Conocé al argentino que está entre los mejores 15 sommeliers del mundo

Martín Bruno fue el único latinoamericano en clasificarse para el mundial en Bélgica. En 5 días, se abrieron 5900 botellas -incluido un pinot noir patagónico- y se sirvieron 14 mil copas

Conocé al argentino que está entre los mejores 15 sommeliers del mundo

La carrera de Martín Bruno hacia el concurso de Mejor Sommelier del mundo comenzó en Mendoza 2016, cuando se presentó en el certamen que consagraría a Paz Levinson como cuarta entre los 10 mejores del ranking, puesto que hasta ahora no pudo ser superado por otro compatriota.

En 2017, Bruno se consagró como Mejor Sommelier de la Argentina, plataforma para conseguir el segundo puesto en la competencia por Mejor Sommelier de las Américas que se llevó a cabo el año pasado en Canadá.  

Ahora, Bruno cosechó un nuevo record: un lugar entre los 15 (de 65 participantes) mejores sommeliers del mundo, el torneo que este 2019 volvió a Bélgica –donde se realizó por primera vez– en ocasión de su 16° edición.  La competencia, que duró cinco días, comenzó con una serie de exámenes y catas con el objetivo de filtrar al grupo de 19 semifinalistas, en el que quedó Bruno, el único contendiente latinoamericano en clasificarse a la semi.

 

El representante argentino logró ingresar en la elite mundial de su profesión, posicionándose entre los mejores 15, escalando así 14 posiciones desde el certamen anterior.

 

Primero, debió afrontar una degustación de vinos blancos y tinos, y un blind tasting de tres bebidas diferentes, que incluyen desde spirits y vermú hasta licores y sake. Para la segunda instancia fue el turno del servicio: en sólo dos minutos tuvo que realizar un servicio de vino blanco de origen alemán, con el obstáculo agregado de las diferentes añadas.

“Volver a competir como país y como Asociación en este prestigioso concurso internacional nos llena de orgullo, ya que nos demuestra una vez más que la sommellerie argentina cuenta con un nivel de excelencia, siendo una referencia indiscutida a nivel continental y mundial”, señaló Matías Prezioso, presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS).

El participante argentino, de 36 años, fue protagonista de un intenso entrenamiento con importantes profesionales, durante varios meses, proceso en el cual contó con un fuerte apoyo institucional de la AAS, que puso a disposición recursos para los viajes y la importación de vinos internacionales. Además, Bruno se entrenó de forma periódica en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE), escuela en la que se graduó y ha realizado un trabajo en equipo junto con la AAS.

De esta forma, el argentino pudo desplegar una importante performance durante los cinco días en que se desarrolló la competencia. “Llegué a Bélgica luego de un intenso entrenamiento y con una gran expectativa. Fue una gran competencia donde disfruté cada prueba, estoy muy contento con el logro alcanzado y me llevo otra gran experiencia. Sin dudas, mi mejor performance”, expresó el sommelier.

Bruno comenzó como bartender de la mano de Federico Cuco. Luego de una breve experiencia en Nueva Zelanda, volvió a la Argentina para dedicarse a la sommelerie. Así, en 2010 comenzó a trabajar en HG –el restaurante de Hernán Gipponi en Fierro Hotel– donde conoció a Andrés Rosberg, actual presidente de la Asociación Internacional de la Sommelerie (ASI, por sus siglas en inglés), luego fue fichado por el chef Germán Martitegui para su prestigioso Tegui. Actualmente es Brand Ambassador de Pernod Ricard, además de docente en CAVE y en el Instituto Argentino de Gastronomía.

 

Un mundial con 5900 botellas y 14 mil copas

La final se llevó a cabo en la ciudad de Amberes, ante un auditorio de más de 1.100 espectadores, quienes pudieron presenciar en directo los exámenes por los que pasaron los semifinalistas y luego los finalistas. 

Los competidores debieron atravesar diferentes pruebas para demostrar sus conocimientos y habilidades en temas relacionados al servicio, cata, vitivinicultura, gastronomía, geografía vitivinícola y procesos de elaboración, producción y consumo de los más diversos productos y bebidas del mundo.

 

 

Hubo exámenes escritos de gran complejidad; degustaciones de vinos tintos, blancos y fortificados, catas a ciegas de bebidas alcohólicas como destilados, licores, sake, aperitivos y cervezas; maridaje con platos; identificación de tipos de suelo mediante piedras representativas; servicio a comensales teniendo que sortear distintos obstáculos; pruebas comerciales donde los participantes tuvieron que poner a prueba su conocimiento no sólo de vinos sino comercial y de marketing.
 
 

 

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En la final hubo pruebas de servicio (un vino dulce, una cerveza belga y un famoso vino español de Ribera del Duero), degustación a ciegas de varios vinos y espirituosas y recomendación de maridajes con jurados reconocidos como la Master of Wine británica Jancis Robinson. Se destacaron también algunas pruebas novedosas como la de unir productores del mundo con variedades de uva, donde incluso apareció un pinot noir argentino de Río Negro.
  
A lo largo del certamen se abrieron 5.900 botellas de vino y se vertieron en unas 14.000 copas. A la ronda final de la competencia asistieron 1.100 personas. Los finalistas fueron Marc Almert de Alemanía (primer puesto), Nina H. Jensen de Dinamarca (segundo puesto) y Raimond Tomsons de Letonia (tercer puesto).  

 

 

 

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