Andy Clar creó Chicas en New York: en 8 años su blog tiene 3.5 millones de seguidoras

Andy Clar creó Chicas en New York: en 8 años su blog tiene 3.5 millones de seguidoras

Publicista, artista plástica y speaker motivacional, es la referente de la nueva generación de emprendedoras e influencers.

Andy Clar escribe como habla. Habla como vive. Vive como sueña. Y eso implica: ser líder de una de las comunidades viajeras más importantes de América latina -con más de 3.5 millones de integrantes- tras haber transformado su blog Chicas en New York en una empresa orientada a la generación de experiencias inspiradoras para mujeres.

Con 207 mil seguidoras en Instagram, Clar es protagonista de un fenómeno multiplataforma: editorial (Chicas en NY: los secretos mejor guardados de la Gran Manzana, fue best seller en 2016; y el año pasado lanzó el libro Chicas de Viaje por el mundo), comunicacional (su programa Chicas de Viaje, por Telefe, fue premiado por su formato innovador), digital (@andyclar_ tiene 28 mil followers, @chicasfoodies lleva 29 mil y @chicasdeviaje_ acumula 110 mil) e incluso financiero (desarrolló la primera tarjeta de crédito de una comunidad de mujeres aliada a un banco).

Foto: Malvina Batiston  (gentileza AC)

Andy Clar escribe como habla. Habla como vive. Vive como sueña. Y eso implica: haber transformado Aschen, la agencia de publicidad que creó hace 15 años, en aliada de otros dos referentes del sector, como Kepel&Mata y Trade Media Agency, para alumbrar, a fines de 2018, Super, definido como el primer “centro regional de estrategia, creatividad y medios”. Con sedes en Buenos Aires, Miami, San Pablo, Santiago de Chile, Lima y Ciudad de México, su disruptiva propuesta de product & digital innovation incluye la división Woman donde, bajo su dirección general creativa, un team interdisciplinario genera “marketing por y para mujeres”.

Andy Clar escribe como habla. Habla como vive. Vive como sueña. Y eso implica: ser la impulsora de #PonerleElPecho, la impactante campaña de concientización sobre la importancia de la detección temprana del cáncer de mama -principal causa de muerte de mujeres en el país- que, en 2018, retrató a actrices, modelos, deportistas y cantantes con el torso desnudo, cubriéndose un pecho con una mano y mostrando el otro con la cicatriz resultante de una mastectomía recreada digitalmente. ¿La razón? “Hace unos años, mi mamá tuvo esa enfermedad, sufrió una mastectomía y meses después me mostró su cicatriz. La miré y pensé: ‘Si todas viéramos esto, seguramente saldríamos corriendo a hacernos una mamografía’”, posteó en ese momento. Es una causa con la que está profundamente comprometida y por la que aboga en cada charla motivacional a la que es convocada. Así, como oradora de cierre de SHE Festival, en marzo pasado, ante un auditorio de 500 emprendedoras, insistió: “Teniendo una herramienta de comunicación tan fuerte como las redes sociales, valía la pena hacer algo que impactara como me impactó ver la cicatriz de mi mamá, y que dejara el mensaje de que a todas nos puede pasar. Hay un error gravísimo en este país, porque nos enseñaron que tocándonos podemos detectar el cáncer de mama: y es el peor error que podemos cometer ya que no siempre se palpa. Hoy se mueren unas 25 mujeres por día por esa enfermedad: son vidas que se podrían salvar si se detectara a tiempo, si funcionaran los mamógrafos y si todas supieran que se tienen que hacer un control anual a partir de los 35 sí o sí”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

