MIÉRCOLES 26/02/2020
Euforia y depresión, una breve historia de la Bolsa argentina

Euforia y depresión, una breve historia de la Bolsa argentina

Sin definiciones concretas, el análisis de la historia reciente argentina (de la Dictadura a la caída de Fernando de la Rua) puede ser una herramienta más previsible para analizar el corto plazo.

Los ciclos de las inversiones tienden a repetirse. Y es la Bolsa la que termina anticipando los acontecimientos más duros de nuestra realidad económica. Mientras la sociedad argentina está tratando de digerir el resultado de las PASO, ¿Qué anticipará el ciclo bursátil? ¿Qué oportunidades pueden aparecer? Quizás la respuesta se halle al analizar qué sucedió en procesos políticos recientes.

Hagamos un pequeño recorrido histórico de los ciclos de euforia y depresión de la Bolsa local para entender cómo ciertos acontecimientos pueden marcar el fin de un ciclo alcista o viceversa, y también ser el camino para detectar grandes oportunidades. En estos momentos, todo es timing, nada de fundamentals.

Cuando las Bolsas sufren fuertes caídas (más de 50 % en dólares) es frente a cambios importantes de ciclos económicos y políticos. Y en la historia nacional de los últimos 30 años, es lo político lo que prevalece acompañado de giros abruptos respecto de ciclos anteriores.

Podemos analizar desde el golpe militar de 1976, la guerra de Malvinas en 1982, la salida de Raúl Alfonsín en 1989, la renuncia de Néstor Rapanelli o Erman González en 1990-1991, la caída del presidente Fernando De la Rúa y la declaración de default en 2001: todos fueron momentos bisagra en las cotizaciones de los activos. Esos procesos registraron caídas de una gran magnitud (muy superiores al 50 % en dólares) que a la corta o a la larga se terminaron recuperando. En muchos casos, con gran esfuerzo.

La tendencia es global, si recordamos la crisis de las subprime en 2008, el crack bursátil de 1929 o el Efecto Tequila en México en 1994. Mientras más profundos sean los cambios políticos en los ciclos, la Bolsa responderá con mayor fuerza. Entre 1967 y 1976, pasamos de un índice bursátil de u$s 4.000 a desplomarse en 1976 a u$s 340, una caída de 7 años que luego vino acompañada con la gran suba del período 1976-1980, pasando de u$s 342 a u$s 11.300. Luego, entre 1980-85, llegó un ciclo de caídas en donde el índice llegó a u$s 536.
Entre 1967 y 1785 tuvimos dos períodos con caídas del 95% en dólares (1967-76 / 1980-85) y uno de euforia total, en donde la Bolsa multiplicó por 31 veces (1976-80).

Otro proceso similar sucedió a partir de 1985, hasta los máximos de 1992, cuando la Bolsa volvió a recuperarse con fuerza luego de dos etapas hiperinflacionarias y la renuncia anticipada de Raúl Alfonsín. Desde el Plan Primavera en 1988, las híper de 1989 y 1990, el Plan Bonex de 1989 y la convertibilidad de 1991, la Bolsa pasó de u$s 536 en 1985 a multiplicarse por 47 hasta llegar a su pico en 1992. Entre junio y octubre de 1991, se vivió una fiesta inolvidable.

Luego del segundo mandato de Menem, pasando por las crisis de Tequila, del Sudeste asiático y de Rusia, la Bolsa experimentó un ciclo bajista incluyendo la salida anticipada de De la Rua, hasta su piso histórico de u$s 74,57 el 14 de junio de 2002, cuando muchas empresas cotizaban en centavos. A partir de 2003 comenzó un ciclo de fuerte recuperación hasta 2007, multiplicando su valor por 10 en 5 años. La crisis de 2008 interrumpió esa tendencia. En 2010, la Bolsa argentina retomó su camino ascendente pasando por procesos zigzagueantes y llegando, hoy, a la antesala de un proceso de caída que todavía no encontró su piso.

Faltan muchas definiciones, pero no hay duda: estamos frente a un ciclo negativo de los activos argentinos. Habrá que seguirlos bien de cerca para saber aprovechar el mejor momento de ingresar. La historia, lamentablemente, se vuelve a repetir en la Argentina.

 

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Shopping