MIÉRCOLES 18/09/2019
La historia de Macarena Sánchez Jeanny, la primera futbolista profesional argentina

La historia de Macarena Sánchez Jeanny, la primera futbolista profesional argentina

Fue fichada por San Lorenzo. Por vía judicial, logró que su ex equipo regularizara su situación laboral. Y que la AFA creara la liga profesional femenina. 

Empezó como a los 5 ó 6 años, sólo por diversión. Jugar con la pelota le resultaba más atractivo que las Barbies o la cocinita. En su Santa Fe natal, no había escuelitas ni juveniles: su cancha era la plaza del barrio; su equipo, sus amigos y vecinos. Ante la imposibilidad de tener un espacio, pasó por otros deportes, como el hockey y el tenis. “Pero siempre volvía al fútbol”, relata Macarena Sánchez Jeanney, la primera jugadora de fútbol profesional del país que el pasado martes 18 de junio fue homenajeada en la Legislatura porteña por su lucha por la igualdad de género en el fútbol.

A los 15 años recién ingresó a un club, la UNL (Universidad Nacional del Litoral).  Después pasó por Colón, donde estuvo un par de meses, luego en Logia y en 2012, decidió dar el salto y venirse a Buenos Aires. “Terminé el colegio y estudié un año de Educación Física. Siempre leía que en Boca hacían pruebas –no había información por ningún lado sobre fútbol femenino, el único que informaba más o menos era una página de Boca que no era oficial– y pasaba cada año y yo siempre me moría por ir, pero nunca la encaraba a mi mamá y le decía. Hasta que un año le dije que me quería ir a probar y al final terminé en UAI Urquiza en vez de Boca, porque con mi equipo de Santa Fe fuimos a jugar un amistoso con UAI y el técnico me dijo que me quería probar una semana”, cuenta Macarena sentada en la cafetería del Club San Lorenzo, en el que ahora juega de forma profesional.

En UAI Urquiza ganó cuatro campeonatos y una medalla de bronce en la Copa Libertadores Femenina de 2015. En paralelo, crecía la militancia y las protestas visibles en las que se pedía por la profesionalización del fútbol femenino, una deuda que en el caso de los hombres fue saldada hace 100 años.

Si bien el fútbol femenino fue oficializado en Argentina en 1991 –año en el que nació Macarena-, en 2017, la Selección de Fútbol Femenino realizó un paro ya que no contaba con camisetas, ni cancha donde entrenar, ni viáticos para ir a jugar.

Incluso, las jugadoras habían tenido que dormir en el colectivo que las llevó luego de un partido contra Uruguay. Ya en 1971, la selección Argentina había viajado a un Mundial no oficial en México sin botines.

Inmersa en esa lucha, lejos estaba Macarena de saber que se convertiría en la cara de visible de la profesionalización que finalmente llegaría que el 13 de marzo de 2019,  cuando el presidente de AFA, Claudio 'Chiqui' Tapia, firmó con Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) un acuerdo que consiste en la suscripción de 8 contratos a jugadoras en cada uno de los 16 clubes que componen la Liga de Primera División. 

En una entrevista que le realizaron en diciembre de 2018 por el portal Juventud Informada sobre el amateurismo y la profesionalización, Macarena respondía con seguridad: “Todas quieren que se profesionalice, no tienen dudas. Pero lamentablemente no va a poder ser: yo sé que me voy a retirar y no lo voy a vivir”. ¿Qué fue lo que cambió en tres meses? El 5 de enero de 2019, Macarena Sánchez Jeanney fue desvinculada de UAI Urquiza a mitad del Torneo de Primera División 2018-2019, lo que la dejaba sin jugar y sin la posibilidad de sumarse a otro club. La jugadora decidió intimar a UAI Urquiza, pidiendo que se regularice su situación laboral y a la AFA, pidiendo la profesionalización del fútbol femenino en Argentina.

La repercusión fue inmediata a nivel nacional e internacional. Diarios como The Guardian, The New York Times y la BBC se hicieron eco del conflicto: en la tierra de Messi, en el país del fanatismo futbolero, las mujeres no podían jugar. Y esta vez, el reclamo no cayó en el vacío.

Hace 6 meses, en una entrevista, asegurabas que no ibas a llegar a vivir la profesionalización del fútbol femenino. ¿Qué sentís ahora que finalmente ocurrió?

La verdad es que después de hacer la denuncia, seguía sintiendo que no lo iba a vivir. Me cuesta caer en todo lo que logramos. Es como que todavía no tomo dimensión de las cosas, por más de que vengan mil personas y me lo digan o chicas que me lloren en la cara y estén súper emocionadas. La verdad es que no tomo dimensión y sé que me va a costar pero a medida que pase el tiempo lo voy a poder ver. El momento en el que firmé en San Lorenzo fue algo único. Porque no es por lo que luché hace 4 ó 5 meses, sino que es por lo que peleo desde los 5 años.