¿Les cuento una historia, de egos debilidades y fortalezas? Había una vez, una artista, q hizo una escultura en cera, la presentó en diferentes galerías, y nadie la aceptaba por q creían q la obra carecía de innovación, frustrada por el rechazo, dejó caer la obra al piso, rompiéndose en pedazos. ��Quien no se sintió alguna vez destruida? Pero lo cierto es q después de duelo, existe el momento de reconstrucción y ella lo hizo, agarró los pedazos y los unió en bronce fundido, dejando ver sus heridas y le sumó luz interior. ⚡️ Me sentí tan identificada con esta imagen, se acerca mi cumpleaños Nro. 23 de MI SEGUNDA VIDA! El dia q mi cuerpo se rompía literalmente en pedazos, debajo de un bus! 7 fracturas de pelvis 7 de cadera, 1 costilla 1 vértebra, 1 fémur y varias mas q me dejaron sin caminar un año entero. Tantos años después no puedo mas q festejar estar viva! Y aceptar esas heridas como parte de mi vida. Dicen que las cicatrices es por donde pasa la luz en nuestro cuerpo y así como nació “Expansión” la obra de la escultora #PaigeBradley también nació la Andy q soy hoy! Como la obra, q nunca volvió a ser la misma, ahora es mucho mas fuerte y luminosa de lo q fue, por que así es muchachas, lo q no te mata, te fortalece! Y lejos de usar la energía para lamentarse, x lo sucedido, la vida se celebra fuerte!���� @andyclar_ Esta maravilla q podes ver en #Dumbo, #Brooklyn #ponerleelpecho

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Andy Clar escribe como habla. Habla como vive. Vive como sueña. Y eso implica: crear Chicas que Emprenden, una incubadora y aceleradora de start ups que forma parte del Centro de Entrepreneurship de la Universidad de San Andrés (UdeSA). Lanzado en 2018 y dotado de un fondo semilla de $ 770 mil -que en 2019 ascenderá a $ 1 millón-, es una iniciativa que la emociona especialmente: “Cuando empecé, no tenía ni un peso para invertir. Pero tenía una idea en la que creía y aprendí pronto que es igual de importante implementarla. Eso implica saber cómo venderla y a quién. No hace falta tener contactos sino ser caradura y llamar por teléfono o pedir una reunión. Más que recibir una inyección de dinero, me hubiese encantado que alguien me escuchase y orientase en ese momento. Por eso, creamos un programa integral de capacitación de alto nivel: no creo en dar plata nada más, ni en asesorar nada más, sino en acompañar a las emprendedoras de punta a punta para que hagan realidad su sueño”.

Se te conoce como emprendedora, publicista, cantante, artista plástica, influencer, escritora, conductora, speaker. ¿Vos cómo te definís?

Si tengo que definirme con una sola palabra, es creatividad. Es lo que encierra todo mi trabajo, mi forma de vivir, mi manera de encarar situaciones emocionales y laborales. Ahora, si querés, me explayo un poco más (ríe). Soy mamá de Eliseo, artista plástica… Ay, no sé si contar todo, me da cosa, porque es más un gusto personal, mi cable a tierra, como la música (piensa). Soy creadora de Chicas en NY y Chicas de Viaje. Y soy directora de Aschen, una agencia que creé hace 15 años con mi marido y hoy integra Super, la fusión de tres agencias que, en realidad, es un polo de innovación, creatividad y estrategia para toda América latina.

Sos speaker en foros de emprendedurismo femenino. ¿Alguna vez te imaginaste que, de pionera autora de un blog para viajeras pasarías a ser una gurú del empoderamiento?

