Sexo y coronavirus: cómo impacta en el sexo y el autoplacer la cuarentena

Un podcast sobre sexo femenino, entre los más escuchados en la cuarentena

De la mano de la cuarentena, son virales los contenidos sobre autoplacer y otras expresiones de sexualidad, tanto en redes sociales como en plataformas digitales. Sexo y coronavirus: el impacto de la pandemia entre las sábanas.

En un país donde muchos ponen todavía en cuestión la pertinencia de la Educación Sexual Integral, cuyos contenidos, además, tienen una fuerte impronta sanitaria y de prevención del abuso, el abordaje del goce femenino desde una perspectiva de derecho ha encontrado un nuevo lugar. Plataformas digitales como la red social Instagram y la plataforma Spotify han sido los soportes para popularizar contenidos que se enfocan en el goce en clave feminista.

Estas publicaciones son difíciles de clasificar para quienes no han seguido su evolución y por aquellos que no manejan códigos que aluden al empoderamiento de la mujer o –en términos más amplios- de las “personas con vulva” (concepto que incluye a varones trans). Por siglos, ese grupo poblacional ha tenido que reprimir el placer, dosificarlo o supeditarlo a otro –el hombre- para no perder el respeto de la comunidad.

Uno de los contenidos, que a pocas horas de conocerse se convirtió en un éxito, es el podcast Acabar, creado y conducido por Melanie Tobal, una publicitaria de 30 años que también hace activismo para que su profesión se aleje de los estereotipos machistas que tan bien describió la serie televisiva 'Mad Men' al recrear la actividad de varias agencias en la década de 1960.

 

 

La productora del podcast, la periodista Lucila Lopardo, cuenta que el proyecto comenzó a tomar forma hace un año, a través de una encuesta en Instagram. “Las respuestas fueron increíbles”, asegura. Una de las que más se repitió entre las mujeres era que fingían el orgasmo, muchas veces para salir de una situación cercana a la violencia o por lo menos desigual en materia de satisfacción.

El material recabado les permitió diagramar episodios, el primero de los cuales -dedicado, precisamente, al orgasmo- se estrenó el mes pasado, con una frecuencia semanal. Cada envío incluye la participación de especialistas de distintas áreas (no sólo de la sexología), en clara muestra de que hay múltiples factores que inciden en la posibilidad de disfrutar con nuestros cuerpos. 

 

 

“Me parece importante hablar del deseo, la satisfacción y el autoconocimiento aplicado al placer”, resume Tobal. Revela que la creación derivó de su experiencia personal. “Siempre tuve una vida sexual que creía bastante abierta, en la que ponía mi deseo en primer lugar”, narra. “A raíz de una experiencia personal que me bloqueó mucho emocionalmente, me encontré con que yo, que era una persona que se masturbaba todas las noches para dormir profundo o para aliviar dolores menstruales, de golpe no podía sentir ningún tipo de deseo, estaba incómoda con mi cuerpo, me sentía mal, no podía ni pensar en tocarme”, añade.

Y continúa: “Empecé a investigar para destrabar esta situación que estaba viviendo y me encontré con contenidos muy convencionales de revistas femeninas o con las posturas que me resultaban muy mágicas de las sexólogas y de los sexólogos de la radio y la tele, siempre muy enfocadas en satisfacer a otras personas”. El verdadero descubrimiento de Melanie entonces fue detectar qué era aquello que ignoraba. “Cuando empecé a ver la anatomía de la vulva, me dije: ‘Hay un montón de cosas que no sé y tengo 29 años'”.

 

 

Las inquietudes de Tobal están asociadas también con su forma de militancia. “En 2017 fundé Publicitaria, que es la primera comunidad de personas que trabajamos en publicidad, marketing, diseño y comunicación que queremos más diversidad en los equipos y más perspectiva de género en la industria”, destaca. Describe que esa comunidad -que tiene embajadoras en Chile, en Perú, en México, en Miami y que está sumando también representantes en Guatemala y Colombia- realiza actividades como talleres y programas de mentoría. “Vengo de un mundo (el de la publicidad) donde hay cosas terribles en cuestión de generación de contenidos, pero hay algunos rayitos de luz, como el hecho de que sale Acabar y, a los dos días, aparece en los charts de los más escuchados de Spotify”, celebra.

