Es argentina y recorrió 84 países haciendo ‘turismo insólito’: de qué se trata

Es argentina y recorrió 84 países haciendo ‘turismo insólito’: de qué se trata

Paula Tranzillo tiene 32 años y lleva cuatro visitando zonas en conflicto, países no reconocidos y destinos no convencionales.

Cuando todavía vivía en la Argentina, Paula Tranzillo -licenciada en Comercio Exterior- era una apasionada por viajar, aunque hasta ese momento lo hacía a lugares convencionales. Hace 4 años, decidió dejar el país, aprovechando su ciudadanía italiana en busca de nuevas oportunidades. Primero vivió en Israel, después en París -donde estudió francés en la Universidad Sorbonne- y recientemente se instaló en Niza, en donde coordina tours por Europa y alrededor del mundo.

Fue un pasaje barato a Ucrania el disparador que le abrió las puertas a un nuevo tipo de turismo. Decidió visitar Chernóbil -la ciudad donde explotó un reactor nuclear en 1986- el día de su cumpleaños y conoció a viajeros que se dedican a lo que se conoce como “turismo insólito o poco convencional”: viajan a lugares que otros no visitarían como países en guerra o no reconocidos; o buscan, en destinos convencionales, actividades que pocos saben que están disponibles, generalmente por la cuota de aventura que conllevan.

Paula Tranzillo en Chernóbil

“Visité Chernóbil, Irán, Nagorno Karabaj, Israel, Líbano, Argelia, Tíbet, Islas Malvinas, Kosovo, Transnistria, Kurdistán iraquí, Cisjordania y Etiopía, donde viví 3 meses por un voluntariado en la ciudad de Gondar y desde allí visité el país: durmiendo al lado de un volcán activo en la frontera con Eritrea y visitando las tribus del sur", recuerda.

"Participé en una peregrinación judía en la isla de Djerba en Túnez, ayuné en el Muro de los Lamentos, visité la ciudad de Ghardaia en el sur de Argelia, donde no se pueden sacar fotos y viven las mujeres mozabites, que muestran sólo un ojo detrás de la túnica blanca. Me enamoré del lago Song Kol en Kirguistán y de los fiordos en Noruega. Bailé danzas árabes en Beirut y en Bielorrusia fue donde aprendí mucho más del comunismo. Y tomé mate en el Líbano, donde la infusión es muy popular”, relata Paula, quien hace 5 meses creó una página web en la que relata sus viajes. Con sólo 32 años, ya conoció 84 países. Por el momento, no cuenta con espónsores y se financia ella misma los viajes.

Etiopía: crónica de 'la China africana'

Si las proyecciones son correctas, al terminar este 2018 Etiopía habrá crecido alrededor del 8,5% superando las estimaciones de China que ubican al país en un crecimiento del orden del 6,5%. De hecho, en la última década el crecimiento etíope registra un impresionante 10% de promedio anual, lo cual ha llevado a muchos economistas a llamar este país "la China de África".

“Amé Taiwán y volé en globo en Capadoccia, en Turquía. Sobrevolé las líneas de Nazca en avioneta y hasta tuve la suerte de ver Pyongyang, la capital de Corea del Norte, desde un helicóptero soviético. A Corea del Norte fui sola y justo en ese momento lanzaron un misil a Japón. Mi mamá me decía que estoy loca pero a mí, cuanto más insólito, más me gusta. No me anoto en el gimnasio, pero te hago el camino de la muerte en bicicleta en Bolivia”, cuenta, entre risas, desde Niza.
 

Una postal típica en Corea del Norte

Asegura que siempre le gustó viajar. “Cuando tenía 18 años me fui a Hungría con un intercambio estudiantil de Rotary Internacional. Tales eran mis ganas de viajar que terminé el secundario en diciembre de 2004 y en enero ya estaba en el Viejo Continente. Luego, fui a Grecia, con programas de la embajada porque mi abuelo nació allí. Siempre aproveché todas las oportunidades viajeras”, relata. “Hablo inglés, francés, español, portugués e italiano. Y amo la geopolítica, por eso suelo visitar ciudades divididas y países no reconocidos”, explica.

