Macri: lo que dijo, lo que evitó y lo que no pudo ocultar

Macri: lo que dijo, lo que evitó y lo que no pudo ocultar

Fallidos graves, deslices gestuales y señales de estrés extremo. Un especialista en comunicación no verbal analiza el discurso presidencial en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional

En la antesala de la campaña electoral, el presidente Mauricio Macri inauguró el 137° período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Frente a propios y ajenos, entre aplausos e insultos, Macri se apegó a su discurso –que se extendió por casi una hora– y dejó poco espacio para la espontaneidad.

“Es la característica de alguien que se ha estudiado un texto prácticamente de memoria. Creo que esta vez habrá tenido el discurso preparado con bastante antelación y lo ensayó muchísimas veces”, explica Sergio Rulicki (doctor en Comunicación Social y licenciado en Antropología). Y agrega: “Se mantuvo en control salvo en un par de oportunidades, lo cual vuelve a referir a un discurso muy preparado, muy ensayado”. De hecho, según el especialista había tan poco lugar para la improvisación que hasta los enojos del Presidente parecerían impostados. “El único desliz gestual que le encontré es cuando habla de las energías renovables: tuvo una micro sonrisa unilateral de orgullo narcisista”, analiza.

A diferencia de otras ocasiones, especialmente sus apariciones en las redes sociales, donde el Presidente optó por construir una imagen de (cuidada) espontaneidad, esta vez la mejor forma de detectar al Macri fuera de guión no sería a través de sus gestos sino de sus palabras. “Creo que el mejor indicador para detectar los momentos de mayor estrés, de su nerviosisimo, de su 'incomodidad', son aquellos en los que produjo furcios, algunos graves”. En este sentido, Rulicki profundiza: “Macri tiene problemas foniátricos muy importantes que había podido corregir en gran medida, pero que –y esto es producto del estrés– han vuelto a surgir con una enorme fuerza en este discurso. Si nos tomáramos el trabajo de hacer un conteo de todas las veces que se comió sílabas enteras o que pronuncia un fonema por otro (dislalia), es enorme. Probablemente no haya habido ningún discurso de Macri en el cual haya cometido tantos errores de dicción, y que se fueron incrementando a lo largo de su discurso”.

Probablemente  una de las equivocaciones más polémicas en el discurso presidencial haya sido cuando expresó: "Ahora con el apoyo del narcotráfico, del Ejército, fortalecemos la lucha contra el narcotráfico". De hecho, Rulicki la define como un acto fallido, algo más que un furcio, y explica que “son señales de un extremo estrés, o sea de niveles de nerviosismo extremos, sobretodo porque decís exactamente lo contrario de lo que querés decir y eso sólo ocurre cuando está absolutamente superado por la situación y te sentís vencido”.

“Me dio la impresión de que Macri se mostró –ya que habló tanto de Internet– como un avatar. Dio una imagen a nivel no verbal como si fuera una representación de sí mismo en un mundo virtual. Como que detrás de eso no había nada, era una puesta en escena absolutamente detallada como si alguien hubiera diseñado una animación por computadora, donde la mayor parte de lo que una persona piensa o siente realmente queda fuera de esa representación”, reflexiona Rulicki.

Y cierra: “Macri, y el PRO en general, confunden campaña con gestión. Pero no son lo mismo, porque para hacer campaña vos no necesitás nada real, es la esperanza, es lo que terminó vendiendo al final del discurso con una actitud de arenga futbolística”.

 

El Congreso, entre aplausos sarcásticos y gestos de incomodidad:

  • Marcos Peña: “Tenía una expresión facial congelada, lo cual es indicio de un extremo autocontrol”.
  • Elisa Carrió: “El desafío entrando al recinto, parada y moviéndose después de que comenzará a hablar Macri, ella marcó que no estaba sentada ahí como un acólito. Si bien después aplaudió de pie cuando se menciona la cuestión de extinción de dominio, esa entrada tardía es también algo para tener en cuenta como un síntoma de lo que pasa al interior de Cambiemos”.
  • Emilio Monzó: “Mostró signo claros de incomodidad. Realizaba un acto de nerviosismo que se llama 'fidgetting' y consiste en realizar movimientos nerviosos con las manos, frotándose los nudillos o los dedos entre sí, por ejemplo. Y la cámara muchas veces lo enfocó mirando hacia abajo, lo cual es una señal de desconexión o incluso de vergüenza”.
  • Gabriela Michetti: “Fue la 'maestra ciruela' del evento, llamando al orden, incluso superponiéndose sobre la voz de Macri”.
  • Gerardo Morales: “Tenía mala cara y brazos cruzados, o sea, un representante de la UCR que claramente mostraba un lenguaje corporal de confrontación. Eso también puede ser un diagnóstico del estado de las relaciones entre el PRO y la UCR. Los analistas políticos lo han mencionado, pero hay indicios corporales de que ese conflicto es muy fuerte”.
  • Oposición: “Fue un momento interesante cuando la oposición aplaude de pie como acto sarcástico. Cuando no podés, por el contexto, manifestar tu desacuerdo u oposición a la figura de poder de una manera franca, el recurso que te queda es exagerar los gestos de obsecuencia y de respeto. A nivel comunicacional se logra más que haciendo una crítica directa o insultando. Para mí fue lo más inteligente que hizo la oposición”.

Comentarios2

Poco técnico el experto. Parece camporista. Estas hablando de un tipo que no es hábil para hablar. Va a cometer errores. De ahí a que se intérprete que tenia un estrés inmanejable me parece demasiado. Fue una sesión caliente. Pero no se fue por la borda.

Alvaro Figueroa
Alvaro Figueroa 01/03/2019 06:49:33

Los radicales deber�an alegrarse de la situaci�n actual. Si no fuera por el Pro que los rescat� del descenso hoy estar�an en el Museo Hist�rico Nacional.