Ágatha Ruiz de la Prada: “La moda es tan fundamental como la comida”

Ágatha Ruiz de la Prada: “La moda es tan fundamental como la comida”

Hija de la movida española de los ‘80, el tiempo demostró que la diseñadora española es una visionaria porque anticipó la democratización del lujo. Su postura sobre el impacto del empoderamiento femenino en una industria que ya no prescribe tendencias. 

Su nombre está ligado a los colores estridentes. Y las siluetas de sus prendas son su marca registrada. El universo de la empresaria, activista y diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada es sinónimo de alegría, según ella misma define, “Porque no es lo mismo que te pasen cosas malas y llevarlas con mala actitud que con buena disposición”.

Define el éxito de su carrera en tres pilares estratégicos: estilo propio, comunicación y distribución. Eso explica que su nombre se multiplique en decenas de licencias, pues Agatha Ruiz de la Prada puede ser un vestido, pero también una escoba, así como cascos para motociclistas, muebles, uniformes corporativos, vestidos de comunión —de hecho, aprovechó su estadía porteña para presentar su colección infantil— y perfumes.

Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura, ha dicho que usted inventó un mundo lleno de color, de gracia y picardía que tiene algo de cuento de hadas, de la magia del circo y de las fantasías de la niñez.

Siempre me he creado mi propio mundo, que está metido en una burbuja. Ahí es donde está el color de mi vida, que para mí es fundamental porque es sinónimo de felicidad.

¿No es paradójico que a Rei Kawakubo, ‘la reina del negro’, y a usted, ‘la reina de los colores’, se las identifique con un corazón?

Comme des Garçons me vuelve loca: Kawakubo me parece una de las mujeres más inteligentes del mundo, pero el único defecto es que abusa del negro y de la tristeza.

¿Qué es lo más valioso que la moda puede hacer por una mujer?

La moda es fundamental, como la comida. Te proporciona mucha felicidad y, aunque no lo digan, todos tienen ganas de ir bien vestidos.

En 1988 escribió La moda cómoda, todo un anticipo de lo que sucede hoy en la industria.

Mis trajes, que hace 35 años parecían una locura, ahora son bien vistos. ¡Fíjate cómo va Lady Gaga! Las mujeres se están dando cuenta que para ir a una fiesta no es necesario que estén todas iguales. Y también se comprendió que hacía falta una dimensión más relacionada al mundo del arte en la vestimenta. Hoy, todo lo que está teniendo éxito es lo práctico, porque la mujer se ha dado cuenta que para trabajar tiene que estar cómoda. Ya no va más el ‘qué se usa’.

¿La informalidad en el vestir es causa o consecuencia del empoderamiento femenino?

La mujer se dio cuenta de que trabajar es imprescindible porque es ‘la’ felicidad. Una mujer quiere trabajar, estar bien, ser culta, tener amigos y salir. Para eso, tiene que ir muy cómoda. Entonces, lo que más sale son las zapatillas deportivas y ha habido mucha gente muy lista, visionaria, como Karl Lagerfeld, de Chanel, que te las vende por una fortuna.

En aquel libro también se refirió a la temporalidad de la moda, al precio y a la calidad de las prendas como paradigmas en crisis.

Cuando era pequeña, las españolas cambiaban el armario cada temporada. Ahora, tengo el mismo armario en invierno y en verano: primero, porque viajo muchísimo pero, además, porque ya no está de moda el concepto de temporalidad. Lo de los precios, en tanto, lo encuentro fundamental: la democratización de la moda es necesaria porque tiene que ser accesible. Ambos conceptos tienen que ver con la ecología: para mí es un éxito una camiseta que se te ha roto de tanto usarla antes que una que te has llevado porque es barata pero nunca te la has puesto.

Una pelota, los corazones, la boca, los dinosaurios, un piano. ¿Por qué elige esas morfologías para sus vestidos?

Tengo la teoría de que un artista —sea arquitecto, pintor, escritor o director de cine— siempre tiene una obsesión. Mira a Fernando Botero: se ha pasado toda la vida dibujando, pero se lo conoce por su obsesión por los volúmenes. En Greatest Hits, el libro que publiqué por mis 30 años de carrera (NdR: Editado en 2013 por su fundación), recopiló mis modelos favoritos con la idea de mostrar cómo he ido repitiendo el aro, el corazón, la flor...

Su carrera está identificada con la época de gloria de Madrid y Barcelona, pero también de Nueva York. ¿Esas ciudades perdieron su inocencia?

Siempre se ha dicho que, en los ‘80, Buenos Aires y Madrid tenían muchas cosas en común y, a su vez, estaban relacionadas con el lugar más divertido del mundo por entonces, que era Nueva York. Creo que sigue habiendo mucha relación entre esas ciudades todavía. En cambio, en Barcelona todo cambió: de ser el sitio más vanguardista en los últimos años del franquismo se ha convertido en un sitio espantoso, con unos odios y unos miedos que pa’ qué... ¡Pensar que en esa época Barcelona tenía una libertad que en Madrid ni la olían! A mis 20 años, tuve la suerte de vivir mitad de tiempo en cada ciudad. Y fue entonces cuando aprendí que trabajar es, sin dudas, lo más divertido del mundo.

Comentarios2
Marcelo Livi
Marcelo Livi 13/12/2017 05:39:33

Que opinión vulgar y snob. Propia de una ignorante.

Juan Armendaris Conforte
Juan Armendaris Conforte 13/12/2017 10:44:03

Y si le preguntan a un cartonera, va a decir la basura es tan importante como la Moda o la comida. Va de suyo!!. Ayyy Cronista!! Con todso lso buenos periodistas que se fueron de Clarin, podrían reclutar alguno y levantar la punteria

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