Cómo uso tapabocas en el trabajo: protocolo para volver a la oficina

por  DANIEL COLOMBO

Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos. LinkedIn Top Voice América Latina 2019. www.danielcolombo.com

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Trabajar con tapabocas: cómo usarlo para comunicarse y ser más productivo que antes

Más allá de cuánto dura la cuarentena en AMBA, el uso del tapabocas en la oficina será parte de la nueva normalidad. Cuál es su impacto en el liderazgo y el trabajo en equipo, considerando que el 90% de la comunicación entre personas es no verbal

Luego de unas dos semanas prácticamente sin salir a hacer compras para respetar la fase de la cuarentena por coronavirus en amba, decidí ir a un hípermercado para resolver lo necesario en un solo lugar. Más allá de las medidas de prevención necesarias, hubo un aspecto que me provocó un estado emocional especial: la falta de visibilidad de las sonrisas en las personas.

 

 

Ni siquiera con la mirada. Ni siquiera con las patas de gallo que se forman naturalmente cuando la sonrisa es genuina. Ni siquiera con algún gesto gentil de las cejas... La boca tapada por barbijos de distinta especie me hizo reflexionar inmediatamente sobre el impacto que provoca el distanciamiento social en la posibilidad de ver y decodificar el rostro del otro en toda su expresión

Al estar observando de frente un medio rostro en el mejor de los casos -siempre y cuando no se lleven anteojos, viseras u otros accesorios- sentí qué difícil es empatizar y lograr cercanía en esta nueva normalidad.

 

 

Secretos de la comunicación no verbal

 

Hay una especialización de la Comunicación No Verbal que se encarga de analizar lo que revela el rostro. En su libro 'Leer el rostro', su autora Rose Rosetree asevera que "la cara es un currículum vitae". 

Y asevera que a partir de cumplir 40 años cada persona tiene el rostro que merece. Esta rama de la disciplina se llama morfopsicología, y afirma que sobre la base de la herencia genética, vamos moldeando una fisonomía que resulta ser el reflejo de la forma de ser, las actitudes que suelen predominar en nuestro comportamiento y hasta los sentimientos más habituales. De allí que el dicho de que “los ojos y la cara son el espejo del alma” tenga tanta relevancia.

 

 

Una persona excesivamente seria es muy probable que haya desarrollado arrugas hacia abajo en la comisura de los labios, lo que le da una expresión de rigidez que, de tanto repetirla, deja una huella no sólo en la piel sino en el alma.

Cada vez que nos comunicamos, incluso en modo virtual, podemos recabar (y revelar) mucha información. Con sólo escuchar el tono de voz, podemos presentir un estado de ánimo. Imaginemos, entonces, todo lo que nos perdemos si no podemos observar el rostro por completo debido al necesario uso del tapabocas: nos quedamos sin pistas claras para detectar la actitud, las emociones, si está diciendo la verdad o mintiendo.

 

 

El prolífico psiquiatra y escritor español Enrique Rojas afirma que "la esencia de la persona se manifiesta en el rostro". Y, en ese sentido, la sonrisa cumple un papel esencial: abre puertas, empatiza, tiende puentes de entendimiento, genera complicidad. 

Por eso es que restarle al rostro la posibilidad de esa expresión completamente visible limita gran parte de las habilidades empáticas y de interacción necesarias para el liderazgo y la colaboración en un entorno laboral.

 

Leer el rostro no es algo nuevo: se practica desde hace unos 2500 años, en la China anterior al filósofo Confucio. Mientras que Pitágoras estudió la fisiognomía: elegía a sus discípulos de acuerdo con la forma del rostro.

 

En términos generales, la comunicación no verbal ha indicado que lo gestual representa un 90% del código implícito entre humanos. De allí que la decodificación de la sonrisa sea esencial para la credibilidad, la empatía y la conexión emocional con los demás.

 

 

Sin embargo, no todo depende de poder ver la boca del otro. Joe Navarro, quien trabajó en estos temas durante 25 años en el FBI y escribió 'El cuerpo habla', asegura queson los ojos y la mirada el barómetro preciso de los sentimientos porque tenemos muy poco control sobre ellos. Las pupilas se dilatan o se contraen cuando algo no nos gusta. Y esto suele ser menos obvio que una frente arrugada o un gesto de disgusto con la boca. Además, los ojos tienen mucho más microgestos, microexpresiones que otras partes del rostro. He podido detectar el autor de un crimen tan sólo observando un microgesto en los ojos”.

 

 

Cómo empatizar con un barbijo de por medio

 

Nadie sabe hasta cuándo, pero posiblemente el tapabocas llegó para quedarse al menos hasta la aprobación de una vacuna contra el Covid-19. Aquí, sugerencias para comunicarse con medio rostro oculto.

1 - La barrera del barbijo no anula la cercanía. La empatía es una cualidad de la inteligencia emocional. Una actitud corporal abierta, receptiva y amable dará las pistas a los interlocutores de nuestras intenciones.

2 - Conectá con la mirada. Unos segundos son suficientes. ¿Qué dice tu mirada frente al espejo? ¿Qué te refleja la mirada de los otros? Recordá que, aunque hagas una mueca de sonrisa, eso generará una emoción interna (propia y en el otro) asociada a un estado de mayor bienestar.

 

 

3 - Analizá los contextos. Más allá de la incomodidad por no estar acostumbrados a utilizar cubrebocas durante toda una jornada laboral, todo acto de comunicación, especialmente la no verbal, se analiza en el contexto. Por lo tanto, es conveniente no hacer juicios ni interpretaciones apresuradas, ya que al no poder decodificar más rápidamente la intencionalidad de los demás es posible que se caiga en malinterpretaciones.

4 - Hablá con voz clara y fuerte. Los labios no pueden ser leídos, a menos que utilices un barbijo especial que se aplica para las personas que se valen de su lectura para comunicarse. Entonces no temas elevar levemente el volumen de voz al hablar para que puedas hacerte escuchar.

 

 

5 - Ponele actitud corporal. La postura del superhéroe, erguida y con gesto de autoconfianza, transmite esa señal de empoderamiento interno que suple la falta de contacto y cercanía. Aunque parezca que el rostro es la fuente principal para comunicarnos, podemos aprender a usar las manos para enfatizar nuestras ideas, modificar cómo nos sentamos/caminamos/paramos para reforzar conceptos y mostrar de cualquier otra forma física al otro nuestra disposición a conectar.

6 - Sé amigable. Practicar la tolerancia, la amabilidad, la amabilidad y hasta el humor son puentes tan eficaces como la mejor de las sonrisas.

 

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