"Las sociedades occidentales son falócratas. Y muchas mujeres son misóginas"

La filósofa francesa Séverine Auffret publicó 'Historia del feminismo'. Dice que la mayoría de las mujeres con poder político odian y desprecian a sus competidoras.

Ocurrió en 1968, un año que quedó grabado en la memoria de los estudiantes universitarios que tiñeron de rebeldía la capital gala aquel Mayo Francés. La entonces joven escritora Séverine Auffret arañaba los 26 años y ya se lucía como profesora de Filosofía.

Un día, apareció aquella pregunta fulgurante que abrió la caja de Pandora: “Madame, ¿por qué los filósofos de los que nos habla (Sócrates, Platón, Spinoza, Kant, Hegel o Marx) son todos hombres?”, le espetó una de sus alumnas. Y, a partir de ahí, su vida dio un giro de 180 grados. “Me llamó tanto la atención que me puse a buscar las raras figuras de mujeres filósofas. ¡Y encontré! En primer lugar, en el increíble personaje del dramaturgo Eurípides: Melanipe, la filósofa”, comenta en el marco de una entrevista exclusiva con Clase Ejecutiva.

Auffret se dedicó durante años a la enseñanza e investigación. Y, gracias a la Universidad Popular de Caen, fundada en 2002 por su coterráneo y también filósofo francés Michel Onfray, explayó sus escritos sobre este tema, que este año sintetizó a través del libro 'Historia del feminismo. De la Antigüedad a nuestros días' (Editorial El Ateneo). Allí, la autora rastrea el desarrollo de diferentes ideas feministas desde el antiguo Egipto, pasando por la América precolombina hasta las manifestaciones más actuales, haciendo hincapié en figuras que van desde las amazonas a las escritoras Virginia Woolf y Simone de Beauvoir.

A lo largo de su vida personal y laboral, ¿fue cambiando su postura acerca del feminismo o de la forma de concebirlo?  

Hasta 1968-1970, me creía feminista en el sentido de Simone de Beauvoir, como todo el mundo, bajo la fórmula “la mujer es un hombre como los demás”. La docencia, mi propia experiencia de la maternidad (dos hijas) y mi estadía de tres años en el Líbano, cuando comenzaba la guerra civil (N. de la R.: el conflicto se extendió entre 1975 y 1990), trastocaron este esquema simplista y reductor. Vi en el Líbano a una mujer, madre de un varón, llorar durante toda una semana porque había tenido “la desgracia” de dar a luz luego a una hija; vi, asimismo, la suerte de las pequeñas 'criaditas para toda tarea' de 8 a 12 años, tratadas como esclavas -sexuales también- en el seno de familias burguesas, cristianas o musulmanas.

 

 

 

Día de la madre: Luciana Mantero vs. Brenda Austin

En los últimos años -especialmente con el nacimiento del colectivo #Niunamenos-, las mujeres han conquistado un espacio cada vez más amplio dentro de la arena social y política. Medidas como las Leyes de Paridad de Género, de Protección Integral, de Reproducción Médicamente Asistida, Brisa o el proyecto de ley de Equidad Salarial y la sesión histórica sobre la despenalización del aborto, son síntomas de los nuevos paradigmas.

 

 

¿Cómo define hoy al feminismo?

Propongo mi propia definición: considerar a las mujeres como seres humanos íntegros, que disponen libremente de su cuerpo y espíritu, y participan de pleno derecho en todos los ámbitos de la cultura humana. Para ello, es fundamental llevar a las acciones y las obras tales ideas.

¿Cómo se enmarca el diferencialismo? ¿Es otra corriente?

Hay, efectivamente, varias corrientes del feminismo. Me ubico como diferencialista, sin eludir las especificidades femeninas como el ciclo maternal: menstruaciones, pubertad precoz, embarazo y alumbramiento, lactancia, menopausia, etcétera. El universalismo, por el contrario, pretende alinear a toda la humanidad sobre un solo modelo: el varón, que sería el ideal de todas y todos. El diferencialismo admite sexualidades variadas: homosexualidad, lesbianismo, bisexualidad, transgénero. 

¿Existen diferencias entre la misoginia y la falocracia? ¿Cuál de estas dos está más presente en las sociedades occidentales?

Aunque ambas suelen estar ligadas, conceptualmente son diferentes. La misoginia es el odio, el desprecio, e incluso el miedo a las mujeres. Muchas mujeres también son misóginas. La falocracia es un sistema de poder dominado por los varones en tanto tales. El filósofo Platón, por ejemplo, no era misógino, pero era falócrata. Todas las sociedades occidentales, y más allá también en su mayoría, aún son falócratas. La misoginia disminuye parcialmente, aquí o allá, pero no en forma constante. Hay numerosas regresiones posibles, y actuales.

¿Cómo se explica la misoginia ejercida por mujeres? 

La respuesta no es fácil. Hablaríamos en el sentido freudiano, psicoanalítico, de una introyección en la psique del odio a sí misma y de una sumisión consentida al principio dominante. Creo que Simone de Beauvoir ejerció un pensamiento misógino: horror hacia todos los atributos femeninos de maternidad, la regla, el embarazo, el alumbramiento. En política se da de otro modo. La mayoría de las reinas, princesas, regentas, presidentas ejercieron (y ejercen) -mediante una forma de celos- un odio y un desprecio hacia sus competidoras. La psicoanalista amiga de Freud, Marie Bonaparte, eligió ella misma la escisión genital para acceder -según creía- a la dignidad de un analista.

¿Quiénes son las grandes feministas olvidadas por la Historia? ¿Por qué cree que no se las reconoce como corresponde?