Creo que soy una mujer que, aunque suene trillado, lucha por sus sueños. Y no solamente tiene que ver con el aspecto laboral sino con ir detrás de las cosas que sé que me hacen estar bien, viva y emocionada. Por eso nunca dejo de sonreír. Y eso que pasé muchas necesidades, porque vengo de una familia de clase baja… Soy una convencida de que cuando una hace lo que quiere, con buen equipo, con mucho optimismo, con mucho laburo, las cosas suceden y la plata viene. Así hice hice todo: desde esta agencia que empecé en un cuarto chiquitito del departamento que compartía con mi marido y que ahora es una mega agencia para la región; hasta Chicas en NY, el blog que empecé a escribir de noche, en casa, después de darle la teta a mi bebé y haber trabajado todo el día. Tiene que ver con lo que creo: algo que quizás ves como un sueño inalcanzable, puede hacerse realidad. Mi crecimiento fue resultado de ir poniéndome metas, nada más. No creo que haya reglas ni una fórmula, porque es muy importante el contexto: no sólo político y económico, sino que también tienen un impacto tu familia, tus amigos, tu actitud, tu edad. En todo caso, creo que lo que tienen en común todos mis proyectos es la creatividad y esa cosa mía de ir para adelante y animarme a romper con lo establecido.

Foto: Agustina Funes  (gentileza AC)

Si no tenés una fórmula ni seguís reglas y cada emprendimiento fue surgiendo de tu creatividad e intuición antes que de una estrategia, ¿cuál es el denominador común que explica tu éxito?

Haber perdido el miedo a equivocarme. Aprendí mucho gracias a los errores, así que no reniego de ellos. Por eso, no les digo equivocaciones sino aprendizajes. También, ser muy constante, perseverante y estar, estar, estar. Además, rodearme de gente que sepa hacer lo que yo no. Y eso es fundamental en el mundo emprendedor, donde es muy común decir:  “Bueno, hago todo: diseño, corto, compro y hasta limpio el baño, porque no tengo dinero”. ¡No, chicas! Hay que ocuparse de encontrar el novio de tu proyecto: puede ser un amigo o un desconocido, pero plata hay. Para encontrarla, hay que aprender a contar la idea de tal manera que otros quieran sumarse para ayudarte a crecer: con su dinero, con su tiempo o con lo que saben hacer.

¿Cómo fue que ese archivo de Word de circulación exclusiva entre tus conocidos se convirtió en blog en 2011 y, 8 años después, es una de las comunidades de viajeras más importantes de la región y, también, en un medio de comunicación y experiencias 360°?

Había viajado muchas veces a Nueva York, algunas por placer, pero la mayoría por trabajo. Y, sin embargo, me las ingeniaba para recorrerla bastante porque para mí no existe eso de “no tengo tiempo para hacer lo que me gusta”. Cada vez visitaba lugares poco tradicionales, secretos, de esos que no figuran en las guías turísticas. Cuando volvía, les contaba a mis amigos. Y ellos a los suyos. Como me empezaban a pedir consejos, armé un Word: era la época previa a las redes sociales, recién empezaba Facebook. Ese archivo se hacía cada vez más grande. Y circulaba tanto que me llamaban desconocidos para pedirme que les diera una mano armándoles viajes a medida. Hasta que pensé: “Esto es una locura. Voy a escribir todo en un blog, como me salga”. No tenía ni idea de cómo se hacía. Pero poco tiempo después empecé a ver que era increíble la cantidad de gente que entraba y me consultaba. Había muchos blogs de viajes y con foco en Nueva York, pero al mío le iba muy bien. “Acá hay algo distinto”, me planteé. Y empecé a analizar mi discurso: usando mis skills de comunicación y publicidad, me di cuenta que me salía naturalmente involucrar a las lectoras como amigas, no haciendo una bajada onda  “si vas a tal lado, tenés que hacer tal cosa”, sino con una complicidad de código femenino, como una recomendación.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Hay días en los que pierdo el foco.No te pasa? haces planes pensás ideas, pones metas...y un mínimo movimiento inesperado, te dispersa, bajas las defensas y es cómo volver a empezar. Cuento esto por q aunque en Instagram todxs parecemos vivir la vida perfecta...sabemos que no es así!...todxs tenemos miedos, dudas, caídas, fracasos, y alguna mochila que nos cuesta sacarnos de encima.����♀️Y a mi también me pasa, sobre todo cuando estoy de vacaciones...que tengo tiempo para resetearme...y recuerdo esos días en los q siento q no logro darle al blanco, y que el blanco se transforma en negro. Esta foto que parece jugar a “póster de película de aventura”, es simplemente el instante de vulnerabilidad de HOY cuando aprendí algo nuevo ����“arco y flecha”...y me sentí igual que mi hijo de 8 años, cuando lo intentó ayer...arranqué con expectativas, emoción, ansiedad por aprender...y hasta miedo de q se zafe la flecha y dármela en la cara...pusé toda mi atención, y al deslizar mi mano me di cuenta que no era tan fácil como parece de afuera. Lo cierto es q la arquería lleva precisión, saber pararse, fuerza, constancia concentración y hasta un poco de imaginación. Y sobre todo mucha práctica! Mucha flecha tirada al césped y algunas otras fuera del área me recordaron a cada día en el que intentamos mantener la mirada en las cosas importantes para nosotras o en los objetivos q nos proponemos...luchando contra los altibajos y metiendo el ojo en la mira constantemente en cada carga de flecha...levantar las caídas y seguir probando hasta que le demos al blanco, o al color que más te guste...por q de eso se trata todo, no solo de lanzar la flecha, si no de descubrir muestro mejor rincón. Seguí las historias de @chicasdeviaje_ q te mostranos todo! Estamos en #Brasil en una aventura de #mamasConChicos y ya lanzamos concurso para q VOS puedas vivir la experiencia @clubmedtrancoso y después de la playa colgarte el arco y flecha!! vos también! Venís? #amazingfamily #chicasdeviaje