¿Cómo funciona el turismo insólito o no convencional?

Hay una página de Facebook en inglés que se llama Every Passport Estamp, que reúne a gente que quiere conocer países por su cuenta y ahí se comparte mucha información. Hay lugares a los que tenés que ir con un guía, entonces te pasan el contacto; o hay países que sólo se pueden visitar vía empresas que organizan tours, como Corea del Norte, Yemen, Sudán, Chechenia y Siria. En ese grupo hay gente que tiene como objetivo visitar todos los países del mundo.

¿Todos los países están preparados para recibir turistas?

Sí, todos están preparados. Hasta tienen suvenires adecuados a este turismo 'raro', como monedas con la cara de Lenin en la ex Unión Soviética y afiches de propaganda contra los Estados Unidos en Corea del Norte.

En la base del Everest, en Tibet

¿Cómo es viajar sola siendo mujer?

En muchos países no tuve problemas, pero en algunos tengo que ocultar información o mentir diciendo que me esperan. Siempre le paso a mi mamá el dato de dónde me alojo y mi itinerario. Igualmente, fuera de esos recaudos que tomo a veces, creo que las mujeres pueden viajar solas. Sí pasa que una mujer que no es europea ni estadounidense y viaja sola causa curiosidad.

Chernobyl: una escalofriante miniserie de HBO relata el desastre nuclear

¿Cómo fue la visita a Chernóbil?

Fui el día de mi cumpleaños. Para ir hay que contratar una excursión. Hay dos tours: uno por el día y el otro de dos, al que van en su mayoría fotógrafos que pasan la noche allá. Los de la agencia Soloeast me buscaron por la plaza principal de Kiev en una combi en la que vimos un video que contaba la historia del accidente, con testimonios de vecinos que se tuvieron que mudar. Una vez que llegamos visitamos el área del reactor número 4, donde vivían los trabajadores que terminaron expuestos a radiación. También visitás casas, una escuela de natación, un jardín de infantes. Tenés la opción de comprar un aparatito que te indica la radiación y al salir pasas por un detector que te mide la radiación. Igualmente se supone que los lugares a los que te llevan ya están descontaminados. De hecho, en el tour te dicen que hay más radiación en un vuelo trasatlántico. Incluso ya hay gente viviendo ahí de nuevo

Paula pasando por el detector de radioactividad en Chernóbil

¿Cómo fue tu visita a Malvinas?

Fui el año pasado. Y sola. Enseguida me hice amigos porque te cruzás con la misma gente toda la semana que te tenés que quedar porque hay un solo vuelo cada 7 días. En el aeropuerto había excombatientes de Malvinas con sus familias y comí ellos. Nos tocó tan buen clima que hasta el último día hicimos un asado. Para viajar me pidieron mi pasaporte, un seguro y una dirección. Me alojé en una casa de familia kelper y fue re interesante: uno de los familiares había vivido en Ramos Mejía y había asistido a un colegio inglés porque antes de la guerra los intercambios estudiantiles eran comunes. En mi web pueden encontrar una Guía para viajar a Malvinas siendo argentino que redacté porque no hay mucha información disponible.

El año pasado, en Malvinas

¿Qué viajes tenés pendientes?

A Sudáfrica no fui. Quiero ir al Kilimanjaro, pero me tengo que preparar físicamente. Y quiero ir a Siria, pero estoy esperando que pongan una sede de la embajada Italiana. También quiero visitar Uzbekistán y el Polo Norte.

¿Algún proyecto a futuro?

Algún día me gustaría escribir un libro sobre mis viajes. Elijo esos lugares de los que siempre hablan mal los medios y me encantaría desmitificarlos contando mis experiencias en un libro.

Las Islas Malvinas, en imágenes

Cuando Gonzalo Lauda escuchó la oferta del maratonista Marcelo de Bernardis no la pudo rechazar: un viaje a las Islas Malvinas, territorio inexplorado por la mayoría de los argentinos y, al mismo tiempo, tal vez el más presente en el ADN nacional.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Shopping