Conocé a Etienne Lavigne, el señor del Dakar

Conocé a Etienne Lavigne, el señor del Dakar

Es el director general del rally más extremo del mundo, que este enero celebró su 40º edición y 10º año en la Argentina. La estrategia para convertir a esa prueba deportiva en una estrategia de promoción política,económica y cultural de los países anfitriones.

Durante las noches, Etienne Lavigne descansa en un motorhome estacionado dentro del vivac. Duerme, pero mantiene el alerta: un imprevisto puede requerir su atención a cualquier hora. Se levanta al alba para despegar en helicóptero con la primera luz del día. Antes, comparte el desayuno con los pilotos de motos, los primeros en largar. Ese es el momento que Lavigne, director general del Rally Dakar, más disfruta de la competencia. Nacido en Ruan, en el norte de Francia, es el mandamás de la competencia motor más extrema del mundo, que este 2018 cumplió su décima edición en la Argentina, además de visitar Perú y Bolivia.

Antes de que termine una carrera, ya comienza a planearse la que sigue... Y la del año siguiente también. Porque la participación de más de 300 vehículos requiere de un engranaje logístico inmenso. El desierto de Teneré, en el Sahara, Nigeria, inspiró esta aventura que tuvo su debut en 1978 y se realizó hasta 2008 entre Europa y África: una amenaza terrorista en Mauritania la suspendió. Al año siguiente, largó por primera vez desde Buenos Aires. Desde entonces, camiones, autos, motos y cuatriciclos surcaron dunas, desiertos, montañas y valles sudamericanos. “El primer factor que influye en la definición de un recorrido es que un país o una ciudad quiera recibirnos. Luego, que haya cariño y entusiasmo popular por el evento”, plantea Lavigne desde la base en Francia de Amaury Sport Organisation (ASO), creadora del evento. “Por supuesto, también influyen aspectos geográficos, políticos —el entendimiento con las autoridades anfitrionas es condición sine qua non— y económicos, no sólo por la inversión inicial que los países atravesados tienen que estar dispuestos a hacer si no, sobre todo por el retorno que supone en términos de turismo, visibilidad y mediatización”.

¿Por qué cree que la carrera, con 40 años de historia, no sólo sobrevivió sino que pudo reinventarse con éxito?

El Dakar es una prueba que rompe todos los esquemas. Y una aventura humana excepcional, que transforma en lo más profundo de su ser a cada participante. Es una experiencia que se vive con intensidad y que responde a la búsqueda de sensaciones extremas. A pesar del cambio de continente, ha sabido conservar los mismos valores que forjaron su éxito en primera instancia y su ADN original, que sigue estando presente 40 años después. Creo que esa es la clave del éxito de una prueba audaz: que se reinventa y se adapta a distintos contextos, proponiendo una aventura nueva cada año.

Será también la 10º edición en la Argentina. ¿Pensó que estarían aquí por tanto tiempo?

No me sorprende, porque la relación con la Argentina es fantástica. Los fans albicelestes se han volcado a esta prueba desde que llegamos al continente y siempre nos reciben con los brazos abiertos. Además, estamos muy contentos de cooperar en el posicionamiento de la marca Argentina en todo el mundo, para que se conozcan las maravillas del país y sus distintas regiones, porque contribuimos a que se tiendan puentes con el mundo, recorriendo su belleza natural, descubriendo el talento de su gente y revelando su maravillosa identidad cultural.

¿Planean retomar la ruta París-Dakar? También hay rumores sobre una recorrida de América por el Pacífico...

África sigue estando, y estará siempre, en nuestras mentes. Por desgracia, los problemas geopolíticos que asolan a ese continente no permiten plantearnos, en estos momentos, un regreso a corto plazo, ya que el territorio no reúne las condiciones de seguridad necesarias para disputar la competencia. En lo que respecta al Dakar Pacífico, por supuesto que es un sueño que me gustaría hacer realidad, pero para eso tendríamos que reunir a todos los países amigos del Dakar y consolidar nuestra relación con Ecuador, Colombia y Chile, además de mantener la que ya tenemos con Perú, la Argentina y Bolivia. Faltan algunas piezas del puzzle, pero no lo veo imposible.