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¿Qué es hoy Chicas en NY?

Es una comunidad de más de 3 millones y medio de mujeres de toda América latina que aman viajar. O que sueñan con viajar, y eso también es lo lindo: se inspiran a través de mi mirada. Después llegó el libro, un proyecto impensado que, a la semana, se agotó y fue best seller en 2016. También se fue desarrollando un programa de beneficios exclusivos para lectoras que viajaran a Nueva York. Pensé que sería una buena idea hacer algo similar en la Argentina, para que pudieran disfrutar todo el año incluso las que no viajaban. ¡Y se me ocurrió hacer una tarjeta de crédito! No había hablado con ningún banco todavía, pero armé una encuesta preguntándole a mi comunidad qué servicios les gustaría que les brindara. ¡Me llegaron 7 mil mails que tardé tres meses en leer! Y así nació Comafi Chicas. Ahí se me ocurrió crear Chicas de Viaje, como un proyecto paralelo, con sus propias redes sociales, para hablar de otros destinos. Y me surgió que también podía ser un programa de televisión, que es el que se emite por Telefe. Luego llegó el segundo libro, que es súper novedoso porque la edición incluye golden tickets sorpresa con premios increíbles como aéreos, hoteles, all inclusive…

¿Y de qué se trata Chicas que Emprenden, el programa que desarrollaste con UdeSA?

Cuando lanzaron su centro incubador y acelerador de emprendimientos, con Yavu, tuvieron un 20% de postulantes mujeres. Les resultó un dato interesante. Entonces me contactaron para saber si quería sumarme pero, la verdad, no me interesa que me inyecten dinero. Como querían hacer algo conmigo, les propuse crear Chicas que Emprenden, haciendo una convocatoria conjunta: y las candidatas fueron el 50% del total del programa general. La consigna es que sean proyectos multigénero liderados por mujeres. El primer año, las cuatro seleccionadas recibieron un fondo semilla de $ 250 mil cada una. Este año, vamos por más: en la fase de pre-incubadora, la Startup School incluye: clases, workshops y talleres de distintas temáticas emprendedoras: lean startup, design thinking, storytelling, pitching, marketing digital. Y después, para las seleccionadas para la Incubadora, además de ese capital semilla hay acompañamiento estratégico de la red de mentores de UdeSA y espacio de oficina en el campus de la Universidad. Estoy contenta porque es dar acceso a una capacitación súper seria que potencia esas ganas tan femeninas de vivir de lo que tenemos ganas de vivir. Porque ser emprendedor no es un trabajo, sino una actitud.

