MIÉRCOLES 22/01/2020

Gran Prix Baron B: Una noche glamorosa

La celebración de la séptima edición del Prix de Baron B volvió a recrear el estilo y la tradición de los grandes premios hípicos europeos. Fascinators, black tie y champagne en el Hipódromo de Palermo.

Gran Prix Baron B: Una noche glamorosa

Fue un día de fiesta por partida doble. Es que a la celebración de la séptima edición del Prix de Barón B -un clásico de todos los años que recrea en el Hipódromo de Palermo la tradición y el estilo de los grandes premios hípicos europeos- se sumó el alivio de la firma Moët Hennessy Argentina por las buenas noticias que llegaban desde la Casa Rosada. Ese mismo día, 9 de noviembre, el Gobierno anunció la marcha atrás en el cobro del impuesto interno a los vinos y a los espumantes. Y Marcelo Benavides, gerente de Comunicación y Prensa de la compañía productora de Chandon, Dom Pérignon y Barón B, le dijo a 3Días que de llevarse a cabo esa reforma hubiera complicado los planes de la filial del Grupo LVMH (Moët Hennessy-Louis Vuitton), líder mundial de marcas de lujo. La firma francesa -que decidió radicarse en el país hace 60 años, tras intuir que los argentinos podrían ser buenos consumidores de espumantes por tomar vino con soda- busca posicionar desde hace siete a una de sus marcas más exclusivas con un fin solidario, dado que lo recaudado por las apuestas de la carrera de caballos del Prix de Barón B se destina a distintas fundaciones.

Se trata, además, de una de las fiestas más glamorosas y sofisticadas de Buenos Aires, que reúne a personalidades del espectáculo, y el diseño, a empresarios y a representantes de la alta sociedad. Quizá por esa impronta snob y lujosa, no se vio a ningún funcionario del Gobierno ni políticos de ningún pelaje. No son tiempos para grandes fiestas en la Rosada.

En cambio desfilaron por la tribuna Carlos Pellegrini, ambientada por Javier Iturrioz en los años 20 y -según dijo- "en la elegancia de los Fitzgerald, las recepciones de Jay Gatsby y en las canciones de la genial Josephine Baker", a las conductoras Andrea Frigerio y Mariana Arias; las actrices Julieta Cardinali, Dolores Fonzi, Sabrina Garciarena y Natali Pérez; y la modelo Dolores Barreiro. También se dejaron ver Toto Suar; Nacho Viale y Lucía Pedraza; Romina Lanaro y Federico Moyano; Concepción Cochrane Blaquier; Juan Minujín; Benjamín Alfonso, entre otros.

Como la fiesta está inspirada en las carreras hípicas europeas del siglo XVII, se pidió una consigna en la vestimenta que los 700 invitados cumplieron a rajatabla. Los hombres lucieron, impecables, el black tie, mientras que las mujeres llevaron erguidas sus fascinators -sombreros o tocados en la cabeza- al mejor estilo Máxima Zorreguieta o la reina de Inglaterra. La mayoría, con vestidos largos y muchos brillos. Hubo algunos adornos audaces e ingeniosos. Flor Torrente paseó su asombroso sombrero "satélite", diseño de Sol Pardo. La actriz Agustina Córdova impactó con un tocado de plumas rojas ideado por Laura Noetinger; la modelo Soledad Ainesa llevó un gigantesco moño lila en honor al Jacarandá, y Julieta Kemble apostó por una corona papal. Incluso, una joven desconocida irrumpió con una tiara plagada de lamparitas. En definitiva, se trata de una fiesta para ser mirados.

Una vez más fue Iván de Pineda el encargado de conducir el evento y pedir a los invitados que hagan sus apuestas durante las dos primeras horas de la velada. Los cupones de $ 1000 servían para cualquiera de los seis caballos: Baron Bertrand de Ladoucette, Renaud Poirier, Baron B Extra Brut, Baron B Brut Nature, Baron B Brut Rose y 1970. Todo lo recaudado se destinó a la Fundación Germinare, una entidad que desde hace 15 años busca brindarle a los niños de bajos recursos la oportunidad de progresar a través de la educación.

Con la voz de los relatores típicos de estos eventos como telón de fondo, la carrera de 1400 metros fue protagonizada por seis jinetes con sus casacas verde, amarillo, rojo, celeste, negro y rosa. La victoria se la llevó 1970, el número 5, que aventajó por un cuerpo al número 4, en una final emocionante.

El sorteo entre todos los apostadores del Smart donado por Mercedes Benz Argentina también fue otro momento emotivo. La ganadora, Pilar Casares, sorprendió a todos los invitados, y a Gustavo Castagnino, director de Relaciones Institucionales de Mercedes-Benz Argentina, y Ramiro Otaño, Director General de Moët Hennessy Argentina, al donarlo a la Fundación Germinare.

Pasadas las 23, los invitados dejaron por un rato de disfrutar los exquisitos bocados de Tommy Perlberger, el chef de EAT, -el plato principal fue un risotto con un huevo poché frito- para acercarse a la pista de baile y moverse al ritmo de los DJs Chule Bernardo y Puli De María. Hubo clásicos inoxidables como Michael Jackson, Barry White y Raffaella Carrá, hasta hits reggaetoneros que entusiasmaron a los señores más formales.

Las botellas de Baron B Extra Brute nunca dejaron de circular. Eso sí. A la hora de irse, los invitados lo hicieron en taxis, aconsejados por los organizadores del evento y la compañía.

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