Este travel hacker viajó un año por el mundo en Business y a precio Turista

Este travel hacker viajó un año por el mundo en Business y a precio Turista

Después de una década en el sector de las finanzas, Craig Sowerby decidió cambar los viajes de negocios por viajes de placer. En su libro explica cómo logró recorrer 30 países usando millas y puntos. 

Craig Sowerby está acostumbrado a viajar: nació en Canadá, estudió en Londres, vive en Barcelona y visita seguido la Argentina para reencontrarse con amigos y familiares de su pareja, Silvina. Además, acumula más de 10 años en millas y puntos de hotel gracias a su anterior trabajo en el sector de Financiación de Proyectos para una empresa internacional de energía, que lo llevó a recorrer el mundo de Japón a los Estados Unidos y varios de los países que se ubican en el medio. Hasta que el famoso work-life balance dejó de cerrar y decidió cambiar los viajes de negocios por los de placer. Desde ese momento, Sowerby convirtió su nomadismo 24x7 en un nuevo estilo de vida, que vuelca en sus colaboraciones frecuentes para la revista InsideFlyer, la biblia de los viajeros británicos. El último proyecto de Sowerby es Travel Hacker (Planeta), el libro donde vuelca su expertise sobre millas y programas de fidelización.

Todo surgió a partir de un desafío, algunas botellas de vino mediante: Sowerby apostó que por el precio del alquiler de su departamento en Barcelona (unos u$s 3.000 al mes), podía vivir en varios hoteles alrededor del mundo (a un costo aproximado de u$s 100 la noche), maximizando sus puntos y millas. A partir de allí comenzó un periplo de 2 años que resultó en su primer libro. “El enfoque del libro es algo numérico”, admite Sowerby y explica: “Lo que quise demostrar, no que sea fácil ganar millas para un viajero frecuente, sino llevar la perspectiva de alguien que viaja por placer de tanto en tanto, y quise demostrar que incluso comprando los puntos a un precio de mercado oficial, se pueden generar importantes ahorros”.

¿Pero cómo funcionan estos programas de fidelización? La estrategia es simple pero efectiva: “Las aerolíneas no van a regalar un asiento premium, pero tienen programas informáticos con los que van analizando la demanda, y lo que hacen es ver si pueden ofrecer como premio aquellos asientos que no pudieron vender. ¿Cuánto les cuesta? ¿Un poco más de comida o un poco más de combustible? Les sale prácticamente gratis ofrecer ese premio. En cambio, nosotros le ponemos mucho valor a ese asiento de avión, entonces genera esa lealtad. Ingresa mucho dinero por vender millas o pasajes para gente que elige determinada aerolíneas porque les da beneficios y millas”, comenta el travel hacker.

Excel a mano, apeló a sus habilidades como ‘travel hacker’ –que define como alguien que es un “busca gangas”, aunque aclara que no van en contra de las reglas de las aerolíneas– y a su Maestría en Finanzas de la London Business School, para diseñar el itinerario: 61 ciudades, 30 países y 5 continentes en un año. ¿El hotel más caro del viaje? “Fue el Park Hyatt de Tokio (NdeR: escenario de Perdidos en Tokio, la película de Sofía Coppola), sólo estuvimos una noche. Son 30.000 puntos, con mi método nos costó u$s 500, pero el precio al público es de u$s 800”, aclara. Sin embargo, el mejor descuento lo consiguió en el paradisiaco archipiélago de Zanzíbar (Tanzania): “Yo compré puntos por u$s 100 y me alojé en una suite del Park Hyatt Zanzibar que se vendía por u$s 1.300 la noche. Obviamente yo no pagaría u$s 1.300 la noche pero alguien lo debe hacer porque la están vendiendo a ese precio”.

Gracias a la planilla Excel y su minucioso método, Sowerby calcula que consiguió ahorrar un 72 % con respecto al valor real de mercado: “Comprando puntos y millas, las tasas de los boletos premium, y algunas noches de hotel que pagamos en efectivo, gastamos aproximadamente u$s 50.000 en un año y el valor de mercado probablemente hubiera salido alrededor de u$s 180.000. Visitamos 31 países y 90 hoteles, la mayoría de 4 y 5 estrellas, y todos los vuelos de larga distancia fueron en clase Business o Primera”, repasa.

Por más tentador que pueda resultar, sin embargo, Sowerby advierte: “No recomiendo que cualquiera intente hacerlo porque fue un trabajo de dos años: uno de preparación y otro de viaje. Desde luego, para estar todo un año viviendo en hoteles hay que tener muchos puntos, y quería conseguir lo que llaman estatus de élite, para que nos dieran mejores beneficios en los hoteles –como desayuno gratis o upgrades a suites–, entonces tenía que armar todo ese proyecto. Y a la vez,  usando millas no hay mucha disponibilidad en cualquier vuelo, así que hay que pensarlo bien. Además yo lo armaba como un enorme puzzle: estudié todos los cuadros de premios, los lugares adónde quería ir, qué salía más barato, qué era mejor, cuál era la disponibilidad, en qué hoteles convenía pagar comprando los puntos o con el precio en efectivo. Estuve mucho tiempo con un archivo Excel moviendo cosas para llegar a tener un itinerario, que luego cambiamos cada dos por tres”, cierra.

 ¿Mercado negro de millas?

"Sé que existe, pero no me he metido mucho. No venden las millas en sí, pero hay personas, incluso ladrones que han hackeado cuentas, que intentan vender un vuelo cambiando millas por dinero. Si la aerolínea o una cadena se entera que uno está vendiendo sus millas y puntos, pueden cerrar la cuenta y sacarte todo" comenta Sowerby.

Comentarios2
Cristian Plano
Cristian Plano 27/06/2018 01:46:27

Alquiler de departamento en Barcelona a USD 3000 por mes ? Casi 85000 $ en Argentina. Ya no cierra.

Lore Andrade
Lore Andrade 27/06/2018 01:34:17

yo viajo de esa manera!! solo con millas, comprando y canjeando...buscando promociones y mejores propuestas!