Siendo una soñadora que concreta lo que se propone, ¿cómo te imaginás en los próximos 5, 10 ó 20 años?

Si bien en los negocios es importante proyectar a largo plazo, soy muy del hoy. Y es algo que me reforzaron los años y la experiencia viviendo en este país. Empecé a organizar viajes con las seguidoras de Chicas en NY en el peor momento del país, cuanto tenías que declarar los dólares que comprabas: y lo hice igual. Es que, desde mi accidente, soy una disfrutadora serial. Entonces, lo único que me imagino para mi futuro es seguir disfrutando de lo que haga. Por ahora, Chicas en NY me sigue apasionando. Pero soy consciente de que todo tiene un tiempo, que nada es para siempre. Así que, en todo caso, seguiré con mi agencia, seguiré escribiendo, seguiré cantando. Siempre estoy preparada para las nuevas oportunidades que me da la vida.

¿Cuánto influye en tu actitud ante el trabajo como disfrute el haber crecido en un hogar muy humilde y comenzado a hacer changas a los 14?

A esa edad empecé a escaparme los fines de semana para trabajar en una fábrica de pastas desde las 6 de la mañana. Me iba cuando en mi casa todos dormían. Obvio que enseguida mi mamá se dio cuenta y me lo quiso prohibir. Pero le dije que quería tener mi plata para comprarme un par de zapatillas o una gaseosa cuando salía con mis amigas. Le prometí que iba a cumplir con el colegio y con cuidar a mis hermanitos en la semana. Así fue que la convencí. Y se fue a hablar con el dueño del negocio -le había dicho que tenía 17- para conocerlo y aclararle que sólo podía ir los sábados y domingos. Estuve un año ahí. Y nunca más paré de trabajar. Aprendí mucho de la actitud de mi mamá: cuando tenía 15, mis viejos se separaron y en casa no había un peso porque mi papá se borró. Ella tenía 34, tres hijos y se había pasado la vida encerrada. Empezó a hacer changas y terminó como gerente de un banco. ¡Salió y la rompió! Pero, como trabajaba tiempo completo, me tuve que hacer cargo de mi hermana, 5 años menor, y de mi hermanito, 10 años más chico, que se venía conmigo a las clases de gimnasia, que eran contraturno, porque no tenía con quién dejarlo. Eso me hizo madurar: ninguna de mis amigas trabajaba, ni cuidaba a sus hermanos ni tenía que hacer la comida todos los días. Nunca lo conté, pero ¡hasta trabajé como vendedora de disyuntores y tomacorrientes para autos! Fueron pocos meses, pero aprendí mucho porque iba a comisión. Después entré a trabajar en un local de ropa. Como soy metida, les contaba a los dueños las quejas de las clientas sobre los talles. Al poco tiempo, abrieron una sucursal en uno de los primeros shoppings y me llevaron como encargada. Después me propusieron ser modelo de cuerpo: cuando vieron mi interés, me becaron para que estudiara diseño de indumentaria.

Foto: Agustina Funes  (gentileza AC)

¿Es cierto que debutaste como emprendedora a los 19, con una boutique en Río Cuarto?

Sí, un día decidí irme con mi novio a esa ciudad de Córdoba, donde tenía su familia. Se nos ocurrió abrir un local multimarca de ropa, algo que no existía. Como no teníamos un peso, mi suegro hipotecó su casa: “Te aclaro que la plata te la doy a vos, no a mi hijo”, me dijo. Todavía no era mayor de edad, así que junté a mis padres -que no se hablaban- para que me emanciparan porque necesitaba abrir una cuenta bancaria. Imaginate que, en esa época, todos los locales parecían almacenes de ramos generales. Llegué con mi cabeza de shopping: graffiteamos todas las paredes, armamos una instalación con televisores, contratamos a un amigo para que tatuara en vivo. ¡Y el negocio estalló! Después de tres años, se terminó el amor y me volví a Buenos Aires. A los dos meses, me pisó un colectivo y empezó mi nueva vida.

