Conocé a la joven heredera que organiza los desfiles más exclusivos de Buenos Aires

Carminne Dodero creó Six O' Clock Tea, un ciclo de desfiles en mansiones y embajadas donde se dan cita los apellidos más ilustres de la aristocracia local.

Conocé a la joven heredera que organiza los desfiles más exclusivos de Buenos Aires

Aunque los temblores de la crisis todavía estremecían la economía nacional, en 2003 nació uno de los must del calendario social: el Sotheby’s International Realty Six O’ Clock Tea, que recientemente celebró su edición 25 en el Museo de Arte Decorativo. Por entonces, Carminne Dodero regresaba al país luego de pasar casi la mitad de su vida en los Estados Unidos, y quedó fascinada por la flamante generación de diseñadores de moda que convivían en la escena local. Poco después, se concretaba el primer Six en Casa Roca: “Yo era chica, tenía 26 años, y para mí era todo un desafío: fui productora, cadeta, vendí todas las entradas, las entregué. Las modelos eran amigas, primas, amigas de amigas Lograrlo fue muy gratificante: la moda me gustaba desde chica y poder organizar mi propio desfile significó un montón”, recuerda.

Desde aquel momento, se consolidaba una propuesta que –con la curaduría de Dodero– ha logrado mantenerse fiel a través de los años: una experiencia exclusiva que amalgama diseño innovador y reductos lujosos.  “Soy amante de la moda desde que tengo uso de la razón y para mí implica algo súper glamoroso, etéreo, lindo. Por eso siempre concebí que el Six tenía que estar en un lugar que acompañara porque sino no se justifican los precios que una paga por los vestidos. Tiene que venderse un cuentito porque hace a la experiencia”, explica Dodero haciendo honor a la célebre frase location, location, location.

¿Cuál era la idea inicial cuando empezaste con los desfiles?

Yo viví 9 años en los Estados Unidos: me fui a los 16 años y volví a los 25. Al regresar, empecé a ver toda esa camada de diseñadores que salió de la UBA: Brandazza de Adúriz, Pablo Ramírez, Nadine Zlotogora, Laura Valenzuela… Y no lo podía creer porque en mi época estaba Paula Cahen D'Anvers y no mucho más. Me impresionó la cantidad de nuevos talentos que había, todas las opciones de ropa, y pensé: "Si a mí me pasa, un montón de amigas mías tampoco están al tanto de que existen". Y me pareció una buena idea darlos a conocer a un grupo que los podía consumir.

¿Por qué comprar moda argentina?

Sigue habiendo un montón de talento y gente muy creativa. Yo también fui diseñadora tres temporadas, y lo que noto es que es muy difícil porque la mano de obra y los géneros, o sea la materia prima, es muy cara. Entonces es difícil competir con todas las propuestas que uno tiene afuera, que es lo mismo pero mucho más barato. Y ahora se abrieron las importaciones, pero en su momento tampoco se podían conseguir los productos, eso también era muy complicado.

Este año, por primera vez, la figura central fue un varón, el marchand Felipe Grimberg ¿Por qué?

El 70 por ciento de los concurrentes al Six son mujeres y estábamos buscando una excusa para llegar al empresario o al hombre con mayor poder adquisitivo. Entonces se nos ocurrió traer a Felipe Grimberg, que es el marchand más importante de Fernando Botero en el mundo: vendió más de 400 obras de él, además de que representa a muchos más artistas. Sacamos al desfile un poco del mundo tan femenino y lo hacemos más amigable para los dos sexos.

¿Cómo definirías la experiencia del Six O' Clock Tea?

La idea es que sea un disfrute en todos los sentidos: desde que comas rico, que veas cosas divinas, que veas las nuevas propuestas de los diseñadores, que conozcas nuevos diseñadores que capaz no sabías que existían, que veas un diseñador de afuera –que es la edición número 21 que los traemos y nos cuesta mantenerlo, porque tiene un costo alto, pero nos parece que también es algo atractivo–, y que pases una linda tarde.

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