Grandes feministas fueron efectivamente olvidadas por la Historia, desde sus comienzos. Como las que denominé 'hijas de Safo', empezando por la propia Safo, poeta cuya inmensa obra fue casi enteramente destruida, reducida a fragmentos. Ella proporciona el modelo que responde a la pregunta: docente, lesbiana y bisexual, Safo no entraba en los modelos falócratas y misóginos de su época. Lo mismo Aspasia, la excortesana con quien se casó Pericles; Hiparquia, la Cínica; Hipatia, la matemática. Y más tarde: Marie de Gournay, la filósofa Gabrielle Suchon (1632-1703), a quien reedité; Marie Woolestonecraft y Virginia Woolf, en muchos aspectos. Muchas de estas mujeres fueron aplastadas por los nuevos ídolos, más conformes a las ideologías dominantes. Apuesto a que un número considerable de otras mujeres feministas no consiguieron siquiera la dignidad del nombre y el recuerdo.

¿Qué observación hace acerca de la movida por el lenguaje inclusivo? El inglés, quizá, es más neutral. No así el español ni el francés. ¿Vale la pena reclamar por un lenguaje más neutral como una de las banderas de la igualdad de género?

Por mi parte, no veo realmente el interés de este 'lenguaje inclusivo' que entorpece nuestras lenguas. La neutralidad del inglés tal vez sea algo bueno. La lengua española me parece que respeta mejor que la francesa las diferencias de género. En español se puede decir “una filósofa, una doctora”, etcétera. La lengua francesa, que fue 'academizada' en tiempos del rey Luis XIV, casi no lo permite...

 

 

 

¿Cómo construir una macroeconomía feminista?

El 27, 28 y 29 de junio se llevó a cabo en Escocia el congreso anual número 28 de la Asociación Internacional de Economía Feminista (IAFFE). Con el foco puesto en el cruce de los distintos tipos de desigualdad, académicos, académicas y activistas de todo el mundo debatieron cómo pensar una agenda macroeconómica feminista que pueda llevar adelante las políticas que desde hace décadas se reclaman.

 

 

Y, en esta línea, ¿cómo ve la escritura inclusiva? ¿Usted la utiliza?

Por mi parte, no uso la 'escritura inclusiva', como se puede ver en mi libro. No tuve que hacerlo sino una o dos veces, cuando lo imponía el contexto explicativo. Supongo que esta diferenciación de géneros se hará sola en las lenguas a lo largo del tiempo. Un ejemplo: desde hace 40 años en Francia nos animamos a decir 'una abogada'.

En su libro, destaca el compromiso progresivo de las mujeres de la Argentina y México, a partir de movilizaciones con la consigna Ni Una Menos. ¿Tuvo la oportunidad de conocer de primera mano la situación del feminismo en estos países?

Tuve la alegría de recorrer América latina, en breves estadías: México, Cuba, Brasil y finalmente la Argentina y Uruguay hace cuatro años. Adoré en estos países la belleza de los paisajes, la vitalidad, la cultura múltiple, musical, arquitectónica y pictórica, incluyendo numerosos elementos de la realidad precolombina. Vi países en pleno movimiento de transformación, de esperanza. A menudo la condición de las mujeres se ve aplastada por el machismo dominante. Pero las mujeres resisten y luchan. ¡Bravo!

¿Qué lectura hace acerca del desarrollo del feminismo en América latina, sobre todo, en la Argentina?

Admiro el desarrollo actual del feminismo en América latina, especialmente en la Argentina. Nueva energía conquistada en materia económica (derecho al trabajo) y política (derecho al poder). Pero se perfila una tendencia intolerable: la agresión y el desprecio de las mujeres en tanto mujeres, hasta llegar a los femicidios.

 

Académicas proponen una salida feminista a la crisis económica

Las sucesivas corridas cambiarias de 2018 dejaron como saldo una profunda crisis económica. Un repaso rápido por los indicadores muestran 12 meses continuos de caída de la actividad, aumento del desempleo y la pobreza, caída del poder adquisitivo y también inflación récord desde 1992.

En la Argentina el año pasado se discutió de forma parlamentaria una ley que permitiera legalizar el aborto, pero aún la interrupción voluntaria del embarazo está penada en el país. ¿Qué opinión le merece este tema? ¿Y qué cuestiones cree que quedan fuera del debate?


Desde 1968 en Francia luché junto al MLF por el derecho no solamente a la anticoncepción (femenina o masculina) sino también al aborto, libre y cubierto por la Seguridad Social. Señalemos en principio que muchos abortos son consecuencia de violaciones y violencias, incluso en el seno de parejas legítimas. Es patente -y triste- que pocos hombres utilizan medios de protección contra nacimientos humanos que no pueden ser objeto del merecido recibimiento: alimento, salud, amor, instrucción. En la Argentina, como en los Estados Unidos y numerosas regiones en el mundo, dominan ideologías religiosas, catolicismo fundamentalista, evangelismo o islamismo, que se oponen a la liberación de las mujeres, reducidas al papel de instrumentos al servicio de la reproducción. Cabe notar que estas intervenciones reaccionarias afectan el equilibrio de nuestro planeta, puesto en peligro por el número exponencial de seres humanos. Crezcamos y multipliquémonos… pero dentro de límites razonables, libres y libertarios para cada una y cada uno, liberando a la sexualidad de sus terribles “castigos”. ¡Por el amor y la amistad, y por un erotismo solar!

 

 

 

No Pausa: un grupo de mujeres busca derribar el último tabú femenino

Cuando Miriam de Paoli, de 49 años, sintió los primeros síntomas de la menopausia, no sabía de qué se trataba. Si bien es periodista y había investigado sobre el tema no había encontrado información clara y confiable. Su médico, por otra lado, le había dado más preguntas que respuestas.

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