El 24 de abril se cumplieron 23 años del accidente que tuviste a los 23, y que te dejó postrada un año, con pronóstico de que no podrías volver a caminar. ¿Cómo resignificaste esa experiencia?

Iba a cruzar la avenida Gaona, frente a Plaza Irlanda, cuando me atropelló un colectivo. Estuve a punto de desangrarme. Tuve 7 fracturas de pelvis, 7 de cadera, una de costilla, una de vértebra y una de fémur, entre otras que me tuvieron meses internada en el hospital y luego inmovilizada en una cama ortopédica en casa. Cuando el médico dijo que probablemente no podría volver a caminar, le dije a mi mamá que se quedara tranquila: “Voy a ser la mejor paralítica”. Hasta que un día, me planteé: “¿Y por qué no voy a volver a caminar?”. En ese momento había empezado a sentir los pies y a soñar que volaba. Entonces, lo encaré al médico y le dije a mi mamá: “No sólo voy a caminar. Lo voy a hacer por todas las ciudades del mundo”. Un año después, ya estaba de pie.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Mi cuerpo &Me �� . El accidente q sufrí a los 23 años me dejo + q un 1 año sin moverme, dejo muchas+cicatrices de las q hubiera imaginado tener en mi envase contenedor de emociones.Tome la decisión consciente de NO reconstruirlas, no hacerlas desaparecer, x q siento que de algún modo, son mis heridas de guerra, son quienes guardan en mi piel el recuerdo una victoria de la vida, ganada! Y fue difícil mirarme al espejo parada por 1ra. vez, 1 año después de ese episodio, no me reconocí por la flacura de mis 43 kg y mis músculos se habían atrofiado por completo y trabajé hasta devolverle vida a mi cuerpo p/volver a caminar.Aunque logré recuperar la masa muscular, a fuerza de pesas caseras, armadas c/ paquetes de azúcar o botella de plástico rellenas, lo mantuve guardado, durante muchos años. Nunca más volví a usar una bikini sin pareo, o short, x una cicatriz muy grande que tengo en la cadera casi a la altura de mi cola. (no zoom, es del otro lado) je! - Nunca más paseaba en una playa en traje de baño, y nunca me metía en piletas con más gente.Tampoco volví a usar polleras cortas, por las cicatrices de mis piernas. Hasta q un día filmé mi 1er. programa de TV y para el cap. 1 elegí una pollera q mostraba mis rodillas en donde tengo 2 grandes cicatrices. Un gran desafío para mí, lo loco fue q nadie se dió cuenta de q estaban ahí. Por q nadie miro ese detalle, por q no tiene importancia, por q posta la personalidad atraviesa al cuerpo, cuando la alegría le gana a la inseguridad, todo cambia. Todo se alviana, cuando el foco está puesto en lo verdaderamente importante la vida tiene otro sentido. Y ese día fue el antes y después- había elegido ponerme pollera justo en el momento q atravesaba por q 1ra vez exposición masiva. Un año después me anime a un short, y esta foto es de hace 2 meses en Río, saltando de alegría y libertad, de pasear por 1ra vez después de 22 años en traje de baño por la playa. Y entendí que los años me trajeron entrenamiento mental, y físico y me llevaron a cuidarlo, no para llegar a los cánones de belleza que se supone q deberíamos mantener, lo que socialmente entendemos, si no a q sea saludable, aceptado x mi, libre y feliz -

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Hace 15 años, armaste una familia ensamblada con tu colega y socio Sebastián. ¿Cuánto te cambió la maternidad?