Loba Somos

Instagram es sinónimo de imagen, pero ha demostrado también ser efectiva para amplificar algunos mensajes escritos. Entre sus atributos está la estética, la simplicidad y la versatilidad. Es la experiencia de Juliana Dalzotto, quien desde hace un año y medio gestiona  Loba Somos, cuyo nombre remite a 'Mujeres que corren con lobos', el bestseller de Clarissa Pinkola Estés. Sus posteos son seguidos por mujeres de menos de 20 años a más de 50.  “Elegí Instagram porque es una plataforma que me gusta, es muy visual y dinámica, tiene varias herramientas que me resultan útiles. No me abrí a otras redes porque se me hace muy pesado poder manejar todas”, dice.

 

 

Dalzotto es diseñadora de indumentaria, asesora de imagen y fotógrafa de moda. Hizo un camino personal de búsqueda en terapias alternativas y ahora las comparte. Su interés es, sino enseñar, generar la inquietud de que las mujeres exploren su sexualidad. Mi propuesta es inquietar para salir a buscar, que surja de la necesidad propia”, afirma. Y plantea un contrapunto con la sexología como ciencia: “A veces se queda en lo teórico y en lo rígido, enmarca las cosas, las pone dentro de un formato estanco y hace que algunas personas sientan que algo de ellas está mal”. En contraposición, afirma que “está bueno proponer desde un lugar más blando, más sensible”.

A través de la cuenta le han llegado también experiencias de seguidoras, a las que se refiere como manada. “Me comparten sus vivencias. Creo que hay una gran necesidad de hablar sobre estos temas y con empatía. No uso términos médicos: hablo como lo hago con mis amigas, me gusta que llegue a todo el mundo y que nos sintamos incluidas”, manifiesta.

Sexo en cuarentena

La sexología como especialidad reconoce antecedentes desde fines del siglo XIX, pero ganó enorme popularidad en las postrimerías de la década de 1960 -con autores como el médico ginecólogo William Masters y la psicóloga Virginia Johnson- y a inicios de la de 1970, con referentes como Helen Kaplan.

En la Argentina, la década de 1980 -10 años que pasaron de la represión a la liberación y, luego, a la desilusión- fue clave para la consolidación local de la sexología, que luego tuvo mayor auge a comienzos de los '90 de la mano de la divulgación gracias a la aparición de los profesionales de la especialidad en los medios masivos de comunicación.

Sobre aquellos años y los cambios sucedidos se detiene, en diálogo con Clase Ejecutiva, uno de los sexólogos con más trayectoria en el país, Adrián Helien, presidente del Capítulo de Sexualidad y Diversidad de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (Apsa). “Históricamente, la consulta en sexología fue predominantemente masculina. En realidad, no sé a ciencia cierta por qué”, sintetiza, pero señala que en los últimos 5 años se ha incrementado la asistencia de mujeres.

 

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Así, en los cursos sobre sexualidad y diversidad que organiza, la concurrencia es predominantemente femenina. “Otro cambio es que a las reuniones y a los cursos vienen cada vez más personas del colectivo LGBT”, añade. Helien trabaja en el Hospital Durand, que tiene el primer grupo de atención de personas trans que se desarrolló en el país.

El psiquiatra plantea una crítica sobre su campo de actuación. “La sexología es bastante binaria, coitocéntrica y heteronormativa. Esa es una de las críticas que planteo, debato y discuto con mis colegas sexólogos”, admite. Para Helien, este perfil biologicista se profundizó después de la aparición del sildenafil, popularmente conocido por la marca Viagra.Creo que la sexualidad femenina no fue jerarquizada, en el sentido de abordada y planteada como una situación privilegiada dentro de la sexología. Más allá de que reivindica la sexualidad placentera para la mujer”, reflexiona.

Por otra parte, si se toma un abordaje farmacológico, se descubre que no hay alternativas eficaces para lo que tradicionalmente se han considerado como 'disfunciones sexuales' femeninas, relacionadas fundamentalmente con el deseo y con el orgasmo. La perspectiva de género, apunta, fue incorporada recientemente y, en paralelo, también llegan las consultas de mujeres solas, heterosexuales o lesbianas. “Creo que también tiene que ver con que nosotros los sexólogos, sexólogas y sexólogues teníamos una visión un poco más cerrada y cis heteronormativa”, admite.