Los países contribuyen económicamente a la realización del evento. ¿Por qué cree que resulta atractivo apoyarlo?

Los países anfitriones son los primeros patrocinadores de la prueba. Perú, la Argentina y Bolivia contribuyen a cubrir una parte reducida de los gastos logísticos de la organización y ponen a su disposición recursos humanos y materiales. Acoger el Dakar es una inversión rentable gracias al impacto mediático y el retorno económico que genera la prueba. Es uno de los eventos más retransmitidos en el mundo, con 130 medios de comunicación sobre el terreno y 1.400 periodistas acreditados, de los cuales 320 lo cubren de forma permanente. Las imágenes del Dakar se retransmiten en 190 países durante 1.200 horas de emisión. Estamos hablando de una campaña de promoción cuyo valor es sencillamente incalculable.

¿Qué es lo que más disfruta durante la carrera?

Los días de competencia se caracterizan porque requieren una concentración máxima durante las 24 horas. Desde primera hora de la mañana tengo que estar alerta y con capacidad de reacción. Pero si tengo que quedarme con un momento, sin ser algo que disfrute como tal, elijo el desayuno. Me levanto al alba para despegar con el helicóptero con la primera luz del día y desayuno con los moteros, que van a tomar la salida de la etapa en torno a las 4.30 de la mañana. Es un momento de calma y tranquilidad, algo raro en el vivac de un Dakar. Ellos están concentrados, yo también, y hay un diálogo de miradas muy particular. Es un momento de paz. Después me subo al helicóptero y comienza un torbellino frenético e infernal.

¿Qué aspecto es el más difícil de atender: la seguridad o la logística?

Sin dudas, la seguridad. Es una obsesión: de día y de noche. Es precisamente por ello que duermo en el vivac: la gente tiene que poder contactarse conmigo rápidamente. Las noches no son tranquilas en el Dakar: hay pilotos que se quedan en la prueba especial, otros que tienen averías, gente de la organización que puede tener dudas o problemas. Hay un encuadre permanente del núcleo duro de la organización en todo momento e in situ para reaccionar inmediatamente en el caso de que haya que tomar decisiones.

¿Cuál es el significado más profundo del Dakar?

Es un encuentro con personas: con los aficionados locales, los pilotos, los copilotos, los periodistas, y todas las personas que integran la caravana itinerante del Dakar. Son personalidades originales, fuera de lo común: todos tienen algo especial que los lleva a querer enfrentarse a un reto como este rally. Es algo que me gusta: son caracteres fuertes, marcadas por su fuerza de voluntad y valentía.

¿Se considera fierrero?

No necesariamente. Lo que me gusta y me apasiona del Dakar es la aventura humana y deportiva extrema. Es algo que va más allá del deporte motor como tal: recorremos paisajes maravillosos, el ambiente es muy especial, la carrera es durísima y las personalidades que la integran muy particulares.

Es seguidor del PSG y amante de los deportes outdoor. ¿El deporte es sinónimo de competencia?

Mi rutina es tan extrema como el rally. Viajo mucho y por todo el mundo: acabo de volver de Bolivia y la semana que viene estaré en China. Porque un Dakar empieza a prepararse mucho antes de que termine el anterior. De hecho, ya estamos produciendo la edición 2019. Cuando finaliza una fecha, necesitas un período de readaptación y de descompresión después de tantos meses de trabajo. No es nada fácil. En mi caso, aprovecho el verano con mis hijos: me gusta la montaña, el paracaidismo, los deportes de vela y el esquí acuático. Tengo un modo de vida muy tribal.

La versión original de esta entrevista fue publicada en la edición 195 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista.

Comentarios1
Guillermo Atienza
Guillermo Atienza 24/10/2017 07:11:53

Que hable del daño al ecosistema, de que beneficios habla este señor? Dejan destruido todo lo que tocan, sobre todo camiones y autos. Es propio de un país bananero que dejen hacer semejante daño. Es mi opinión Sr. Lavigne.

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