Cómo funciona la mente de un deportista bajo presión, según un coach de CEOs

Cómo funciona la mente de un deportista bajo presión, según un coach de CEOs

Marcial Pérez es coach de deportistas de élite y desarrolló un método de entrenamiento mental que también aplica los más recientes hallazgos en neurociencias a los equipos de alta performance corporativa. 

Tradicionalmente se ha asociado el deporte al músculo, que produce el movimiento necesario en cada disciplina. Y si bien la calidad de su acción define desempeños y resultados, poca atención se ha puesto en el principal órgano en juego: el cerebro. Marcial Pérez es ingeniero químico, máster en Administración de Negocios y especialista en neurociencias aplicadas al aprendizaje, al liderazgo y al entrenamiento mental de deportistas de alto rendimiento. En su reciente libro, Mente deportiva. Entrenar el cerebro para extender los límites del rendimiento (Autoría Editorial) plantea que luego de que la ciencia demostró que la mente gobierna la fuerza, la velocidad, las decisiones, los pensamientos y las sensaciones, se abre un nuevo campo de entrenamiento: justamente, el de la mente. Y demuestra cómo puede ejercitarse de manera innovadora tanto para la competencia deportiva como para la gestión empresarial.

Marcial Pérez, coach de deportistas de élite

Sos coach neurocientífico de deportistas de alto rendimiento. ¿En qué momento de sus carreras acuden en busca de un asesoramiento innovador?
No puedo mentirte: en general, cuando las cosas van mal o tienen muchas dudas. Es cuando se dan cuenta de que el brujo al que convocaron no resultó y que las indicaciones del manual tampoco funcionaron, que alguien acerca mi teléfono y me llaman. Y es porque llego en último lugar que tengo que llevar a cabo un trabajo de evangelización de mi disciplina, una labor empática con los jugadores o miembros de un equipo de trabajo. Dicho de otra manera: tengo que ganarme su respeto. Luego, cuando comienzan a verse algunos logros, el camino se hace menos difícil.

¿Cuál es el primer paso en el camino de entrenamiento de la mente?
En gran parte es un trabajo de visualización donde cada miembro del equipo debe proyectar dónde quiere estar, identificar sus particularidades dentro del equipo, detectar los estímulos a los que está sometido en su entrenamiento para alcanzar la excelencia individual, que se puede medir luego en resultados. En el campo empresarial, lo primero que se aborda es cómo está degradado el concepto de trabajo en equipo y se propone enfrentar los desafíos como si fuera un partido, es decir, de manera lúdica.

¿Creés que pensar el trabajo como un juego le quita ese perfil de intocable que tiene el desafío profesional?
Veámoslo de otra manera… Tenemos que entender que el ser humano negocia todo el tiempo con diferentes actores, y no solamente en el trabajo, que tienen adversidades y expectativas de forma continua. Así como la mente del deportista, en líneas generales, no está preparada para la derrota, la cabeza de un empleado o de un empresario no puede disociar la gestión emocional del volumen salarial. La buena noticia es que se le puede enseñar al cerebro a que priorice o jerarquice según las expectativas individuales en cada momento.

La perseverancia se hereda hasta un 20 % y el resto es entrenamiento.

En tu libro planteás que un poco de estréshace bien. ¿Por qué?
El estrés no es mucho más que aprender a convivir con la incertidumbre. Desde el punto de vista de la ciencia, es la consecuencia de un estímulo externo y/o interno que activa el eje de hipotálamo, hipófisis, glándulas adrenales y sistema nervioso simpático: en ese momento, el organismo activa un mecanismo de adaptación para poder convivir con la amenaza. Es una instancia durante la cual los recursos cognitivos, de aprendizaje, están muy bajos: por eso cuesta tanto tomar decisiones en una situación de estrés. Más allá de la cultura, en esencia somos un producto de la química. Y por eso es necesario entender cuáles son los procesos que suceden en nuestro organismo en determinadas situaciones para, desde allí, contrarrestar o potenciar ciertas tomas de decisiones que también tienen un origen químico. Entonces, un poco de estrés o excitación es necesario para lograr una activación cerebral que, según diversas teorías, produce un incremento progresivo del rendimiento hasta un punto óptimo. Claro que, cuando se supera, se traduce en una caída de la repuesta y la actuación. Digamos que aunque quisiéramos firmar el resultado antes del partido, tener todo prácticamente resuelto a la hora de competir anula la incertidumbre, que es la clave para motivarnos, generar expectativas y estimular la competición.

¿Qué rol juega la confianza en la tarea de entrenar a la mente en modo ganador?
Es primordial. Te puedo asegurar que uno de los principales motivos de consulta que tengo por parte de los deportistas es la pérdida de la confianza en sí mismos, que se traduce en malos resultados en la competencia. Para regenerarla se traza un plan de un mes –no mucho más, porque al cerebro no le gusta el largo plazo– y se trabaja intensamente la fuerza de voluntad. Por supuesto, esto también su correlato en la química: la confianza produce liberación del neuropéptido oxitocina en quien la recibe y activa el sistema de recompensa cerebral en quien la da. Liberada en el torrente sanguíneo, desactiva las respuestas de miedo y ansiedad, produciendo la gratificante sensación de confiar en otros y en uno mismo.  

El estrés no es mucho más que aprender a convivir con la incertidumbre.

En tu libro decís que es como recibir dinero…   
Claro, es así. Un recurso mental para incrementar el optimismo y la autoconfianza es la evocación. Está científicamente demostrado que evocar momentos felices produce la activación del sistema de recompensa de la misma manera que la vivencia misma de un suceso feliz del presente o similar a recibir dinero. Los investigadores concluyeron que revivir buenos momentos puede ser útil para tratar determinados trastornos del estado de ánimo, promover emociones positivas y anular las negativas. Un buen ejercicio es hacer una lista de nuestra historia personal, enriquecerla y tenerla a mano para repasarla. Memorizar esa lista nos sitúa en un presente más optimista, que interactúa con la dopamina, neurotransmisor que es esencial para la función motora del organismo, y que así estará disponible para cada decisión.

Si al cerebro se le puede enseñar todo, o casi, ¿cuánto pesa la genética en el comportamiento?
Partamos de la base que siempre hay un margen para que el cerebro aprenda más allá de la carga genética. Varias investigaciones muy recientes sostienen que la fuerza de voluntad se compone de la pasión y la perseverancia, donde el primer atributo se puede heredar hasta en un 37 % y el resto se entrena; y la perseverancia se hereda hasta un 20 % y el resto es entrenamiento. Entonces, más allá de la genética, hay muchas oportunidades para entrenar al cerebro y llevarlo a su mejor destino. Esta idea permite pensar que los resultados que obtenemos dependen más de nosotros que de la especulación del ambiente y de lo heredado.  

 

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