Ceferino Reato: “En este país las muertes definen el estado de la opinión pública”

Ceferino Reato: “En este país las muertes definen el estado de la opinión pública”

Cómo murió Néstor Kirchner y qué pasó después, el cambio del mapa político y el nacimiento del cristinismo como una nueva fuerza: en su último libro, Ceferino Reato indaga sobre un fenómeno histórico que siete años después aún continúa vigente.

“Muchachos, el próximo presidente voy a ser yo, salvo que me muera antes”, le aseguró Néstor Kirchner a un grupo de dirigentes y encuestadores en un encuentro en la Residencia de Olivos. Dos semanas después de lanzar esta profecía –dramáticamente– autocumplida, se produjo un cimbronazo dentro y fuera del gobierno. ¿Podría Cristina Fernández ocupar ese vacío de poder que dejaba su esposo? En su libro, Salvo que me muera antes (Sudamericana), el periodista Ceferino Reato vuelve sobre los eventos que se desencadenaron esa mañana del 27 de octubre de 2010.

“Hay un aire de omnipotencia en nuestros políticos. Claro, él creía que no se iba a morir nunca”, reflexiona Reato. Porque Kirchner estaba rodeado de poder, pero sin la menor estructura para controlar a un paciente que vivía la política casi como una enfermedad. “El médico que estaba siguiendo a la familia (NdR: Benito Alen González) estaba sobrepasado. El detalle que me impresionó fue que esa inyección intracardíaca que le metieron fue porque el médico presidencial le dijo al de guardia que lo hiciera cuando, generalmente, uno a su paciente no lo va a abandonar así nomás”, cuenta Reato. El desfibrilador con el que un asistente había seguido a Kirchner durante un acto de la juventud camporista quedó reducido a una anécdota en el Luna Park... Y su falta fue crucial en El Calafate.

Ese día no sólo murió ‘Lupo’, también murió el kirchnerismo. La Galería de los Patriotas Latinoamericanos en la Casa Rosada sirvió para la escenificación, deliberada y en simultáneo, de un velorio oficial y un bautismo tácito. “Creo que esa noche nació algo nuevo. No podía ser igual, porque con Néstor era un movimiento muy personalizado, tenía toda su impronta. Creo que, políticamente, él era más sofisticado que ella, a pesar de que ella se consideraba la más cosmopolita e intelectual de la pareja. Pero, en política, los acuerdos y el pragmatismo son signos de sofisticación. Por el contrario, la tozudez y el grito son formas más primitivas”, explica Reato.

¿Hubo aciertos del kirchnerismo que el cristinismo destruyó?

El último gobierno de Cristina Kirchner es el peor de los tres. La incógnita es: ¿el último gobierno fue malo porque ella gestionó mal o porque realmente el modelo del kirchnerismo ya estaba agotado? Un grupo del peronismo que estuvo con el kirchnerismo —el de Florencio Randazzo, Alberto Fernández, hay muchos...— dice: “Cristina echó a perder todo lo bueno que Néstor había construido”. Me inclino a pensar que Cristina era mejor candidata pero no tan buena gestora como él. Y el modelo kirchnerista del dólar alto y los superávit gemelos —no tanto por lo que hizo Néstor, sino por lo que recibió— se había agotado. Es una lógica que se ve en otros gobiernos de la región, que funcionaron bien cuando las commodities estaban muy arriba. La misma política de redistribución acelerada del ingreso fue matándolos. Siempre el problema de los gobiernos que llaman ahora populistas —porque a veces está mal usado el término— es que se agotan cuando se acaba el dinero. Entonces, me parece que es muy cómodo para Randazzo o Alberto Fernández rescatar al primer Kirchner, pero no sé si es tan exacto. En realidad, en el conflicto con el campo los dos estuvieron duros y ninguno quiso ceder. En 2008 se produce un gran clivaje en el peronismo: todos los dirigentes moderados, vinculados a la zona agropecuaria del centro, se van y son reemplazados por muchos que vienen de la izquierda y de la centroizquierda. Con Cristina, La Cámpora tiene un poder que con Néstor no logró. Ella gobierna de una manera distinta: delega. Y a los jóvenes los ve como sus herederos porque, además, le garantizan algo que para ella es vital: son entusiastas y muy leales, es decir, poco críticos. Y ella no es una persona, por lo menos en la gestión, permeable a las críticas.

¿Cristina tuvo que demostrarle al entorno que ella era la heredera política de Kirchner?

