera historia humana y de época que durante su infancia en un pueblo llamado Concarán, en la provincia de San Luis, departamento vecino a la localidad turística de Merlo, fue alimentando con la frescura del agua de río y el aroma a mandarinas. Sus padres le inculcaron valores de la vida y que aún hoy -no sin romper con algunos y mostrar su rebeldía- la sostienen como una de las mejores actrices del espectáculo argentino.

"Siento que el amor siempre está ahí para rescatarnos, y no hay que tenerle miedo a empezar de nuevo", dice Mercedes Morán, cuando su película junto a Ricardo Darín, El amor menos pensado, dirigida por el debutante Juan Vera, sigue funcionando muy bien en la cartelera, lo mismo que El Ángel, de Luis Ortega, sobre la vida de Carlos Robledo Puch. A ellas dos se le suma ahora Familia sumergida, de María Alché, y una cuarta Sueño Florianópolis, de Ana Katz, que abrirá el Festival de Mar del Plata de este año y viene sumando premios internacionales. Y un proyecto que estudia y ya le ilumina el sueño del año próximo, como si aún le faltara algo más: ser Doña Tota, la mamá nada menos que de Diego Maradona en sus primeros años, en una serie de la plataforma Amazon Prime y que será producida internacionalmente por BTF Media.

Se siente bendecida por tener trabajo en un momento en que el desempleo afecta a parte de los argentinos y admite que "la mirada social es incondicional a mi ser y la llevo conmigo desde que nací", mientras los recuerdos de su pago chico la remontan al día de su nacimiento.

¿Naciste el día que llegó la Revolución Libertadora?
Sí, cuando se produjeron los bombardeos en Plaza de Mayo, mi padre que era diputado provincial por el peronismo, quedó detenido. El mismo día que yo nací, con la diferencia que ese impacto puede tener en una provincia del interior y en una familia como la mía. Mi madre, que hoy la tengo con sus 96 años, era una maestra rural que cuando vinimos a Buenos Aires se hizo maestra hospitalaria, así que de conversaciones políticas en casa, y de vocación solidaria, me alimenté desde chiquita. Pero con una formación que venía de una madre católica y de la que me venía rebelando desde muy jovencita, y de una mesa familiar donde mi padre marcaba la autoridad con sus silencios.     

¿Cómo se construye un personaje? ¿Seguís un método?
A mí me gusta que los personajes en los que me toca actuar sean opuestos, completamente distintos uno de otro, y después no tengo un método en particular, me dejo llevar por la construcción que hace el director. Y para eso se necesita mucha confianza, empatía y es una cuestión de fe también. Cuando son directores que están haciendo su ópera prima intento acercarme más a ellos para que se animen a corregirte, a verte como un instrumento más para contar su historia. Tampoco elijo los papeles por mi posicionamiento político o social, no es por ahí la cosa, y me siento muy a gusto con los directores jóvenes, que tienen muchas veces un punto de vista muy distinto al mío para recrear determinadas escenas. 

¿Hay una industria del cine argentino?
Somos un sector pequeño de la producción que compite con películas que vienen de una gran industria como la norteamericana y que monopoliza la distribución. Tenemos excelentes directores jóvenes que van saliendo, pero el cine nacional necesita de los créditos del Instituto del Cine que, recordemos, es un ente autárquico y recibe por impuestos el 10% del valor de una entrada. El cine se alimenta del cine para que algo del dinero de lo recaudado vuelva a los realizadores. Además, como el cine nuestro es muy reconocido en los festivales internacionales, puede dar la imagen de una industria floreciente, pero no es tan así, a los directores jóvenes después de su primera ópera prima les cuesta lograr la financiación de una próxima película y pasan mucho tiempo sin poder filmar.

Comentabas de los silencios de tu papá. ¿Por qué nos volvimos menos tolerantes como sociedad?
Se habla bastante de respetar las diferencias, pero muchas veces se termina convirtiendo en un cliché mentiroso, porque ¿qué significa eso? ¿Cómo es respetar al otro si el que uno tiene en frente se expresa de manera misógina, racista o fascista? Yo entendí el respeto por el otro cuando mi papá, siendo yo una niña, me llevaba con él a recorrer la casa de los vecinos y se ocupaba de sus problemas, y al ser ya una adolescente, respetó mis decisiones. Me hizo entender, no desde el discurso sino desde la actitud y los gestos, lo importante que es para la otra persona sentirse respetada. Y me parece que hoy, esto que digo se predica mucho y se ejercita muy poco, sobre todo desde el campo político.

¿Te sentís cómoda cuando se apunta a los artistas de estar de un lado u otro de la grieta?
Como ciudadana, no me gustan las etiquetas, no me manifiesto partidariamente porque quiero sentirme libre, pero no tengo ningún problema en decir que siempre me voy a sentir más cerca de un gobierno con un proyecto político, económico y social inclusivo, y que invierta más en cultura. Si hablamos de corrupción, me aleja tanto de una gestión el robo de un bolso con dinero como la evasión de impuestos. Ojalá algunas cosas mejoren, pero cuando los hechos se revelan con una justicia que resulta funcional a un Gobierno, sentís que el huevo de la serpiente sigue estando ahí, en la acumulación y concentración del poder que no me dejan ser más optimista respecto a una justicia verdadera.

El amor menos pensado, la última película de Mercdes Morán que protagoniza junto a Ricardo Darín.

El amor después del amor

¿Qué significa el amor para la mujer de hoy? Para Mercedes Morán. la película El Amor menos pensado de alguna manera desacraliza y saca del lugar de fracaso a una separación amorosa. "Por supuesto que yo criada -señala- por una madre supercatólica y convencida de que un amor es para toda la vida, lo fui reflexionando con el tiempo y junto a mis deseos, pero separarse o alejarse por un tiempo no hay que verlo como una pérdida irreparable. Y creo que este movimiento que incluye fundamentalmente a las mujeres jóvenes en la igualdad de géneros, trae consigo una mirada distinta sobre el amor", reflexiona la actriz.