MIÉRCOLES 23/09/2020

Katzenbach, el escritor de novelas policiales que aman los asesinos seriales

Es el autor de las novelas negras más leídas en inglés. Se descubrió que tres serial killers coleccionaban sus libros. Cree que la búsqueda de justicia es una misión más riesgosa que nunca.

Katzenbach, el escritor de novelas policiales que aman los asesinos seriales

Aunque en las crónicas policiales los crímenes suelen ser tan impactantes que eclipsan los motivos que los desencadenaron, después de 30 años estudiando la cara más oscura de la sociedad, para el escritor la clave de una novela ne­gra exitosa no está en los hechos sino en “la dinámi­ca”: toda esa red de pequeños engranajes emociona­les que se ocultan detrás de los hechos más sencillos.

Cuando Katzenbach cubría policiales en Miami –tra­bajó 12 años como periodista antes de convertirse en escritor full time–, escribió un artículo so­bre el asesinato de una mujer a manos de otra como resultado de la disputa por un paquete de cigarrillos de u$s 0,50. “A simple vista, no tenía sentido”, re­flexiona, con una sensación de asombro que persiste a través de los años. “Escribí sobre cuál era el costo, para la sociedad, de ese asesinato: cuánto le costaría al sistema judicial lidiar con esta mujer, los fiscales, la policía, el defensor público, cuánto saldría meterla presa... Eso me enseñó mucho y me hizo ganar un premio. Lo curioso es que, cuando volví a leer la nota, tiempo después, me di cuenta de que la verdadera historia no era el tema de cómo subía el costo, sino cuál era el motivo que había desencadenado el hecho en primer lugar. Y, si realmente fuera un gran reportero, eso es lo que habría hecho. A veces, solamente se necesita algo tan simple como un pa­quete de cigarrillos y una discusión...”, medita.

¿Cree que su experiencia como cronista de policiales lo ayudó a construir su mirada como novelista negro?

Empecé como periodista: lo que vi y lo que hice me ha acompañado década tras década de escritura, así que es imposible separarme de ese viejo reportero. Entonces, siempre hay un elemento de verdad pe­riodística en mis libros. Lo que trato de encontrar es una verdad periodística, una verdad psicológica y una verdad emocional, mezclarlo todo junto y transformarlo en una novela. ¡Es muy sim­ple, cuando lo pensás! Cuando cubría casos policia­les me interesaba no sólo contar lo que había pasa­do, sino que también estaba fascinado por todos los diferentes conflictos emocionales. La dinámica, su­pongo que esa es la palabra correcta, que estaba de­trás de los crímenes más sencillos.

¿Nos seducen los malvados porque, en el fondo, todos lo somos?

En el tipo de thrillers psicológicos que escribo, si el lector no se engancha e identifica con los personajes y con lo que les pasa, la historia se va a caer porque no va a parecer real. Así que le dedico mucho tiem­po a crear personajes con los que vos o yo nos po­damos identificar.

Algunas de sus historias están basadas en hechos reales. Luego de 30 años como periodista y escritor de policiales, ¿cree que la sociedad estadounidense es más violenta?

Mi último libro (Personas desconocidas, Ediciones B) gira en torno al caso de la desapari­ción de una niña. No hay duda que toda novela está influenciada, especialmente en el caso de los thrillers psicológicos, por el contexto político y social. Pienso que, a veces, esas influencias están escondidas, y otras veces se vuelven tan obvias que es como si te pegaran en la cabeza. En este caso, era muy impor­tante para mí crear personajes que reflejaran algunos de los cambios en la sociedad. En cierto modo, el mundo que nos rodea es cada vez más complicado; y mientras más complejo se vuelve, más simple que­remos que sea. Creo que las cosas no son fáciles. Entonces, en el libro –y en mi forma de acercarme a la escritura– las hago más complejas tanto social co­mo psicológicamente. No importa lo que sea que estés escribiendo: así sea sobre espadas, dragones y cosas al estilo de J. R. R. Martin (NdR: El autor de la exitosa serie Game of thrones), tiene que ser social­mente relevante. Tiene que poder tocar esa fibra in­terna para que sea realmente efectivo.

Personas desconocidas parte de la desaparición de una adolescente. En la novela, los protagonistas buscar redimirse a través de la búsqueda de la verdad. ¿Ese es el mayor peligro hoy?

¡Por supuesto! Y, de alguna forma, es por eso que escribí el libro. Cada protagonista valora la redención de manera distinta, pero traté de mos­trar que la verdad es peligrosa. Te li­bera, pero tiene un costo y te trae un montón de otros problemas. No quiero parecer un filósofo que se sienta a escri­bir una novela: la idea es escribir algo que enganche a las personas de una manera psicológicamente intrigante.

Uno de sus primeros libros, Retrato en sangre, fue encontrado entre las pertenencias de un asesino serial. ¿Eso le hizo pensar en abandonar el género?

No. Y pasó en tres oportunidades... La idea de que las palabras que yo escribí pudieran con­tribuir al dolor de otra persona es inquietan­te. En ese momento no sabía exactamente cómo reaccionar. Sabía que estaba mal y que era, de algún modo, peligroso a nivel emo­cional. La realidad es que tenés que decir: “No soy yo, son ellos”, que es un poco como lavarse las manos. Por el otro lado, sentís que acertaste en algo... Pero tantos años después de que pasó, todavía me sigue molestando un poco.

La versión original y completa de esta entrevista fue publicada en la edición 191 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista Comercial.

Comentarios1
Fede Bonanni
Fede Bonanni 14/06/2017 01:08:05

Excelente escritor. He leído algunos de sus libros y te atrapa desde el primer renglón leído.