Había mucha incertidumbre porque la figura de Kirchner para ellos era muy grande, era el centro del espacio en la política, la economía, los negocios: un triángulo del cual él era el vértice. Todos sabían que él era el jefe; ella, en primer lugar. En el peronismo hay, o ha habido, como un cursus honorum: vos ocupás ciertos cargos de decisión y después llegás a la presidencia. Lo que decía Perón: “Cada peronista lleva el bastón de mariscal en su mochila”. Pero siempre se refería a los que manejaban poder. En cambio, ella tuvo una carrera parlamentaria al amparo del marido. Entonces, esa traslación no es automática, y en el peronismo es fundamental porque son verticalistas. Creo que todos, en la Argentina, somos verticalistas, pero los peronistas han hecho de eso un culto porque es un movimiento que se organiza en distintas ramas y en territorios: a partir de ahí hacen un triángulo y la figura que está arriba es clave. Entonces, cuando ellos hacen ese velatorio, lo que van a ver, aparte de la tristeza, es si ella realmente podía reemplazar a su marido.

Kirchner versus Kirchner

La muerte de Néstor Kirchner marcó el fin de una alianza que se explicaba más por su carácter de facto que por razones intrínsecas. En principio, los separaba una cuestión de estilos: “Cristina tiene toda una carrera parlamentaria. Néstor era un gestor peronista. Entonces, como dicen las fuentes que consulté, tenía capacidad de retroceso: se peleaba y se enojaba mucho, pero podía acordar. ‘Respondía a una lógica política’, como dice Daniel Peralta, exgobernador de Santa Cruz. En cambio, Cristina aparece como más ideologizada y menos pragmática, menos realista, y muy incómoda en el trato con los jefes territoriales del peronismo. Ella misma se dice progresista más que pejotista. Hay anécdotas donde ella le recriminaba a Kirchner que perdía tiempo recibiendo a los intendentes del Conurbano”, evoca Reato.

Las diferencias también se extendían, según el periodista, a las formas en que cada uno gestionó el poder: “Él concentraba todo el poder y no le gustaba delegar nada. En cambio, a Cristina se la ve que delega la política”. “Él siempre pensaba que había que juntar poder y pesos, de modo que creó todo un esquema de negocios privados que ahora está siendo investigado por corrupción. Ella sabía todo eso, pero no al detalle porque no podía saberlo. Rafael Bielsa, el excanciller, dijo que Néstor no le contaba ciertas cosas porque necesitaba una candidata distinta, no salpicada. Tanto es así que, cuando muere, hay un reacomodamiento que dura varios meses”, profundiza Reato.

Ese lapso que siguió a la desaparición de Kirchner del tablero político nacional, fue sacudido por dudas —tanto fuera como dentro del peronismo—, que rápidamente Cristina Fernández tuvo que salir a aclarar: “Este es un país trágico donde las muertes definen el estado de la opinión pública. El funeral de Néstor le dio 20 puntos de imagen positiva, según Poliarquía, y creo que el 54 % que obtuvo en la reelección se explica por eso. Ella es una gran artista, como dicen todos. Una gran actriz”, reflexiona Reato mientras sobrevuela la hipótesis inicial de su libro: el día que murió Kirchner, nació el cristinismo.

 

Comentarios6
Hugo Canella
Hugo Canella 09/10/2017 08:33:02

Y DE taranbanas como vos que buchoneen

Luis Marcial
Luis Marcial 09/10/2017 07:00:41

Me parece que la Porota va a rondar muy poco en el senado, alli la estará esperando Lilita, para hacerle recordar que es una infamen traidora a la Patria, ademas de acusada de ladrona. Hay que tener cara , para tragarte los sapos que le van a tirar.

Luis Marcial
Luis Marcial 09/10/2017 06:54:08

Ceferino, por caracter transitivo, si la necesitan viva para ganar, es que con la Porota muerta, Cambiemos pierde?-

Carlos Q
Carlos Q 09/10/2017 06:28:23

Podrido de estos "intelectuales". Para que este país CAMBIE alguna vez, lo que se necesita es que la atorranta y sus secuaces estén PRESOS. Si el que roba no paga, estamos condenados a seguir en el infierno que crearon.

Chris MB
Chris MB 09/10/2017 05:24:07

Seguro, peronistas. Ustedes siempre se consideran imprescindibles.

bpgreppi Greppi
bpgreppi Greppi 09/10/2017 02:44:36

ya aburren con la chora esa

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