¿Por qué lo que sucedió con UAI Urquiza fue un punto de inflexión? 

Había llegado a un nivel en el que no te digo que odiaba el fútbol pero la verdad es que lo sufría bastante. Era sufrir todos los entrenamientos, no por el deporte en sí sino por todo lo que rodeaba al fútbol femenino, lo que rodea aún. Fue la gota que rebasó el vaso: era la injusticia que me faltaba como para terminar de cerrar una etapa. 

Lo de la intimación fue lo que realmente más me costó: tomar el riesgo, saber que tal vez no iba a volver a jugar. Pasé en un día de pensar 'me echaron, no quiero jugar más' a 'bueno, hago la intimación y es beneficioso para todo el colectivo y sé que va a estar bueno' y al mismo tiempo querer seguir jugando. Fue una mezcla de sensaciones: no terminé de hacer el duelo de que me echaron después de 7 años en el club. Me llevó un día tomar la decisión de seguir jugando y de iniciar acciones legales.

¿Lo de la vía judicial cómo se te ocurrió?

Muchísimas chicas sufren todo el tiempo este desamparo, y el no tener absolutamente nadie que nos defienda. Obviamente yo tenía una idea pero no sabía cómo llevarlo a la práctica porque no tengo conocimientos al respecto, pero mi hermana que es abogada me dio una mano y terminamos haciendo una intimación que ahora se transformó en un juicio. 

¿Cuál fue la reacción de tus colegas?

Cuando me despedí, no les conté lo que iba a hacer porque no quería generar ningún problema para nadie, y quería que se enterara todo el mundo en el momento en que yo sacara el comunicado. Me parecía lo mejor. Soy muy amiga de todas y no quería ponerlas en la situación de tener que elegir entre estar en el club o apoyarme a mí. Era un riesgo también para ellas y no quería ponerles esa presión.

Cuando hiciste las intimaciones empezaste, a recibir amenazas. ¿Te lo esperabas?

Siempre sufrimos insultos, agravios, estamos acostumbradas. Pero la verdad que el nivel de agresividad de estos meses superó cualquier cosa. En lo personal me afectó bastante. No me replanteé seguir pero sí son cosas que te hacen dar cuenta de que estás peleando contra algo muy grande y eso tiene sus costos. Sin embargo creo que siempre vale la pena, y bueno, lamentablemente son parte de las luchas de las mujeres hoy en día.

Cuando estaban en campaña por la profesionalización del fútbol femenino hubo un incidente con la AFA que multaba a los clubes si las jugadoras llevaban consignas o banderas. De eso a que la AFA creara la Liga Profesional, ¿qué creés que pasó, más allá de tu proceso judicial?

Desde que vino la policía a sacarnos las banderas que decían "Fútbol Femenino Profesional" a la profesionalización, pasó un mes. Me parece que fue la presión social: se dieron cuenta de que era un tema que no terminaba nunca de sonar, que ya estaba en agenda, que todo el mundo estaba hablando de eso y ya no se podía pilotear más. Me parece que fue más por presión que por otra cosa.

Una deuda de 100 años

Contratos informales, sueldos precarios, falta se seguro médico, la no televisación de los partidos: la realidad de fútbol femenino en la Argentina empuja a quienes quieran dedicarse a este deporte a sobrevivir con otros trabajos, estudiar carreras que les permitan tener otra salida laboral para cuando deban retirarse y venirse a vivir a Buenos Aires, única ciudad en donde las jugadoras pueden tener algo de visibilización. "Hay torneos en el interior que están buenos pero no dejan de ser muchísimos más precarios de lo que son acá. Es muy difícil para una jugadora aspirar a irse a jugar afuera si sos del Interior. Entonces inevitablemente te tenés que venir a Buenos Aires si querés vivir de esto, o por lo menos tener un mejor nivel", explica Macarena.

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En los 7 años que estuviste en UAI Urquiza, trabajabas, estudiabas y entrenabas ¿no?

Eso lo hice los últimos 4 ó 5 años. Los primeros dos años me bancaban mis viejos económicamente y lo único que hacía era estudiar y entrenar. A trabajar empecé en 2014 en CBA, una empresa de higiene ambiental que depende de la UAI -tiene una relación media extraña ahí- en la parte administrativa.

¿Y hay muchas jugadoras que dependen del club, más allá de estar en un equipo?

Sí, en vez de devolvértelo en sueldo te lo dan en otra cosa: trabajo, departamento, becas universitarias... Tienen una buena idea que es hacer deportistas y estudiantes, formarlos y demás, pero también al mismo tiempo lo utilizan como forma de agarrarte y no dejarte ir. En UAI nos daban un techo y un trabajo y eso "nos hacía vivir" del fútbol. No vivíamos directamente del fútbol pero sí a través de otras cosas. Si nos sacaban eso, la mayoría éramos del interior y nos teníamos que volver. Se nos terminaba todo.