Tenía 29 años y ya había estado casada. Pero fue conocerlo a Sebas y enamorarme otra vez. Ya era padre de tres chiquitos de 9, 7 y 5. ¡Y me enamoré de ellos también! Sin ellos, mi vida sería totalmente diferente (se emociona hasta las lágrimas). Ocho años después, llegó Eliseo. Hoy Isabel tiene 23, Samuel tiene 21 y Ezequiel tiene 25: hace poco se hicieron un tatuaje que simboliza la unión de los cuatro como hermanos. ¡Eliseo no ve la hora de ser grande para tener el suyo, así que se lo dibuja con marcador! Los primeros años fueron de mucho sacrificio: vivíamos en un departamento de 2 ambientes con los chicos, y nos las ingeniamos para arrancar ahí mismo con Aschen, nuestra agencia de publicidad. Por eso me emociona tanto que hoy seamos parte de Super: en un momento de achique del sector, estamos en plena expansión en la región. Igual, siempre le digo a mi marido: “Si algún día a nosotros también nos va mal y perdemos todo, no tengo problema. Sé cortar el pelo, hacer tatuajes, cantar, cocinar y puedo vender hasta arriba de un bondi” (ríe a carcajadas).

¿Por qué Super, la mega agencia que crearon con Kepel&Mata y Trade Media Company, es tan disruptiva a nivel regional?

Nuestro diferencial es solucionar la gran problemática que hay en el mundo de la publicidad, ya que podemos abarcar de punta a punta una campaña. Normalmente, al cliente le pasa que tiene una agencia de medios, una agencia de creatividad, una agencia de estrategia, una agencia de redes sociales: en ese pase de manos, nada tiene que ver con nada y el cliente queda rehén de una lucha de egos. Por eso nos definimos como un polo de estrategia, creatividad y medios. Una de las innovaciones es que tenemos un departamento, Women, desde el que trabajamos con marcas, productos y campañas para mujeres con un equipo 80% femenino e interdisciplinario. Te aclaro que, en la Argentina, somos sólo dos las mujeres con poder de decisión en esta industria que se tiene que hacer cargo de los desastres que, durante muchos años, han hecho en la sociedad por no tener una visión de género. La publicidad lleva un gran porcentaje de responsabilidad. Durante años se promocionaron productos con la mujer como objeto. Sin dudas es fundamental el cambio. En Super tenemos un filtro de conciencia de género para cada pieza que sale a la calle.

Es interesante que, como directora creativa, señales la responsabilidad de los publicistas en la mirada distorsiva de las cuestiones de género de muchas campañas, y el impacto de los estereotipos femeninos que todavía perpetúan. ¿En algún momento fuiste víctima de ese discurso dominante?

Me siento muy cómoda conmigo porque, naturalmente, soy una mujer que no se basó en los estereotipos de ningún tipo. Soy como soy porque me gusta: no me visto a la moda, tuve épocas donde estaba más gordita, estoy llena de cicatrices porque un colectivo me pasó por encima, trabajo desde chica y siempre lo hice a la par de mis parejas. Obvio que todas las que nacimos en una determinada generación tenemos algunos vicios que naturalizamos sin darnos cuenta. Tengo 46 años y me encuentro, a veces, haciendo cosas que, cuando me las planteo, me enojan. Por suerte, una sigue aprendiendo y cambiando. Hasta hace poco tiempo, me daban mucha vergüenza mis cicatrices: iba a la playa con un short, no usaba polleras cortas. Y justo para el primer programa en Telefe, el día que más exposición pública me esperaba, me puse una minifalda por primera vez desde el accidente. Sí, tengo muchas marcas en las piernas y un agujero en la cadera, que son mis heridas de guerra. Hoy las miro y les agradezco porque son la prueba de que estoy viva.