 

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Helien cuestiona la incursión de personas sin formación específica que realizan talleres o dan consejos a través de medios o redes. “El estudio de la sexología es de alta complejidad". Para el especialista, los tips sobre sexo pueden ser contraproducentes: enfermar. “Hubo enfoques muy represivos de la sexualidad, que disciplinaron cuerpos y mentes y yo creo que hoy el control de la sexualidad está en estos mecanismos que la normatizan o, entre comillas, la normalizan”, subraya. En otras palabras, podría haber un reemplazo de mandatos al incentivar a las personas a tener orgasmos y al dar indicaciones o pautas para masturbarse ya que esas recomendaciones podrían generar frustraciones.

 

"Las sociedades occidentales son falócratas. Y muchas mujeres son misóginas"

Karina Felitti, investigadora del Conicet en el IIEGE-UBA, también destaca el emergente de voces 'autorizadas' que no provienen de la sexología y que “la militancia en el feminismo o la lectura de algunos libros sobre sexualidad parecen ser ya suficientes en un mercado que se mueve por cantidad de seguidores en redes sociales, habilidades para gestionarlas de modo creativo y un tipo de comunicación directa, simple, resolutiva, que suele combinar elementos del género de autoayuda con consignas de algunos feminismos”.

Felitti advierte sobre planteos de una 'nueva normalidad' o 'saber/hacer el sexo' en la que muchas personas quedan del lado de quienes no se animan. “Se las respeta, pero quedan en una posición incómoda en cuanto al capital sexual hoy requerido, en el que el traspasamiento de los límites es la nueva norma”.  Y apunta la paradoja: “Muchos guiones en nombre del no guión y la autonomía”.

 

Cosa de minas

 

Para la psicoanalista Esther Any Krieger, autora del libro 'Sexo a la Carta', la nueva oferta de contenidos de sexualidad femenina representan una contribución. “Si se instala la conversación, se instala el tema y bienvenido sea, porque el goce femenino siempre fue un tabú”, explica. Afirma que un ejemplo concreto es la todavía presente negativa de la mujer a hablar de la masturbación, algo que en el varón se observa menos.

“Que un hombre se masturbara era normal, lo aceptábamos, entendíamos lo que ocurría y nadie lo criticaba, nadie lo sancionaba. Esto mismo en la mujer estaba absolutamente silenciado, era algo de lo cual no se podía hablar hasta hace muy poco”, ilustró.

Krieger dice haberse sorprendido cuando desde el Ministerio de Salud de la Nación recomendaron practicar el sexo virtual en la cuarentena e hicieran referencia a la autosatisfacción. “Me pareció inédito”, pero marca que hubo una aparente contradicción: “Insistían en lavarse las manos antes y después, asociándolo nuevamente a lo sucio”.

 

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La psicoanalista asevera que actualmente tampoco surge en el consultorio, cualquiera sea la edad de la mujer que acuda. “Creo que estos nuevos contenidos pueden ser un aporte y que, obviamente, están impulsados y acrecentados por los movimientos feministas que tienen un poder y una lucha muy interesante. Reivindican el goce femenino”, opina.

Para Krieger en ese goce femenino suele haber culpa. “La sexualidad de la mujer estaba destinada a la procreación. Todo lo que estuviera por fuera de la procreación la eyectaba a lo peor. Bravo por los feminismos que son los que en este momento dan cuenta y abren la posibilidad de que esto se hable y, al hablarlo, se instala”, remata.

La ginecóloga, obstetra y sexóloga clínica Claudia Andrea González, miembro de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires (Sogiba) también tiene una cuenta en Instagram, aunque afirma que ella es “un poco más conservadora” que algunas colegas que también usan esa red y cuyos contenidos elogia.  “Me parece fabuloso lo que hacen”, afirma, en el sentido del desprejuicio. “Les hablan a las seguidoras como pares”, describe.

La profesional no cuestiona la distribución de contenidos por parte de personas que no provienen de las áreas tradicionales de abordaje. “La sexualidad es muy amplia, lo importante es que no sea nada perjudicial para la salud”, sintetiza. 

Recuerda, asimismo, que la sexología no es una especialidad médica, aunque se llega a ella por formación de posgrado. En su caso, fue a través de un curso de dos años de la Sociedad de Sexualidad Humana. Recuerda que es un campo de acción interdisciplinario y que “el plus de los profesionales de la ginecología es que pueden revisar al paciente”. Esto permite descartar trastornos asociados a la biología. 

Según su experiencia, aumentaron las consultas de mujeres sobre cuestiones asociadas a la sexualidad, al tiempo que también se incrementó la matrícula de alumnos en cursos de sexología para responder a la demanda de pacientes

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