En este contexto, el hecho de no ser reconocidas como profesionales ni estar blanqueadas es todavía peor.

Sí, no teníamos nada. Ha pasado en grandes clubes, no sólo en UAI, que si necesitás algo y por ahí tarda el doble, al no tener obra social dependés de otras personas que te den una mano, que te hagan el favor de conseguirte un médico... Pero hay clubes en los que sí, las chicas se han lesionado y no les cubren las operaciones y las tienen que pagar ellas, a ese extremo.

Y ahora que ya está creada la Liga, ¿seguís notando un compromiso de la AFA con el fútbol femenino o creés que se puede quedar sólo en esta primera iniciativa?

Eso creo que se va a ver recién en el torneo que viene, que es en agosto/septiembre. Si realmente apuestan profesionalmente como dicen y es "el presidente de la igualdad", como se sentó a decir, se va a notar el año que viene. Si realmente le interesa no va a quedar sólo en un contrato sino que va a ser algo mucho mayor y un proyecto a futuro. Por ahora yo no veo que haya cambiado mucho. Aparte el único club que lo llevó a cabo hasta ahora es San Lorenzo...

Muchas veces se dijo que el fútbol femenino no se podía profesionalizar porque no era sustentable, ¿te parece una excusa válida?

Sin dudas es una excusa. Hoy en día la realidad muestra que no es sustentable pero porque no lo hacen sustentable: no televisan los partidos, no entra plata  por televisación, tampoco hacen un esfuerzo para que la gente vaya a ver los partidos, te ponen partidos a las 9 de la mañana en Cardales, en una cancha lleva de pozos donde no hay tribunas. Obvio que una actividad no va a vender si vos no querés que venda. En España van 60.000 personas a ver un partido de fútbol femenino, y lo hicieron de un día para el otro. No creo que sea tan difícil, y si hace 100 años que ocurre en fútbol masculino no entiendo por qué hoy en día en fútbol femenino no se puede hacer. Es una cuestión de género, sin lugar a dudas. Hay clubes que son profesionales y no van ni mil personas a ver un partido y los jugadores pueden vivir de eso, y los partidos no se televisan y no son grandes clubes entonces... Para algunos hay y para otros no, me parece que la diferencia es de género.

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De hecho, las jugadoras profesionales ahora están equiparadas con el sueldo de un jugador de Primera C.

Sí, también una tomada de pelo: nosotras somos de la A y deberíamos cobrar $22.000 que es el sueldo básico de un jugador de la A. Por eso digo que lejos está de ser una gestión que busca la igualdad. Pero bueno, más allá de eso me parece que fue un buen primer paso. Por lo menos nos reconocieron como trabajadoras: eso es importantísimo y dignifica.

¿Cuáles son los pasos a seguir y las conquistas que se ve vienen?

Creo que hay cosas que son urgentes y otras que son importantes. Todas deberíamos tener contratos. Y otra cosa que me parece urgente es que los clubes tengan la obligación de tener fútbol femenino infantil y juvenil. Eso me parece fundamental porque sino seguimos en la misma rueda y tenemos los mismos conflictos que es que llegamos a los 14 ó 15 años y son 10 años que perdemos de entrenamiento. Esas falencias después se ven.

¿Y cómo ves a la Selección de cara a mundial?

El hincha argentino es muy resultadista y tiene que entender que es una disciplina a la que nunca le dieron lugar y estamos a años luz de otras potencias mundiales en cuanto al fútbol y en cuanto a la actividad, tienen que tener paciencia. A la Argentina le tocó un grupo difícil. Más allá de eso, nivel hay: las jugadoras son muy buenas, tienen muchísimas ganas y le ponen la vida a lo que hacen. Espero que les vaya bien, lo deseo. Si le va bien a ellas, nos va bien a todas. Pero bueno, de no ser así espero que los hinchas entiendan que es un proceso de cambio y lleva muchísimo tiempo.

Hoy sos una referente del feminismo. ¿Cómo te sentís en ese lugar?

La verdad es que no me agrada mucho que me digan referente. No me veo de esa forma, creo que hay muchas otras jugadoras que por ahí no tuvieron la fortuna de tener la visibilidad que tuve yo: no me resultaba difícil llegarle a la gente por el hecho de que tuve todas las herramientas para hacerlo. Entiendo que un poco es lo que surgió. Me cargué la mochila y bueno... ya está.

Macarena Sánchez, una de las primeras mujeres en firmar un contrato profesional en el fútbol argentino, fue distinguida por la Legislatura porteña en reconocimiento a "su lucha por la igualdad de derechos laborales" en ese deporte. Tras recibir su distinción, la flamante jugadora de San Lorenzo llamó a "seguir trabajando para lograr la igualdad en todos los ámbitos".