El día que posteaste una foto en traje de baño, las redes sociales estallaron en mensajes de apoyo y agradecimiento. Muchos comenzaron a verte, desde entonces, como una mujer inspiradora y no sólo “la chica que viaja a NY”…

¡Y eso que no mostré la cicatriz de la cadera, porque posé del otro lado! Con el tiempo, una va adquiriendo mayor seguridad y entiende que lo más importante es aprender a quererse. Ese día, te cambia la vida. Yo, en algún momento, no me quise (se emociona). Por eso banco a estas nuevas generaciones que vienen a darnos el ejemplo y a enseñarnos tantas cosas. Muchos las critican por ser feministas extremas. Y yo digo: “Alguien tiene que ponerse esos pantalones”. Porque sin revolución no se llega a nada. No creo que hombres y mujeres seamos iguales, pero sí que tenemos los mismos derechos. Cuando organizaba los viajes con las seguidoras, muchas me preguntaban si podían llevar al marido o a los hijos. No entendían que la idea era, justamente, que se regalaran una semana para ellas. La idea era que ni siquiera vinieran con una amiga, para darse la oportunidad de reconocerse y, también, de conectar con mujeres fuera de su círculo. Empecé a notar que, al tiempo de volver, varias se separaban, cambiaban de trabajo, empezaban a estudiar o se asociaban para lanzar un emprendimiento. Ahí tomé conciencia de que tengo mucha responsabilidad porque hay una comunidad muy grande de mujeres que me leen. Y me planteé: “Acá hay algo más”. Sentí que no podía seguir hablando de viajes solamente porque es como una nube de pedo, una irrealidad total. Gran parte de mis seguidoras todos los días se levantan, tienen que ir a laburar, ocuparse también de su familia y, con mucha suerte, alguna vez en la vida viajan. No quería seguir dando el mensaje de que todo es rosa, divino, maravilloso y que podés irte a NY cuando querés. Por eso empecé a compartir mi experiencia como emprendedora, y desde muy chica, para que se animen. Pero sin bajada de línea, porque cada una tiene que vivir su experiencia. Yo necesité que un bondi me dejara un año sin caminar para entender que la vida se puede terminar hoy mismo. Por eso las aliento a que hagan lo que tengan ganas de hacer sin esperar que les peguen un bife como me dieron a los 23 años.

Foto: Malvina Batiston  (gentileza AC)

Gran parte del engagement de tu comunidad tiene que ver con lo genuino de tus propuestas y el estilo directo y cercano de comunicación que establecés. Muchos creen que tenés un séquito trabajando en tus redes y llevando tu agenda. ¡Pero me consta que sos vos misma la que responde mails y WhatsApp mientras comprás ingredientes para la cena en el super chino!

Todos los posteos los escribo yo. Y también soy la que responde los comentarios. Viajo con mi amiga Karina, que me saca las fotos. No tengo secretarias, asistentes, vestuaristas, maquilladoras ni peinadoras. Y le doy mi celular a todo el mundo, cero drama.

Desde que lanzaste Chicas en NY, el código de las redes sociales cambió mucho. ¿Cómo te fuiste adaptando?

En Instagram no tengo haters. Mis redes sociales son limpias porque son funcionales: no es que salgo haciéndome la linda, sino que doy data. Y cuando hablo de mí, aclaro que lo hago desde mi experiencia, sin dar lección de nada. Eso sí: no me gusta Twitter, me parece una red social de una violencia absoluta. Ahí debo haber recibido 25 mensajes negativos que lloré y respondí uno por uno.

¿Ser influencer es un trabajo 24/7?

En mi casa, estoy en mi casa. Con frecuencia me instalo unos días en Colonia, que es mi cable a tierra: ahí me encierro y escribo mis libros. También viajo bastante, lo cual me permite tomar cierta distancia. Pero, en realidad, siempre estoy en contacto con lectoras. Y cuando necesito tener un descanso de las redes, no me conecto y ya está. Pero no es que necesito desconectarme porque me hace mal. No me puedo quejar porque es mi trabajo, es hermoso y lo hice a mi medida.