Economía 2019: ¿La esperanza es lo último que se pierde?

Economía 2019: ¿La esperanza es lo último que se pierde?

¿Estamos mejor ahora que en el medio de la corrida del dólar? La recesión todavía no mostró su peor cara, mientras que el impacto de la fuerte devaluación, las altas tasas locales, la caída de la actividad y del salario real recién se empiezan a sentir.

Es difícil tener un nivel de optimismo similar al de los funcionarios que hoy nos gobiernan. La debacle de la economía fue muy fuerte y no le podemos echar la culpa a ningún contexto internacional, ni a la caída de la soja ni a la sequía.

¿Estamos mejor que en medio de la corrida que llevó al dólar a coquetear los $ 42 y a una pérdida de reservas que superó los u$s 30 mil millones? La respuesta es no, dados los fundamentals o los desequilibrios macroeconómicos que todavía persisten. La situación de caos financiero se controló, pero el impacto de la fuerte devaluación, las altas tasas locales, la caída de la actividad y del salario real recién se empiezan a sentir. Ese desfasaje es el que preocupa. Y también el hecho de que la recesión provocada todavía no mostró su peor cara.

Las dudas están. Y persistirán por mucho tiempo, ya que arreglar los problemas de la Argentina (sea herencia K y herencia M) llevará por lo menos una década, durante la cual los gobiernos deberán tener una disciplina fiscal inédita y rendir examen  permanentemente.

En los próximos meses podremos estar mejor en muchos indicadores que estadísticamente mostrarán una mejora, pero eso no cambiará en nada la delicada situación económica en la que estamos. Nos guste mucho o poco, desde esta nueva crisis el gran desafío es construir un país predecible, lo que es posible pero necesitará del consenso de todos.

Desafío financiero

El año que viene, las necesidades financieras -considerando la plata del FMI, el refinanciamiento de parte de la deuda y que alcanzaremos el superávit primario- se estima que requerirán cerca de u$s 9 mil millones, cifra que parece alcanzable.

En el año 2020, las necesidades financieras crecerán a pesar de los desembolsos del FMI en cerca de u$s 12 mil millones. Seguramente, y de cumplirse el acuerdo con el Fondo en base a lo esperado, las reservas líquidas del Banco Central crecerán; y, haciendo las cosas bien, las chances de volver al mercado de capitales parece una tarea posible de la mano de una baja notable del riesgo país.

A medida que se agoten los fondos del FMI, aparecerán los grandes riesgos de poder asumir los compromisos de deuda. A partir de 2021, y en especial en 2022, aparecerían los verdaderos problemas, ya que se requerirán cerca de u$s 18 mil millones en 2021 y u$s 42 mil millones en 2022. Tanto la calificadora Fitch como S&P bajaron nuestra calificación dado el gran desafío de nuestro programa de ajuste y que siempre que se produce una fuerte devaluación esto genera problemas en la capacidad de pago futura.

Pesos, bonos y acciones

A pesar de las altas tasas en pesos, el negocio era salir del dólar a un tipo de cambio de $ 38 a $ 41, invertir en pesos y volver a dolarizarse en caso de que el dólar buscara la banda inferior. Las altas tasas en pesos siguen seduciendo, pero invertiría exclusivamente dinero o compromisos de corto plazo y un bajo porcentaje de la cartera.

Con un dólar por el piso de la banda, lo mejor es volver a dolarizarse, desde Letes a bonos cortos, ya que estamos entrando en la recta electoral y no vale la pena sostener una duration más alta en un año que será complejo. Buscaría la parte corta de curva AO20, por ejemplo, y bajaría la ponderación de bonos que superen el año 2023.

Comentarios3
carlos arce
carlos arce 11/12/2018 01:43:29

Sr. Presidente.... POR FAVOR....REACCIONE

Mario Rodriguez
Mario Rodriguez 11/12/2018 12:37:44

Hay que comprar dólares.

Fernando Nieto Dichiara
Fernando Nieto Dichiara 11/12/2018 12:04:56

Hay que comprar acciones.

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