Las carencias de los argentinos, según Facundo Manes: miopía de futuro, falta de inteligencia emocional y cooperación

Las carencias de los argentinos, según Facundo Manes: miopía de futuro, falta de inteligencia emocional y cooperación

En el marco de un año electoral que definirá en octubre el futuro político y económico del país, el reconocido neurólogo y neurocientífico sostiene que “dejar de lado las diferencias para acordar un proyecto de país a largo plazo más equitativo y justo”.

El reconocido neurólogo y neurocientífico Facundo Manes sostiene que los argentinos padecemos de “miopía de futuro” y carecemos de cooperación, debilidades que nos convierten una sociedad cortoplacista, y que por esa falta de previsión tendemos a repetir los errores una y otra vez. “Nos hace falta unirnos y dejar de lado las diferencias para acordar un proyecto de país a largo plazo más equitativo y justo”, considera.

En el marco de un año electoral que definirá en octubre el futuro de la Argentina, el científico (quien decidió declinar una candidatura política en los comicios de este año), sostiene, además, que la falta de inteligencia emocional que impide tener empatía con el otro impacta negativamente en nuestra sociedad”. En esa línea, señala que “cuando existen acciones que reniegan de las conductas solidarias, el sistema se daña”.

En su reciente libro titulado ‘Decir presente, hacer futuro’ (Planeta), Manes plantea “la revolución del conocimiento como motor del proyecto argentino”. En ese marco, el neurólogo, en diálogo con Clase Ejecutiva, detalló que en su reciente trabajo se plantea la comparación con el trastorno neurológico “miopía de futuro”, producto de un daño en el lóbulo frontal, esa parte del cerebro que, justamente, permite planificar y pensar en el mañana.

Según explica, “las personas con esta condición privilegian las recompensas inmediatas. En este sentido, los argentinos tomamos decisiones que son benéficas en el corto plazo, pero que tienen un costo y un impacto negativo posteriores”.

“Ahora, por suerte, reconocer el problema nos lleva a intentar y poder solucionarlo. Por eso, considero que, hoy más que nunca, es hora de acordar un plan a futuro, de pensar a largo plazo. Los argentinos debemos apostar al bienestar general, al desarrollo humano, a un crecimiento sostenible. En este contexto, la educación y el conocimiento tienen que ser una prioridad. Nuestra sociedad necesita un propósito común y yo creo que es el de acabar con las desigualdades y desarrollarnos de una vez por todas”, plantea Manes.

“Nos hace falta unirnos y dejar de lado las diferencias para acordar un proyecto de país a largo plazo más equitativo y justo. La confrontación constante no mejora la vida de las personas. Por el contrario, puede empeorarla. Por supuesto que no tenemos que pensar todos de la misma forma. No se trata de eso. Son las diferencias las que nos enriquecen”, amplía.

En ese marco, indica que “nuestro desafío es dialogar entre todos para ponernos de acuerdo en las bases de nuestro desarrollo y emprender el camino hacia una misma dirección. Para eso, es necesario invertir estratégicamente en ciencia, tecnología e innovación; además debemos construir puentes sólidos entre conocimiento y producción. Necesitamos sostener un sistema científico fuerte que logre dar respuestas a problemáticas urgentes y focalizar en áreas estratégicas según un plan de desarrollo nacional. En este país, a lo largo de los años hemos probado todo, excepto el crecimiento a partir de la inversión en ciencia y tecnología. ¡No probamos el camino de los países que sí se desarrollaron!”.

Al ser consultado sobre qué herramientas sumaría el lector a su vida tras leer su reciente libro, detalla: “’Decir presente, hacer futuro’ es una invitación a pensarnos, a pensar cómo podemos construir una comunidad, una nación más igualitaria. Pienso que, hoy más que nunca, es hora de asumir el presente que nos toca y tomar las decisiones pertinentes para planificar un país a largo plazo. El libro plantea la necesidad de encontrar un sueño colectivo, un proyecto común que permita sentar las bases para crecer y desarrollarnos. En esa línea, reflexionamos sobre los factores que llevan al desarrollo humano y planteamos la importancia de la inversión en ciencia y educación, tecnología y producción. Todo esto es fundamental para llegar a ser el país que los argentinos queremos y soñamos”.

Manes, quien oficiará el 14 de septiembre de presentador en el seminario que dará en la Argentina el reconocido psicólogo y escritor estadounidense que popularizó la terminología ‘Inteligencia Emocional’, Daniel Goleman, reflexiona sobre "cuánto podríamos progresar como sociedad si supiéramos aprender a lidiar con nuestras emociones, que muchas veces nos llevan a tomar decisiones erróneas".

“Cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos de una de las claves para la vida en comunidad. Nos referimos a la habilidad de las personas para reconocer, comprender y manejar sus emociones, como así también a la capacidad de reconocer, comprender e influenciar las emociones de los demás”, detalla.

Para explicarlo, Manes considera interesante recordar un experimento que se llevó a cabo durante sus épocas de estudiante en Cambridge. "Se estudió a dos matemáticos que habían ganado el equivalente a lo que sería el Nobel de matemáticas. Entonces, les mostraban fotos de miradas con expresiones de sorpresa, enojo, entre otras, y ellos tenían que reconocer la emoción que estaba retratada. Sorpresivamente, ambos fallaron. Es decir, tenían una inteligencia analítica impresionante pero una inteligencia emocional más baja. Ahora bien, ellos no ejercían roles de liderazgo, no tenían que realizar tareas como las del rector de esa universidad: juntar fondos, manejar las personalidades de sus miembros…De lo contrario, habrían llevado a la quiebra a la universidad. Para afianzar la relación con los otros es fundamental tener empatía, y aquí, la inteligencia emocional cobra particular importancia”, relató.

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La inteligencia emocional es una de las habilidades indispensables en el mundo relacional de las personas, ya que permite conectar mejor con quienes somos y convivir eficazmente con el entorno en todo tipo de situaciones.

En ese contexto, explica que “esto es porque los seres humanos somos básicamente seres sociales y, como tales, necesitamos de lazos sólidos, necesitamos interacción con los demás. Todo esto es fundamental para construir una comunidad. Siempre planteo que los integrantes de una comunidad, cualquiera sea, tenemos que pensarnos como los miembros de una familia, y así comprometernos con el bienestar de todos. Por el contrario, la falta de inteligencia emocional y de cooperación impacta negativamente sobre toda la sociedad. Por ende, cuando existen acciones que reniegan de las conductas solidarias, el sistema se daña”.