Ariel Scher:

Ariel Scher: "Debemos pensar el fútbol antes que los partidos sean un anuncio sin final"

El periodista llama a reflexionar sobre los últimos hechos de violencia que llevaron a suspender el superclásico en el Monumental. Además, rechaza la transformación de los clubes de fútbol en sociedades anónimas y celebra el aporte de la mujer al deporte que permite una mirada más ancha del fútbol.

Puede citar a Leopoldo Marechal en una crónica reciente para el portal la vaca.org sobre el superclásico y volver a emocionar cuando el poeta escribió en Megafón y la guerra, una novela de 1970, que "había en las tribunas una tensión indefinible, como la de la atmósfera un minuto antes del huracán".

O hacer una reseña de cien años de política y deporte en su libro La patria deportista y atesorar ese vuelo de José Figueroa Alcorta "como si fuera una paloma, una brisa o un papel suelto", desde su asiento hasta el campo de juego y aferrarse al cuerpo de Alfredo Brown, el autor del único gol con que Alumni le ganó por primera vez a un equipo extranjero.

Fue la primera vez que un presidente usaba al fútbol para acercarse al pueblo. Del fútbol en la literatura y en la política, o simplemente como "un juego", Ariel Scher puede hablar sin tanta ansiedad mediática y refugiarse en esa visión tan receptiva a sus búsquedas que un padre presente como el suyo supo entregarle desde que empezaron a ver juntos el fútbol.

"Tuvo la capacidad para introducirme en zonas que después fueron gravitantes en mi vida", señala el periodista que junto con Gonzalo Bonadeo, Ezequiel Fernández Moores y Guido Bercovich hacen por la AM 750 el programa Arqueros, ilusionistas y goleadores, además de dar sus clases como docente en DeporTEA.

¿Cómo viste los incidentes del sábado que terminaron en la suspensión del superclásico?

Los barras son una porción de la trama de poder que sale a la superficie, lo que implica que no son ni quince tipos ni unos inadaptados, como decía el antropólogo Garrica Zucal. Habría que dedicar tiempo a reflexionar mejor los orígenes de esa violencia "porque como definió Eduardo Archetti el fútbol no es reflejo de la sociedad y posee múltiples lógicas propias. Debemos pensar al fútbol antes que los partidos, como este último River-Boca, sean un anuncio sin final.

¿Qué cambió del fútbol para que muchos intelectuales ahora reivindiquen el juego?

El fútbol te permite un lazo lúdico con la vida. Cortázar, que no era un deportista y no le gustaba el fútbol, unos meses antes de morirse, dijo en una entrevista que le hicieron en México que lo importante "era el juego". Y su juego lo desplegó en la literatura. Tuvo esa noción en el tiempo de que somos gente en tanto jugamos y me parece extraordinario cuando se viabiliza a través de un juego que a nosotros nos acompaña casi desde las primeras respiraciones como sucede con el fútbol. El primer partido del superclásico me gustó porque entre tanta especulación, mugre y negocio, esos 22 jugadores tuvieran guardado en algún lugar la capacidad para defenderse de todo lo que se habla en la previa.

¿Qué aportó la presencia de la mujer en las tribunas?

Uno de los grandes maestros para pensar el deporte como lo fue Eduardo Archetti escribió sobre la construcción de los modos de ser varón en la Argentina que se generaron alrededor de las narrativas de El Gráfico y la prensa deportiva. Y ese mundo marginaba a las mujeres y a quienes no se correspondían con ese modo de ser varón. Archetti decía que el fútbol es un lugar de zonas libres, y me parece que un desafío de estos tiempos es pensar cuánto de esos límites al derecho de las mujeres de hacer propio el juego, son producto de luchas más generales o específicas del fútbol. Yo disfruté hablando de fútbol con Valdano, Cappa, Santiago Solari, pero también aprendí mucho de Mónica Santino, ex jugadora que viene realizando un trabajo integrador en la Villa 31 y cuya capacidad para absorber y recorrer distintos caminos de aprendizajes exhiben un entendimiento muy rico del juego.

¿Estás a favor o en contra de los clubes como SA?

Estoy a favor de que los clubes sean del corazón de muchos y no que estén en manos de unos pocos. Los clubes son un modo por excelencia de socialización, un modelo de referencia para ver cómo la gente construye cosas con la gente, y me gustaría que sigan siendo un espacio que reivindica la existencia compartida. La pretensión de trasladar el fútbol a un campo de sociedades comerciales es quitarle a la sociedad algo que le pertenece. El lazo del hincha con un club es algo que reivindico como modelación de una sociedad. Me gusta que las construcciones tengan un arraigo en la propiedad de montones, y no que las identidades se vuelvan mercaderías.

¿Cómo recordará a Macri la patria deportista?

Hay un prejuicio que dice que si la política toca al deporte lo mancha, porque el deporte es presuntamente limpio y la política es sucia. Yo no comparto ese prejuicio. El deporte y la política son herramientas de la vida, son construcciones y te parecen más o menos atractivas, limpias, transformadoras o arruinadoras según lo que hagas con ellas. Y en este caso, Macri y gente próxima a él trata de jugar una línea de interpretación político-deportiva que se expresa en el desplazamiento de capitales sociales como el de los clubes a capitales privatizados. Ahí creo que hay una concepción cercana a las ideas del Gobierno con las que no estoy de acuerdo.

El corazón no latió más

"Cuando Diego eludió el segundo rival, el corazón no me latió más. Me acuerdo mucho mejor de los anteojos asombrados de mi padre, de mi propio asombro porque el corazón no me latía y de la sensación plácida de una felicidad en ascenso que de la secuencia del gol. Era curioso: el corazón no me latía, como si se hubiera ido todo entero detrás de esa jugada, y, sin embargo, yo estaba más vivo que nunca. Recuperé la normalidad recién cuando los ingleses sacaron del medio. Mi papá sonreía…". (Del libro de cuentos Todo mientras Diego, de Ariel Scher).

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